
Publicidad en podcasts en: La ContraHistoria
Valoracion
5de
Este podcast tiene
230 episodios
Idioma
SpanishEditor
Fernando Díaz VillanuevaExplicito
No
Fecha de creacion
2016/07/01
Ultimo episodio
2026/10/15
Duracion media
-
Frecuencia de publicacion
3 dias
Descripcion
La historia como no te la contaron en la escuela. Presentado y dirigido por Fernando Díaz Villanueva.
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Historia del Mossad
2026/10/15
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* Accede a los Capítulos inteligentes del episodio en: https://www.ivoox.com/wv/audio-chapters-182271792
* Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.com/wv/audio-chapters-182271792/pdf
El Mossad, cuyo nombre significa simplemente “instituto”, es el servicio de inteligencia exterior de Israel. Depende directamente del primer ministro y forma, junto al Shin Bet y la inteligencia militar, el triángulo sobre el que descansa la seguridad del país. Su historia está tan cubierta de leyenda que cuesta separar lo probado de todo lo que le atribuyen.
Sus orígenes son anteriores a la existencia del Estado de Israel. Durante la época del Mandato británico, la comunidad judía de Palestina creo una red clandestina de informantes, infiltrados y contrabandistas de inmigrantes llegados de Europa que aprendió el oficio de los servicios de inteligencia británicos, en aquel momento los mejores del mundo. Tras la guerra de 1948, David Ben-Gurion quiso poner orden en todo aquel entramado y a finales de 1949 creó un organismo de coordinación que muy pronto se convirtió en un servicio exterior unificado. Este servicio dependería de forma exclusiva del primer ministro y solo respondería ante él. Lo organizó Reuven Shiloah y años más tarde lo consolidó Isser Harel, los dos primeros directores que tuvo la agencia.
Su misión iba más allá del espionaje clásico. El Mossad debía vigilar a los enemigos de Israel, ejecutar operaciones especiales y proteger a las comunidades judías del extranjero, a las que ayudó a salir de países como Irak, Marruecos o Etiopía. Con el tiempo asumió también labores de diplomacia secreta con gobiernos que no reconocían al Estado de Israel. Nunca ha tenido una ley propia, de modo que su control depende sobre todo de la confianza entre el primer ministro y el director.
La entrega a la CIA del discurso secreto de Nikita Jruschov en 1956 les hizo ganarse el respeto de los servicios de inteligencia occidentales, la captura de Adolf Eichmann en Argentina en 1960 hizo del Mossad un ejemplo de eficiencia y buena información. En esos mismos años sus espías y la información reunida sobre la aviación egipcia contribuyeron a la victoria en la guerra de los seis días. La década siguiente trajo el terrorismo palestino. Tras la matanza de Múnich, el Mossad persiguió a los dirigentes de Septiembre Negro por Europa y Oriente Próximo, aunque en su búsqueda cometió algunos errores. Fue entonces cuando se cimentó su leyenda con operaciones como la del rescate en el aeropuerto de Entebbe.
Desde finales del siglo pasado su prioridad ha sido Irán. Sabotajes informáticos, el robo de los planes nucleares iraníes y la muerte de varios científicos marcaron esa etapa, en la que también hubo algunos fiascos muy sonados. Tras los atentados de octubre de 2023, la agencia puso en la mira a Hezbolá y Hamas, acabó con sus líderes y su participación en la guerra contra Irán fue fundamental para eliminar al líder supremo Alí Jamenei.
Durante casi 80 años el Mossad ha proporcionado al gobierno israelí información fundamental para la seguridad nacional, ha retrasado programas armamentísticos de sus enemigos y ha abierto canales diplomáticos que acabaron en acuerdos de paz. Pero sus operaciones letales, todas muy espectaculares, rara vez han resuelto los conflictos de fondo.
Contenido:
0:00 Introducción
Un servicio secreto antes que un Estado
El instituto y su mandato
Los años de la consolidación
Terrorismo, guerra y secretos nucleares
El 7 de octubre
¿Huyó Hitler a Sudamérica?
Bibliografía:
“Mossad” de Michael Bar-Zohar - https://link.amazon/B0aFSfN8F
“Operaciones Encubiertas del Mossad” de Maayan Zarhin - https://link.amazon/B0gUQ5Ul5
“Mossad. La sombra del Estado” de Luis Tejada - https://link.amazon/B01SPi5Bs
“La guerra sagrada del Mossad” de Eric Frattini - https://link.amazon/B0guLjMec
#FernandoDiazVillanueva #Israel #mossad
Héroe de cuatro patrias
2026/10/08
Cayetano Borso di Carminati murió fusilado en Zaragoza en el otoño de 1841 justo al lado de la placa que recordaba la Constitución de Cádiz. Era mariscal de campo, tenía 44 años y había perdido el ojo derecho luchando con los liberales portugueses. De hecho había pasado media vida peleando por las constituciones liberales, pero terminaron con él otros liberales.
Nació en Málaga a finales del siglo XVIII en el seno de una familia genovesa, de las muchas asentadas en los puertos andaluces. Muy joven ingresó en la guardia del rey de Cerdeña y a comienzos de los años 20 se sumó a la revuelta piamontesa que pedía una constitución calcada de la gaditana. La derrota le valió una condena a galeras y el destierro. Vino entonces a España para ponerse del lado de los liberales de Rafael del Riego, resistió la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, acabó preso en su ciudad natal y escapó por Gibraltar, de donde salió camino de Inglaterra.
Pasó seis años dando clases de italiano en Bath a una clientela acomodada que soñaba viajar a Italia. Así era la vida del proscrito en la Europa de la Restauración, siempre a la espera de la siguiente revolución. Esa revolución estalló en París en 1830, Borso viajó a Francia y se echó a la calle con los insurrectos. Después participó en una serie de expediciones italianas fracasadas que se organizaron desde Lyon y Córcega. En esa época se trató con Giuseppe Mazzini, de quien acabó distanciándose.
