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Descansando en Dios

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Este podcast tiene
1431 episodios
Idioma
Spanish
Explicito
No
Fecha de creacion
2021/01/19
Ultimo episodio
2026/10/01
Duracion media
7 min.
Frecuencia de publicacion
2 dias

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Devocional Cristiano Doctrinal

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1431 - Evangelios. Milagros durante la crucifixión. Mt 27:51
2026/10/01
1431 – Mt 27:51 – Milagros durante la crucifixión. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; En Mateo 27:45-56 se describen las horas finales de Jesús en la cruz. Pero también se registra de modo poderoso el significado de la cruz con el relato de seis milagros, que forman el propio comentario del Dios todopoderoso, sobre el significado de la cruz. M1. Tinieblas sobrenaturales (Mt 27:45). “Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.” Mateo describe el primer milagro de manera sencilla que corresponde a la realidad de un hecho histórico. Mateo que no dio muchos detalles en el evangelio, acá dice que hubo tinieblas desde la hora sexta, doce del mediodía, hasta la hora novena, tres de la tarde. Hubo tinieblas, no era una nube negra, sino una densa oscuridad sobre toda la tierra que duró tres horas, no fue un eclipse ni otro evento que puedan argumentar los científicos. Dios cubrió con un velo de oscuridad el momento cumbre de la cruz. La oscuridad significa juicio en la Biblia, algunas citas bíblicas en Ex 10:14-15; Is 5:30; 60:2; Jl 2:30-31; Mt 24:29-30; Hch 2:20; 2Pe 2:17; Ap 6:12-17. Se velaba a los ojos de los hombres el momento en donde el Hijo sufría el desamparo del Padre a causa del inmenso juicio divino por el pecado de los hombres. M2. Juicio soberano (Mt 27:46-49). “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.” EL segundo milagro ocurrió cerca de la hora novena, tres de la tarde. En este milagro único y extraño, Jesús estaba clamando angustiado debido a la separación que ahora experimentaba de su Padre celestial por primera y única vez en toda la eternidad. Jesús siempre llamaba a Dios, Padre. Ahora lo llama Dios porque actuaba como juez del juico soberano de la ira de Dios por los pecados de toda la humanidad (Is 53:5; 1Jn 2:2). No lo abandona, la Trinidad es inseparable e indestructible, Pablo explica: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2Co 5:19, 21; 1Pe 2:24). M3. Partida soberana (Mt 27:50). “Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.” Un tercer milagro durante la crucifixión fue que Cristo se entregó a la muerte, en sacrificio voluntario, que en obediencia a la voluntad de su Padre el Hijo hizo de sí mismo por los pecados del mundo. Entregó tiene el significado básico de soltar o enviar, indicando un acto de voluntad. La vida de Jesús no le fue quitada por los hombres; más bien Él rindió su espíritu por el acto consciente de su propia voluntad soberana. (Jn 10:18). Las últimas palabras que el Señor clamó desde la cruz fueron: “Consumado es” (Jn 19:30), indicando que el plan de salvación estaba cumplido. Luego, de manera soberana partiría dirigiéndose otra vez a Dios como su Padre, declarando: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23:46). M4. Devastación del santuario (Mt 27:51a). “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo;” El cuarto milagro que ocurrió durante la crucifixión fue la devastación divina del santuario, cuando el velo del templo se rasgó en dos. El velo del templo tenía 10mts de largo y 10cmts de ancho. Separaba el lugar santo del lugar santísimo. En el lugar santísimo se manifestaba la presencia de Dios y solo tenía acceso el sumo sacerdote una vez al año. Cuando Cristo entregó su espíritu se completó el sacrificio hecho una sola vez y para siempre, y ya no existía la necesidad de un velo. Viniendo al Hijo, cualquier ser humano ahora podía llegar directamente a Dios sin necesidad de sacerdote, sacrificio o ritual.
1430 - Evangelios. Las siete palabras. Mt 27:46
2026/09/30
1430 – Mt 27:46 – Las siete palabras. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Las siete palabras son conocidas como las últimas palabras o expresiones mencionadas por Jesús en la cruz del Calvario. En ellas Jesús demuestra su deidad, misericordia, perdón, paternidad, humanidad, y ser el Salvador de todo aquel que cree en Él. Enseña el apóstol Pedro “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.” (1Pe 3:18). Veamos las 7 palabras, su atributo, doctrina y enseñanza. Palabra 1. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34) Atributo de Dios: Intercesor (Ro 8:34; He 4:14-16; 7:25). Doctrina: Perdón. Deber para el creyente: Perdonar para mantener la comunión con Dios y el prójimo. Miqueas enseña ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.” (Miq 7:18). El Señor manda: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (Col 3:13) Palabra 2. “Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43). Atributo: Rey de reyes, Señor de señores. Doctrina: Resurrección. Deber para el creyente: Creer en la esperanza de la resurrección y la vida eterna. Juan enseña: “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.” (Ap 1:5). Es la esperanza viva del cristiano: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,” (1Pe 1:3). Palabra 3. Jesús en la cruz dijo a María y a Juan: “Mujer, he ahí tu hijo… hijo he ahí tu madre.” (Juan 19:26-27). Atributo: Paternidad. Doctrina: La familia, amor fraternal. Deber del creyente: Amor fraternal con la familia y el prójimo. Cumplir la ley de Cristo (Jn 13:34-35). ¿Por qué Jesús no confió esto a sus medios hermanos de sangre? No eran creyentes. Pablo enseña: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Ro 8:15). Juan exhorta: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.” (1Jn 4:7). Palabra 4. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27:46; Mr 15:34). Atributo: Humanidad, la ira de Dios. Angustia por la separación del Padre durante el juicio por los pecados de la humanidad. No lo llama Padre porque Dios actúa como juez y no como Padre. Doctrina: Sustitución. Deber del creyente: Confiar siempre en Dios. Pablo enseña “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”. (Ro 3:24-25). Juan afirma que Cristo “es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” (1Jn 2:2). Palabra 5. “tengo sed.” (Juan 19:28). Atributo: Humanidad. Doctrina: Encarnación. Deber del creyente: Valorar, amar la palabra de Dios. Jesucristo demostró ser Perfecto Dios, Perfecto hombre. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1:14). Creer en el misterio revelado de la piedad: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto
1429 - Evangelios. La crucifixión de Jesús. Mt 27:35
2026/09/29
1429 – Mt 27:35 – La crucifixión de Jesús. Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. La crucifixión de Jesucristo fue la culminación de la historia de la redención, el centro del plan divino de salvación. La obra redentora de Dios culminó en la cruz, donde el Señor Jesucristo llevó los pecados del mundo. La crucifixión de Jesucristo fue, por tanto, la revelación suprema del amor misericordioso de Dios, y la vez el clímax de la profundidad del pecado del hombre crucificando a su Creador. (Jn 3:16; Ro 6:23). La vía dolorosa (Mt 27:31-32). Jesús luego de ser escarnecido por los soldados romanos fue llevado para ser crucificado. Mateo informa que: “Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.” (Mt 27:31). Luego introduce el tema de la crucifixión desde algún lugar fuera de ciudad porque van a encontrar a un hombre que viene del campo y va para la ciudad. “Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz.” (Mt 27:32). Desde el lugar del juicio Jesús camino hasta allí llevando su cruz. Juan lo describe “Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;” (Jn 19:17). Las ejecuciones se hacían fuera de la ciudad prescrito por la ley (Nm 15:35; 1Re 21:13; Hch 7:58). Pero el sacrificio del Señor sería fuera de la ciudad porque con su sacrificio se cumplía el tipo de sacrificio por el pecado, cuyo animal se quemaba parcialmente fuera del campamento (Ex 29:14; Lv 4:12, 21; 9:11; 16:27; Nm 15:35; 19:3). Así se cumplía en Jesús como enseña el escritor a los Hebreos diciendo: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando su vituperio;” (He 13:12-13). El lugar de la crucifixión estaba cerca de la ciudad, pero fuera de ella (Jn 19:20). Fue durante la extenuante procesión camino al Gólgota, conocido como la vía dolorosa, donde Jesús ofreció su último y muy breve mensaje público. Lucas informa que “le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él”. Volviéndose a ellas, Jesús manifestó. “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?” (Lc 23:27-31). Jesús extenuado es ayudado por Simón de Cirene que venia del campo. Marcos dice que tenía dos hijos Alejandro y Rufo lo que supone que eran cristianos y conocidos por Marcos (Mr 15:21; Ro 16:13). La crucifixión (Mt 27:33-37). El lugar escogido para crucificar a Jesús fue una colina en las afueras de Jerusalén llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera. En el lugar de la ejecución y antes de proceder se acostumbraba a dar una bebida a los sentenciados, que actuaba como narcótico con el fin de calmar los dolores iniciales de la crucifixión. A Jesús “le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.” (Mt 27:34). Jesús estuvo decidido a beber la copa que el Padre le había ofrecido. Soportaría la medida total de dolor físico, emocional y espiritual. Sobre Él, nuestro sustituto, sería el juicio de la ira de Dios que nos correspondía por nuestros pecados. (Is 53:5,10). “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”. (Mt 27:35). Los evangelios no dan detalles como fue crucificado el Señor.