Vio una nueva oportunidad en Portugal, se sumó a las milicias reclutadas por el emperador de Brasil, Pedro de Braganza, para defender el trono de su hija María frente a su tío Miguel. Desembarcó cerca de Oporto con las tropas de Pedro, participó en la toma de Oporto y resistió el asedio de los miguelistas. Fue allí donde perdió allí el ojo derecho y recibió la Orden de la Torre y la Espada. Regresó a España al frente de un regimiento portugués para combatir a los carlistas de Ramón Cabrera en el Maestrazgo. Se distinguió en varias acciones, se casó, tuvo un hijo y alcanzó el fajín de mariscal de campo.
Estaba llamado a jugar un papel importante en el reinado de Isabel II, pero todo se torció durante la regencia de Baldomero Espartero. En el pronunciamiento moderado a favor de María Cristina de Borbón le encomendaron asegurar Zaragoza, pero sus sargentos se amotinaron y le apresaron. Espartero, decidido a dar un escarmiento, rompió la costumbre de desterrar a los generales sublevado. A Borso di Carminati le tocó un consejo de guerra sumario que le condenó a muerte. Después de eso fue olvidado. Fue un héroe de cuatro patrias, pero ninguna de ellas reclamó nunca su figura.
- “El General Borso di Carminati. Héroe de cuatro patrias” de Josep Sánchez Cervelló - https://link.amazon/B0iLDh3xk
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¿En qué creían los romanos?
2026/10/08
Se suele simplificar la religión de la antigua Roma con una mitología muy básica tomada de los griegos, pero pocas cosas hay tan complejas como la religión (o religiones) de los romanos. Durante la mayor parte de su historia, los romanos no entendieron la religión como un conjunto de creencias, sino como una práctica. Lo importante no era tanto lo que cada cual pensara en su interior, como cumplir con los ritos en el día y la forma adecuados para conservar la Pax Deorum, la paz de los dioses, una relación de respeto mutuo de la que dependían las cosechas, las victorias y la propia salud de sus habitantes. Cada casa honraba a sus Lares y Penates, los sacerdotes solían ser patricios que compaginaban el sacerdocio con la política, el verdadero peligro no era la duda en unas creencias muy poco definidas, sino el error en los ritos. Marco Tulio Cicerón, por ejemplo podía ser escritor, senador, augur y, a al mismo tiempo, discutir con frialdad la existencia de los dioses sin ver en ello contradicción alguna.
Aquel era un sistema muy abierto, mucho más de lo que hoy podemos imaginar. Conforme Roma fue engrandeciendo su imperio y conquistando tierras lejanas hizo más nutrido su panteón. Fue entonces cuando adoptó a los dioses griegos y acogió con gusto cultos orientales como los de Cibeles, Isis o Mitra, que ofrecían algo que la religión cívica no daba, una iniciación personal, una comunidad elegida y una esperanza para después de la muerte. El Senado los toleraba mientras no escapasen a su control. Cuando creyó que lo hacían, como ocurrió con las Bacanales, reaccionó con dureza. Con Augusto llegó el culto imperial, que más que una fe ingenua en un emperador divino era un lenguaje de lealtad política compartido por todo el Imperio. La mayoría de sus pobladores, por lo demás, no elegían una religión, iban sumando protectores sin importarles mucho su origen.
El cristianismo rompió con esa lógica. Nacido en el seno judaísmo, se extendió primero por las principales ciudades y exigía exclusividad. Eso implicaba que sus fieles se negaban a sacrificar a los dioses tradicionales y al emperador, lo que a ojos de los romanos le convertía en una forma de impiedad y, sobre todo, de deslealtad política. Las persecuciones contra los cristianos no fueron una cacería continua de tres siglos, más bien episodios locales que tuvieron su momento álgido a finales del siglo III y principios del IV con la gran persecución de Diocleciano. Muy poco después Constantino dio un giro radical y se erigió en protector de la Iglesia. A finales de ese mismo siglo Teodosio el Grande prohibió cualquier culto pagano, incluso el que se celebraba en el interior de las casas.
La cristianización fue lenta y desigual. Los viejos ritos sobrevivieron mucho más tiempo en el campo y en parte de la aristocracia. La nueva religión absorbió fiestas, lugares y costumbres del mundo que sustituía. Cuando el Imperio de Occidente se deshacía ya en la segunda mitad del siglo V, los romanos habían pasado de un contrato cívico con muchos dioses a una religión de salvación exclusiva apoyado por el poder. Pero aquellos romanos que contemplaron la caída eran tan romanos como los de tiempos de la República o los de las conquistas de Trajano. Roma había ido cambiando durante mil años, sus religiones también lo hicieron.
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La ContraHistoria del mundo... en 25 mitos
2026/10/06
¿Tocó Nerón la lira mientras Roma ardía? ¿Era Napoleón un hombre bajito? ¿Llevaban los vikingos cuernos en el casco?
No, no y no.
Llevo años coleccionando mentiras. Son mentiras históricas que nos han repetido tantas veces que las damos por buenas. Están en los libros del colegio, en los documentales y, sobre todo, en el cine.
Las pirámides no las levantaron esclavos, sino trabajadores libres que comían pan y bebían cerveza. En las Termópilas no lucharon trescientos espartanos, sino miles de griegos. Cleopatra no era una belleza fatal, era una estadista brillante. Y los cuernos vikingos se los inventó un escenógrafo de Wagner.
En "La ContraHistoria del mundo en 25 mitos" desmonto veinticinco leyendas, desde el antiguo Egipto hasta el siglo XX. Cuento también quién fabricó cada mito y con qué intención, porque esas técnicas siguen vivas hoy en las pantallas y en las redes.
Es un libro ameno y riguroso, pensado para cualquiera con curiosidad por el pasado. Porque la historia real casi siempre es mucho mejor que la leyenda.
"La ContraHistoria del mundo en 25 mitos", de HarperCollins. En todas las librerías el 4 de noviembre, en papel, en digital y en audiolibro. Resérvalo ya en preventa y tendrás acceso a un directo privado conmigo para hablar del libro y responder a tus preguntas.
La historia, sin maquillaje.
La toma de Granada por José Soto Chica
2026/10/01
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El 11 de abril de 1491 marca un momento decisivo en la historia de España y de Europa. La salida desde Sevilla de un inmenso ejército de 50.000 hombres hacia Granada para culminar una empresa militar y cultural que llevaba siglos gestándose. Este movimiento no era un asedio cualquiera, era la reclamación definitiva de una España que, como ya recordaban los propios embajadores musulmanes en el siglo XI, los cristianos consideraban suya y buscaban recuperar por la fuerza tras haber sido expulsados hacia Galicia.
Para dejar claro que esta vez no habría retirada, los Reyes Católicos tomaron una decisión estratégica sin precedentes al construir un asentamiento permanente en lugar de un campamento temporal. Así nació la ciudad de Santa Fe, levantada en la vega al oeste de la capital, desafiando a los elementos y demostrando a toda Europa que el cerco era definitivo. El mensaje fue tan potente que los propios reyes enviaron los planos de la nueva ciudad al rey de Portugal, lo que atrajo la atención de todas las cortes europeas sobre lo que estaba ocurriendo en Andalucía.
El asedio, lejos de ser un enfrentamiento romántico, fue una guerra durísima y sangrienta de ocho meses. Las crónicas de los veteranos y de quienes vivieron la contienda relatan la brutalidad del combate cuerpo a cuerpo, las emboscadas constantes y la pérdida de unos 5.000 soldados en combate o por enfermedades en los campamentos. Durante este desgaste, el papel de la reina fue vital; se paseaba a caballo por las tropas para mantener alta la moral, cuidaba de los heridos y hacía frente a provocaciones directas, como el célebre desafío del caballero del pulgar tras un insulto a la reina en la puerta de la mezquita.
Al ver que la ciudad de piedra se alzaba frente a ellos y que no había marcha atrás, las fuerzas de Granada flaquearon. En noviembre de 1491 se firmaron unas capitulaciones de rendición extremadamente generosas y respetuosas con los vencidos, cerrando un ciclo histórico y abriendo otro de inmediato. En esa misma Santa Fe se firmarían los acuerdos con Cristóbal Colón que abrirían la puerta de América, y la victoria en Granada se celebraría en toda Europa como la coronación de España como la nueva gran potencia mundial, un ascenso que pronto despertaría el miedo y la envidia en lugares como Francia e Italia, plantando la semilla de lo que después se usaría para intentar destruir la imagen del imperio mediante la leyenda negra.
El éxodo
2026/10/01
* Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.com/wv/audio-chapters-181531563
A mediados de los años 50 Cecil B. DeMille estrenó “Los diez mandamientos” con Charlton Heston en el papel de Moisés. Aquel espectáculo cinematográfico convirtió la salida de los israelitas de Egipto en uno de los mayores éxitos de la historia del cine. La película ofrecía certezas que los historiadores y los arqueólogos nunca han compartido. Tras muchas décadas de excavaciones en Egipto y el Sinaí no ha aparecido rastro alguno de un pueblo tan numeroso vagando durante 40 años por el desierto. Las crónicas egipcias, muy puntillosas para casi todo, no recogen ni las plagas, ni una fuga masiva de esclavos en esa época.
Eso no significa que el relato surgiera de la nada. Durante siglos Egipto y Canaán mantuvieron contacto continuo. Los pastores semitas bajaban al delta en tiempos de sequía, los hicsos llegaron incluso a gobernar el norte del país. Tras su expulsión los faraones convirtieron Canaán en una provincia vasalla. Es verosímil que un grupo pequeño, el clan de los B’nei Israel, trabajase en las grandes obras de Ramsés II y que regresase al desierto siguiendo a un caudillo con nombre egipcio. A finales del siglo XIII a.C ese clan ya estaba asentado en las montañas de Samaria, como atestigua una estela del faraón Merneptah.
La memoria de aquella salida se transmitió de viva voz durante generaciones y se puso por escrito en tiempos de Salomón, cuando Israel era ya un reino unificado que necesitaba un mito fundacional. Fue entonces cuando las doce tribus pasaron a compartir una esclavitud y una liberación comunes. Los redactores del Pentateuco situaron la acción en la geografía de su propia época, por eso el relato está salpicado de anacronismos como la mención a los filisteos, que se instalaron en la costa después del supuesto éxodo.
Aun así, quien escribió aquellas páginas conocía bien el terreno. El rodeo para esquivar los fortines fronterizos egipcios era una vía de escape habitual, un papiro de la época habla de la persecución de dos esclavos fugados por esa misma zona. El Mar de las cañas no sería el mar Rojo, sino alguna de las lagunas salobres de la costa del Sinaí, cuyas costras de sal y fango se tragaban a los hombres y a sus animales. Los pozos amargos y los oasis del itinerario seguramente sean lugares reales.
Lo que no encaja es la escala. Según la Biblia, de Egipto salieron unos dos millones de personas junto a sus animales. En el Sinaí apenas llueve, sus escasos manantiales dan para unos pocos miles de personas, no es casual que las tribus beduinas siempre hayan sido de pequeño tamaño. La capacidad de soporte de aquel territorio es muy pequeña. Además, una cantidad tan grande de gente habría dejado restos de grandes campamentos, tumbas y cerámica.
El texto resuelve los problemas logísticos con milagros como el del maná, las codornices y el agua brotando de la roca. Pero el Éxodo no es la crónica de un viaje ni pretende serlo. Es un relato teológico y en ese aspecto funciona muy bien. Cuenta cómo un grupo de esclavos se convierte en el pueblo de un dios que exige exclusividad, y por qué la generación que salió de Egipto tuvo que morir en el desierto para que sus hijos recibiesen la tierra prometida.
Índice del programa:
0:00 Introducción
3:40 Entre Hollywood y la arqueología
17:51 Los B’nei Israel y la ciudad de Ramsés
29:40 Los caminos de salida
42:25 El mar de las cañas y el desierto
53:39 La montaña de la revelación y Cades Barnea
1:04:33 De Edom a Jericó
1:18:46 El exilio en Holanda del káiser Guillermo II
Bibliografía
“Introducción al antiguo testamento” de José Luis Sicre Díaz - https://link.amazon/B02xBS1fA
“La historia de los judíos” de Paul Johnson - https://link.amazon/B0duj8OuZ
“Historia de los judíos” de Simon Schama - https://link.amazon/B0cD42VZ0
“Historia de los judíos” de Luis Suárez - https://link.amazon/B0fgT0LqX
#FernandoDiazVillanueva #biblia #exodo
Del Sol invicto a Cristo
2026/09/24
A comienzos del siglo V, antes de los saqueos de godos y vándalos, la antigua Roma conservaba aún su esplendor y una numerosa población que esperaba pan y circo. Contra esa ciudad-espectáculo clamaban los cristianos más rigoristas, herederos de Tertuliano, para quien asistir al circo, al anfiteatro o al teatro era idolatría y una traición al bautismo. El imperio había cambiado de religión, pero no de costumbres, y la plebe cristiana era en el fondo la misma que antes veneraba a los viejos dioses.
La cristianización había comenzado antes, con el emperador Constantino. Tras vencer a Majencio en el Puente Milvio entró en Roma con el ceremonial de siempre, en carro de caballos blancos, estandartes y efigies divinas, entre ellas la del Sol invicto. Fue aclamado por el Senado y el pueblo, pero no subió al Capitolio a dedicar un sacrificio a Júpiter. Los paganos no se lo perdonaron y los cristianos lo celebraron, aunque, eso sí, Constantino nunca renunció al título de pontifex maximus y solo se bautizó en el lecho de muerte.
La Iglesia entendió pronto que era más fácil transformar las fiestas que suprimirlas. Proscribió paulatinamente los combates de gladiadores y el teatro, pero se apropió del resto. El culto al Sol invicto, que Aureliano había traído de Siria y que se celebraba el 25 de diciembre, se convirtió en la Navidad. El buey, el asno y los magos vestidos a la persa delatan esa herencia mitraica. El calendario se llenó de santos y mártires, sus reliquias atrajeron multitudes a las catacumbas y en Oriente surgieron santuarios como el de San Menas en Egipto o las columnas de los estilitas en Siria que pronto se llenaron de peregrinos.
La religiosidad de aquellos cristianos era ruidosa y festiva, muy distinta de la nuestra. Obispos como Ambrosio de Milán o Isidoro de Sevilla ordenaban el año con sus misas, festividades, procesiones y ayunos. A principios del siglo VII el Sol se había fundido ya con Cristo. No quedaban más fiestas que las cristianas.
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La ciudad vertical: historia de los rascacielos
2026/09/24
* Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.com/wv/audio-chapters-181154069
La palabra llegó antes que el edificio. En el inglés del siglo XIX, skyscraper significaba varias cosas. En el entorno de los marineros era la vela más alta de un velero, en el de los aficionados a la hípica un caballo de gran alzada y en el de la gente del común un sombrero de copa muy alto de esos que se pusieron de moda en torno a 1850. Cualquier angloparlante sabía a que se refería alguien cuando decía skyscraper en función del contexto. Pues bien, en la década de 1880 la prensa de Chicago dio un nuevo significado al término, empezó a aplicárselo a los edificios de oficinas que asomaban sobre los tejados. La palabra hizo fortuna porque pronto se calcó a otros idiomas. En el nuestro decimos rascacielos, en francés gratte-ciel, en portugués arranha-céu, en catalán gratacel. En alemán se quedaron algo más abajo, a los rascacielos los llaman wolkenkratzer, es decir, rasca nubes. En Holanda se limitaron a calcarlo del alemán y llaman a estos edificios wolkenkrabber.
El término rascacielos tiene algo poético porque es imposible rascar el cielo, de hecho, definir un rascacielos parece sencillo, pero no lo es en absoluto. La altura importa, pero siempre es relativa. Un edificio de 10 plantas era realmente alto en 1885, hoy en cambio pasaría inadvertido en cualquier barrio de Madrid. El Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano, más conocido por sus siglas CTBUH, considera altos a los edificios de más de 50 metros de altura, super altos a partir de 300 metros y mega altos a partir de 600, pero eso no explica lo esencial. Un rascacielos es tres cosas a la vez. Es un sistema constructivo al que se le da un uso y que parte de una ambición humana concreta. Es un esqueleto de acero u hormigón que libera a los muros de la tarea de sostener el edificio. Es un lugar habitado a diario por miles de personas que dependen del ascensor. Y es una apuesta económica y simbólica sobre un pedazo de suelo carísimo en el centro de una ciudad.
Eso de construir hacia arriba no es nuevo. La humanidad lleva milenios construyendo en vertical. Los faraones levantaron pirámides que dominan el paisaje del valle del Nilo desde hace más de 4.000 años, las ciudades medievales en Europa compitieron entre ellas por levantar los campanarios más altos y las familias nobles de la Toscana y la Romaña erigieron torres para humillar a sus vecinos y, llegado el caso, defenderse. Pero ninguna de esas obras era un rascacielos en el sentido contemporáneo de la palabra.
La verticalidad es antigua, pero el rascacielos es moderno. Nace en el último cuarto del siglo XIX, cuando coinciden cuatro factores que por separado no bastaban. El acero barato que salía de los convertidores Bessemer. El ascensor seguro, sin el cual nadie pagaría por tener una oficina en el piso 12. La ciudad densa, con sus áreas de negocios congestionadas y sus líneas de Metro que cada mañana llevan a decenas de miles de empleados hasta unas pocas manzanas en el centro. Y el capitalismo inmobiliario, que convierte el solar en mercancía y multiplica su rendimiento apilando plantas. Cuando esos ingredientes se juntaron en las ciudades de Chicago y Nueva York apareció algo nuevo.
Llenar el mundo de rascacielos no fue sencillo, tampoco rápido. Aquel invento fue resolviendo un problema tras otro, cada nuevo récord de altura fue en realidad la respuesta a una dificultad anterior. Eso también explica por qué, aunque rascacielos hay muchos, se concentran en un número sorprendentemente pequeño de ciudades.
En El ContraSello:
0:00 Introducción
3:54 La verticalidad antigua
16:28 Chicago y el nacimiento de los rascacielos
31:27 Nueva York tira hacia el cielo
45:21 Nuevos materiales, nuevas soluciones
52:46 Asia tom el relevo
1:03:15 ¿Por qué los rascacielos?
1:14:31 Los orígenes del capitalismo
Revolucionarias
2026/09/17
¿Hubo revolucionarias en la revolución francesa? Con nombre propio no muchas, pero las hubo. La historiografía del siglo XIX, escrita por una burguesía convencida de que el lugar de la mujer era el hogar, relegó a las revolucionarias a un papel secundario y anónimo. Los propios padres de la Revolución, sin importar que fuesen moderados o radicales, pensaban igual y las excluyeron de forma sistemática. Curiosamente el Antiguo Régimen había sido menos hostil, ya que en las elecciones a los Estados Generales pudieron votar las nobles titulares de un feudo y las comerciantes del Tercer Estado. En 1789 había en Francia unos 14 millones de mujeres, en su mayoría campesinas y analfabetas.
Aun así, estuvieron presentes desde el principio. Su gran jornada fue la marcha sobre Versalles del 5 y 6 de octubre de 1789. Las vendedoras de los mercados parisinos, hartas de la escasez de pan, obligaron a la familia real a instalarse en las Tullerías, y ese fue el verdadero punto de no retorno de la Revolución.
Pero la Asamblea Constituyente les negó el voto, el acceso a cargos públicos y el derecho a portar armas. En 1790 Condorcet, inspirado por su esposa Sophie, publicó un ensayo a favor de sus derechos políticos. Un año después Olympe de Gouges redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Enfrentada a Robespierre, fue guillotinada en noviembre de 1793 tras intentar en vano quedarse embarazada para aplazar la ejecución.
La revolución devoraba a sus hijos, pero también a sus hijas. Cinco días después fue ejecutada Madame Roland, alma de los girondinos, que gobernó el ministerio del Interior a través de su marido y creo el primer órgano de propaganda de la historia. Su enemistad con Danton contribuyó a hundir a la Gironda. Subió al cadalso exclamando «¡Oh libertad, cuántos delitos se cometen en tu nombre!». Su esposo se suicidó al conocer la noticia. Una suerte distinta, pero no menos trágica, corrió Théroigne de Méricourt, una agitadora un tanto exaltada, que fue azotada en público por un grupo de jacobinos tras criticar a Robespierre y terminó sus días enloquecida en un manicomio.
Pero la mujer más célebre de la revolución no era una revolucionaria en sentido estricto, tampoco una contrarrevolucionaria. Se llamaba Charlotte Corday, era una joven normanda de simpatías girondinas que viajó a París convencida de ser una nueva Juana de Arco para asesinar a Marat. Le apuñaló en su bañera el 13 de julio de 1793 y fue arrestada en el acto. Serena y teatral durante el juicio, la guillotinaron el 17 de julio. Su crimen reforzó momentáneamente a los jacobinos, pero el ambiente que rodeó su ejecución anticipaba ya la reacción de Termidor.
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Osos, leones y águilas
2026/09/17
El oso, el león y el águila son, aparte de unos animales extraordinarios, los motivos más habituales de la heráldica europea. Su rastro sigue visible en nuestros días en los escudos de familias, ciudades y países. El oso fue el primero en aparecer porque era el animal más grande de Europa. Eso significaba que cualquiera podía encontrarse con uno y verlo con sus propios ojos. Celtas, germanos y eslavos lo asociaban a la fuerza y al valor. En tanto que en Europa no había monos el oso era, además, el animal más parecido al hombre, hasta el punto de que en el siglo XIII se diseccionaban para enseñar anatomía en las escuelas de medicina. La Iglesia, siguiendo a San Agustín, que quería erradicar los cultos paganos, lo convirtió en símbolo del diablo, la lujuria y la pereza. Sobrevivió en el folclore y en las armas de algunas ciudades importantes como Berna, Berlín o Madrid, cuyo oso junto al madroño recuerda un pleito en 1222 entre el concejo y el clero. Cuando nació la heráldica en el siglo XII su declive ya era imparable. La derrota de Alberto de Welf, apodado el Oso frente a Enrique de Brandeburgo, conocido como el León durante una disputa en el seno del Sacro Imperio selló simbólicamente el relevo. El oso terminó primero como animal de feria y luego como mascota infantil de peluche.
El león era el rey de los animales en la cuenca del Mediterráneo desde la Antigüedad, pero luego desapareció de la simbología. Renació entre los siglos XII y XIII y se fue imponiendo poco a poco. Los leones europeos se habían extinguido hacía siglos, lo que los convertía en un símbolo más fácil de controlar para la Iglesia, que además contaba con una larga tradición bíblica de leones, empezando por el de Judá. Para depurar al león de sus rasgos negativos crearon el leopardo heráldico, un león que miraba de frente y que siempre tuvo muy mala fama. Los tres leopardos de los Plantagenet ingleses pasaron a llamarse leones a finales del siglo XIV para esquivar las burlas francesas durante la guerra de los Cien Años. En España el reino de León adoptó el animal por simple asonancia con la Legio VII. Ese león, el primer escudo propio de un reino europeo, se extendió por municipios, linajes y ciudades americanas como Caracas, Santiago de Chile o Ciudad de México.
El águila, que había simbolizado en el mundo romano a Júpiter y a las legiones romanas, empezó a disputar la primacía al león a partir del siglo XIV. Carlomagno lo había recuperado antes como símbolo imperial, pero fue en el Sacro Imperio donde mayor fortuna hizo ya que allí se fundió con el halcón de los antiguos germanos. En el Sacro Imperio, de hecho, el águila pasó a representar al emperador y el león a sus vasallos rebeldes. Asociado desde entonces a la realeza, triunfó por completo como encarnación del poder a finales del siglo XVIII cuando los recién nacidos Estados Unidos de América se lo llevaron a su escudo. Poco después Napoleón hizo lo propio creando un águila de estilo romano para que simbolizase a su imperio. El águila fue adoptada más tarde por el nazismo, el nacionalismo árabe y varios países africanos después de su independencia.
En España los Reyes Católicos la incorporaron por devoción a San Juan, Franco la resucitó y, tras su muerte, se retiró del escudo. El único superviviente animal en el escudo de España fue el león, que se cobró de este modo una venganza tardía.
En La ContraRéplica:
0:00 Introducción
3:52 El oso
28:41 El león
55:42 El águila
1:23:18 ¿Por qué Norteamérica se desarrolló más que Hispanoamérica?
Bibliografía:
- "Manual de heráldica" de Josu Imanol Delgado y Fernando Martínez - https://amzn.to/4rm98jR
- "Tratado de heráldica y blasón" de Francisco Piferrer - https://amzn.to/4xzA7Kf
- "Heraldry, Ancient and Modern" de Charles Boutell y S.T. Aveling - https://amzn.to/4dLtIo3
- "The Illustrated Book of Heraldry" de Stephen Slater - https://amzn.to/4h0aywR
¿Por qué quieren cambiar el mapa?
2026/09/14
La Asamblea General de la ONU aprobó el 4 de septiembre la resolución «Corregir el mapa» con 164 votos a favor, 6 abstenciones y un único voto en contra, el de Estados Unidos. La presentó Togo en nombre del Grupo Africano con el respaldo de la Unión Africana. Recomienda usar proyecciones de área equivalente, en particular Equal Earth, en la educación, la comunicación institucional y la divulgación, y enseñar las limitaciones de cualquier mapa plano. No prohíbe la proyección de Mercator, no crea un mapa oficial y no obliga a nadie, porque es solo una recomendación.
El problema viene de 1569, cuando Gerardus Mercator publicó un planisferio pensado para navegantes. Su retícula convierte los rumbos constantes en líneas rectas, pero a cambio infla las superficies a medida que aumenta la latitud. Por eso Groenlandia parece tan grande como África, que en realidad es unas 14 veces mayor. Aquel mapa náutico se convirtió por inercia en la imagen mental del mundo gracias a los atlas, la Guerra Fría y Google Maps.
El Theorema Egregium de Gauss demuestra que ningún mapa plano puede reproducir fielmente una esfera. Toda proyección sacrifica algo. Mercator conserva los ángulos y Equal Earth las áreas, a costa de deformar las formas cerca de los polos. Hay muchas otras, como Gall-Peters, Robinson o Winkel Tripel, y cada una sirve para un fin distinto.
Equal Earth, creada en 2018 con licencia libre, se ha impuesto porque ofrece rigor de área con una estética amable y sin la carga polémica de Gall-Peters. Estados Unidos no discutió la geometría sino el marco ideológico del texto, que habla de «justicia cognitiva» y «reparación memorial».
El alcance práctico será limitado. Ni la cartografía web ni la navegación cambiarán, y la ONU y muchos medios ya usaban otras proyecciones. El valor de la resolución es sobre todo pedagógico, porque nos obliga a mirar un objeto que llevábamos toda la vida sin ver.
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Mao, el emperador rojo
2026/09/10
Mao Zedong nació en 1893 en una aldea de la provincia de Hunan. Una época en la que China sufría las humillaciones de las potencias extranjeras y gobernaba una dinastía, la Qing, ya en plena decadencia. Era hijo de un campesino tacaño y violento, al que detestaba, y de una madre budista a la que adoraba. Creció leyendo a escondidas novelas de bandidos y rebeldes que le marcaron mucho más que las enseñanzas confucianas que impartían en la escuela. Tras la revolución de 1911 empezó a leer a los autores occidentales y se formó como maestro en la pequeña ciudad de Changsha. En 1918 se trasladó a Pekín, donde trabajó como auxiliar de biblioteca. Fue en esa época cuando se unió al grupo que fundó el Partido Comunista de China.
Frente a la ortodoxia marxista, estaba convencido de que la revolución la harían los campesinos y no los obreros industriales. Tras la matanza de comunistas ordenada por Chiang Kai-shek en 1927 se refugió en las montañas de Jingangshan y abandonó a su esposa Yang Kaihui, que sería fusilada en 1930. Ya entonces era implacable con las purgas dentro de su propio ejército. En 1934, cercados por los nacionalistas, los revolucionarios chinos emprendieron la Larga Marcha. Solo consiguieron sobrevivir entre 5.000 y 8.000 de los 86.000 que habían partido de Yudu un año antes. Mao capitalizó mejor que ningún otro comunista la marcha, se hizo con el control del partido y supo convertir aquel desastre en la epopeya revolucionaria que luego exaltaría la propaganda.
Poco después, y a causa de la invasión japonesa de Manchuria, llegó a un acuerdo con Chiang Kai-shek. Se acuarteló junto a sus hombres en Yanan reservó sus fuerzas mientras el Kuomintang ponía los muertos. Se casó con la actriz Jiang Qing y en 1942 puso en marcha el llamado Movimiento de Rectificación, una purga que le otorgó el poder absoluto. Tras la derrota japonesa se reanudó la guerra civil, que terminó en 1949 con la huida de Chiang Kai-shek a Taiwán.
El 1 de octubre de ese año proclamó la República Popular desde la plaza Tiananmén. Se instaló en el Zhongnanhai, un complejo de la palacios y jardines junto a la Ciudad Prohibida y allí se rodeó de una corte de aduladores. En 1950 envió tropas a Corea, donde murió uno de sus hijos, ocupó el Tíbet y desató varias campañas de puro terror como la reforma agraria, que costó entre 1 y 2 millones de muertos o la de las Cien Flores, que costó la vida a medio millón de intelectuales.
El Gran Salto Adelante de 1958 fue el mayor de los desastres que provocó. Obsesionado con la producción de acero, obligó a instalar pequeños hornos en las casas de los campesinos para incrementar la producción. Las cosechas se desatendieron y pronto cundió la escasez. Eso y una serie de teorías agrícolas absurdas provocaron la mayor hambruna de la historia. Entre 35 y 45 millones de chinos murieron de hambre entre 1958 y 1962.
Cuatro años más tarde, en 1966, llegó la llamada Revolución Cultural. Los Guardias Rojos sembraron el terror por toda China en nombre de Mao y de una interpretación rigorista de la revolución. La purga interna dentro del régimen fue de gran envergadura. Incluso sus hombres más cercanos sucumbieron a ella. El culto a la personalidad del conocido como “gran timonel” alcanzó el paroxismo. Pero ya le quedaba poco. En 1972 recibió a Richard Nixon, que quería contrarrestar a la Unión Soviética. Esta sería su última jugada. Enfermo e impedido fue apagándose hasta su muerte en 1976. Su sucesor Deng Xiaoping, que había sido purgado anteriormente, desmontó el maoísmo, pero sin tocar su imagen para salvar al partido y a la propia república popular que ha sobrevivido con mucho a su fundador.
En El ContraSello:
0:00 Introducción
4:28 El joven rebelde de Hunan
19:15 La larga marcha
29:59 Yanan y el asalto al poder
41:21 El nuevo emperador
56:00 El gran salto adelante
1:06:37 La revolución cultural
1:17:27 El ocaso del Gran Timonel
1:28:51 El periodo español en Nápoles y Sicilia
Cabeza de Vaca
2026/09/10
Álvar Núñez Cabeza de Vaca, un hidalgo jerezano nacido nieto del conquistador de Gran Canaria y veterano de las guerras de Italia, Navarra y las Comunidades de Castilla, embarcó en 1527 como tesorero y alguacil mayor de la expedición de Pánfilo de Narváez. Partieron de Sanlúcar con unos 600 hombres para conquistar el territorio entre el río de las Palmas y la Florida. Las deserciones y un huracán en Cuba mermaron la flota antes de que desembarcara cerca de la bahía de Tampa en abril de 1528.
Contra el criterio de Cabeza de Vaca, Narváez se internó en Florida con 300 hombres en busca de Apalache, un lugar en el que los indígenas le dijeron que había oro, pero solo encontraron chozas de paja. Sin barcos, los supervivientes construyeron cinco balsas y costearon hacia poniente hasta que la corriente en la desembocadura del Misisipi las dispersó. Narváez desapareció en el mar. La balsa de Cabeza de Vaca naufragó en la isla de Malhado, en la costa de Texas. De unos 80 náufragos solo 15 sobrevivieron a aquel primer invierno. Al final solo quedó Cabeza de Vaca con vida. Los indios le tomaron como un curandero milagroso y le esclavizaron. Empezó a servir de enlace entre las distintas tribus y así pasó seis años hasta que encontró a otros tres españoles que habían sobrevivido a la expedición de Narváez.
En 1534 los cuatro huyeron hacia el oeste. Sus curaciones les dieron fama de hijos del sol, miles de indígenas los escoltaron por el norte de México hasta la actual Sinaloa, donde en 1536 toparon con unos cazadores de esclavos españoles. En julio de ese año entraron en Ciudad de México. Su relato, publicado en 1542 como Naufragios, alimentó el mito de las siete ciudades de Cíbola.
De vuelta en España, en 1540 el rey le nombró adelantado del Río de la Plata para continuar donde lo había dejado la expedición de Pedro de Mendoza. Desembarcó en la isla de Santa Catalina, frente a las costas del actual Brasil con la idea de llegar a Asunción por tierra. Cruzó junto a 250 hombres la selva a pie, por el camino se encontraron con las cataratas del Iguazú, fueron los primeros europeos en verlas. Llegó a Asunción en marzo de 1542.
Allí chocó con Domingo Martínez de Irala, uno de los miembros que había sobrevivido de la expedición de Mendoza y que, junto a un puñado de españoles, se habían asentado con éxito a orillas del río Paraguay. Tras una infructuosa búsqueda de la sierra de la plata, fue depuesto por sus hombres en abril de 1544 y enviado como prisionero a España para que le juzgase en Consejo de Indias. Fue condenado en 1551 y murió unos años más tarde en Sevilla en en circunstancias un tanto oscuras. Una vida de película la de este español que conoció mejor que nadie la América del siglo XVI.
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La plaga de Atenas
2026/09/03
En el verano del 430 a. C. una enfermedad sin nombre entró por el Pireo y en solo cuatro años había matado a un tercio de los atenienses. Venía, según Tucídides, del África más allá de Egipto, pero encontró en la Atenas de aquel entonces el escenario ideal. Pericles había ordenado evacuar el Ática y encerrar a su población tras las Murallas Largas, confiando en que la flota bastaría para desgastar a Esparta. El plan era brillante sobre el papel, pero no contaba con la biología. Cientos de miles de personas quedaron encerradas en un espacio muy pequeño sin saneamiento alguno.
El contagio fulminó la ciudad en cuestión de semanas. Empezaba con una fiebre repentina, se enrojecían los ojos, no se podía tragar, seguía con tos violenta y arcadas secas. Quien sobrevivía a esa fase tenía que pasar por otra de vómitos y diarreas. La mayoría moría entre el séptimo y el noveno día. Los supervivientes perdían los dedos a causa de la gangrena, la vista o la memoria. Tucídides pasó la enfermedad y la describió de forma precisa, casi como una historia clínica, sin recurrir a castigos divinos, para que alguien pudiera reconocerla si volvía a presentarse. De paso dejó la primera descripción documentada de la inmunidad adquirida.
El desastre fue social además de biológico. Los médicos cayeron los primero y la gente concluyó que las reglas no valían, porque morían por igual piadosos e impíos, ricos y pobres. Pericles perdió a sus dos hijos legítimos, fue destituido, restituido después y al final murió a causa de la plaga en el año 429 a. C. Con él desapareció la única autoridad capaz de contener a la asamblea. Entre 75.000 y 100.000 personas murieron en los tres brotes que se registraron.
No se sabe a ciencia cierta qué la provocó. Hace 30 años se descubrió mientras se realizaban obras del metro una fosa común con 150 cuerpos sin ajuar que se dataron en torno al año 430 a. C. Se han realizado estudios genéticos sobre esos restos, pero eso no ha despejado la incógnita. Varios son los candidatos que se han barajado desde entonces. Un trabajo muy reciente reciente apunta a una salmonela no tifoidea invasiva, capaz de matar a la vez a personas, perros y aves carroñeras. Atenas sobrevivió, perdió la guerra un cuarto de siglo después y nunca volvió a ser lo que fue.
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Los mamelucos
2026/09/03
Ninguna élite se ha jactado nunca de provenir de la esclavitud. Solo hay una excepción, la de los mamelucos de Egipto. Entre 1250 y 1517, durante 267 años, Egipto estuvo gobernado por hombres nacidos libres en las estepas del norte del Mar Negro y en las montañas del Cáucaso, que eran capturados cuando eran niños por tratantes de esclavos y luego vendidos a comerciantes italianos que los llevaban hasta Alejandría. Se les adiestraba en el oficio de las armas dentro de la ciudadela de El Cairo. Pasaban varios años aprendiendo árabe, estudiaban el Corán y la “furusiyya”, un entrenamiento ecuestre muy intenso que hizo de ellos los mejores arqueros a caballo del Mediterráneo. Al terminar la instrucción eran liberados y se les entregaba caballo y armas. Haber sido esclavos no era una vergüenza que trataban de ocultar sino un título del que presumían.
El sistema no era hereditario. Los hijos de los mamelucos nacían libres y musulmanes, es decir, nacían ya descalificados, de modo que la casta se renovaba con cada generación. La institución como tal había sido creada en Bagdad, pero solo fue en Egipto donde se emancipó del todo. El último sultán ayubí compró miles de mamelucos para ponerlos a su servicio y los acuarteló en una isla del Nilo llamada Rawda. A aquellos soldados se les conocía como bahríes y fueron quienes derrotaron a Luis IX de Francia en 1250, luego asesinaron al heredero ayubí y se quedaron con el sultanato.
Unos años más tarde, en la batalla de Ayn Yalut, detuvieron a los mongoles que habían arrasado toda Eurasia sin conocer la derrota. Uno de ellos, Baybars, que había participado en el magnicidio y mató después a su propio sultán, gobernó durante dos décadas un imperio con un gran ejército, una temible flota, fortalezas y hasta un correo que unía Damasco y El Cairo en solo cuatro días. Instaló en su corte a un superviviente abasí y le proclamó califa, una jugada magistral que le dio la legitimidad que le faltaba de origen. Sus sucesores tomaron Antioquía, Trípoli y por fin Acre en 1291, poniendo fin así a dos siglos de presencia cruzada en Tierra Santa.
El poder no se heredaba, se ganaba por prestigio militar. Cada emir mantenía su casa financiada con rentas de unas tierras que el sultán podía retirar cuando quisiera. La historia interna del sultanato mameluco es la lucha entre esas casas. Fue un imperio muy rico. La proverbial fertilidad del valle del Nilo estaba a su servicio, controlaban los puertos del levante y el comercio del mar Rojo, por el que entraban valiosos productos como la pimienta, el clavo o la seda. El Cairo creció y se transformó en una metrópolis muy poblada en la que floreció el arte, la literatura y el comercio.
A mediados del siglo XIV llegó la peste negra y, con ella, la crisis. Los nuevos mamelucos empezaron a llegar del Cáucaso, pero lo esencial no cambió. Lo que no supieron hacer fue modernizar su ejército. Despreciaban las armas de fuego portátiles porque las consideraban indignas de un caballero. Los otomanos de Selim I aprovecharon esa ventaja y derrotaron al sultanato en 1517. El último sultán fue ahorcado por órdenes de la Sublime Puerta, pero los mamelucos se las apañaron para seguir mandando en Egipto como gobernadores otomanos hasta que Mehmet Ali mando que les fusilasen ya entrado el siglo XIX.
Para hablar de los mamelucos y de cómo unos simples esclavos se hicieron dueños de un gran imperio nos acompaña hoy en La ContraHistoria José Soto Chica quien, naturalmente, en este programa no necesita presentación.
Bibliografía:
“Muerte en Toledo” de José Soto Chica - https://amzn.to/4cnmaHI
“Mamluks: Legacy of an empire” de Carine Juvin - https://amzn.to/466HcXm
“The Mamluks” de John Brunton - https://amzn.to/4cWzJOk
“The knights of islam” de James Waterson - https://amzn.to/4gAT6ir
Resenas del podcast
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vma2020 2024/05/21
Gracias por este magnificent programs.
gracias por el programa.
Greetings from California , USA.
Jeliasc 2018/09/23
Contra historia
Excelente programa - lo disfruto mucho.
Vasco de Gama (alta) 2018/06/14
Gracias!
Genial, y muy ameno. Da gusto oírlo desde el Midwest americano
Incitatus1973 2017/12/11
Muy educativo, gran contenido y mucha cultura
Me encanta la historia y este podcast brinda los temas más importantes de la historia mundial pero no como nos la quieren hacer creer.
Es altamente ...
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