1428 - Evangelios. Los escarnios a Jesús. Mt 27:29-30
2026/09/28
1428 – Mt 27:29-30 – Los escarnios a Jesús. y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Luego de Jesús ser flagelado, azotado por los soldados romanos fue entregado para ser crucificado. (Mt 27:26). Un reo condenado a la crucifixión no era considerado en nada y servía como un juguete en manos de los soldados, a quien se le inferían impunemente toda clase de escarnios, insultos, burlas, golpes y atropellos. Mateo usa este momento para describir que Jesús es escarnecido y coronado de espinas. Isaías siglos antes profetizó: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.” (Is 53:3) Escarnecido por los lideres religiosos (Mt 26:67-68). Lucas informa de las burlas y afrentas contra Jesús, después de la negación de Pedro, por los que habían participado en el arresto y lo conducían al palacio de Caifás. “Y los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y le golpeaban; y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro, y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó? Y decían otras muchas cosas injuriándole.” (Lc 22:63-65). Luego del acto teatral de Caifás en el segundo juicio religioso contra Jesús, el Sanedrín lo acusa de ser reo de muerte. Entonces algunos miembros del Sanedrín injurian a Jesús. Mateo informa que:” Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.” Para los judíos el insulto supremo era escupir el rostro de otra persona (Nm 12:14; Dt 25:9). La impresionante tumba de Absalón aún se levanta en el valle de Cedrón en las afueras de Jerusalén. Por miles de años los transeúntes judíos han escupido ese monumento para mostrar su desprecio contra Absalón por rebelarse contra su padre David. Escarnecido por los soldados (Mt 27:28-30). Jesús fue escarnecido por los soldados por primera vez en el primer juicio al ser interrogado por Anás y al final de la respuesta de Jesús fue golpeado por un soldado. “Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?” (Jn 18:22). Luego en el último juicio a Jesús por Pilato, “después de ser azotado, flagelado, llevaron a Jesús al pretorio”. Los soldados romanos decidieron hacer escarnio público de su prisionero y reunieron alrededor de él a toda la compañía para que observara, “y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían.” Además de avergonzarlo al estar desnudo, para añadir más dolor y burlas, los soldados pusieron sobre la cabeza de Jesús una corona tejida de espinas, que al ser presionada sobre la cabeza de Jesús, la sangre brotó de las heridas nuevas hasta mezclarse con la sangre que ya le cubría el resto del cuerpo. Al igual que el manto escarlata, la corona de espinas se convirtió en un símbolo involuntario de los pecados que Jesús estaba a punto de llevar sobre sí (Is 53:5). El rostro de Jesús estaba ahora aún más irreconocible y su dolor era más intenso. Isaías dijo: “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.” (Is 53:2). Pero aún no contentos, a continuación, los soldados le pusieron una caña en su mano derecha. Al igual que el manto y la corona de espinas, la caña estaba destinada a representar realeza, imitando el cetro de un monarca como símbolo de su autoridad y poder. Para completar la burla sarcástica, los soldados incluso hincaban la rodilla delante de él, y le escarnecían, diciendo: ¡Salve,
1427 - Evangelios. La sentencia de muerte a Jesús. Mt 27:22
2026/09/25
1427 – Mt 27:22 – La sentencia de muerte a Jesús. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!   Jesús es enviado por Herodes hasta Pilato para tener su sexto y último juicio donde sería sentenciado a muerte. Por tanto, Cristo se hallaba de nuevo ante el gobernador, quien esta vez “convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo, les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis. Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre” (Lc. 23:13-15). Barrabas (Mt 27:15-23). Mateo dejando incidentes relatados en los otros evangelios, se centra en el caso de Barrabas. Marcos informa que cuando “la multitud, comenzó a pedir [a Pilato] que hiciese como siempre les había hecho” (Mr 15:8), el gobernador recordó que en el día de la fiesta de la Pascua acostumbraba soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Poco se sabe acerca de Barrabás, excepto que era ladrón, asesino e insurrecto (Lc. 23:25; Jn. 18:40). Completamente opuesto a la conducta y testimonio de Jesús. “Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado.” (Mt 27:17-18). La envidia es el sentimiento de disgusto por la prosperidad ajena. La envidia procura arrebatar al otro, no posesiones puntuales, sino todo cuanto signifique honores o grandeza espiritual. La envidia es esencialmente maligna (Mr 15:10; Ro 1:29; Gá 5:21; Fil 1:15; 1Ti 6:4; Tito 3:3; 1Pe 2:1). “El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos.” (Pr 14:30). Entonces Pilato fue interrumpido por su esposa. “Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.” (Mt 27:19). Mateo es el único que registra este incidente y no explica la fuente de los sueños de la esposa, ya que todo lo que había sucedido fue según “el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios” (Hch 2:23). Al hacer eso, la esposa de Pilato añadió su testimonio a la perfección y la inocencia de Jesús. Los enemigos de Jesús, aprovechando la interrupción de la mujer de Pilato, “los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto.” (Mt 27:20). Pilato preguntó a la multitud: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.” (Mt 27:21). Pedro luego les recordaría su pecado, diciendo: “Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.” (Hch 3:14-15). Pilato trata de liberar a Jesús (Mt 27:22-23). Pilato al comparar a Jesús con Barrabas trata de influir en el pueblo para soltarlo. Si soltaba a Barrabas preguntaba al pueblo ¿Entonces que haré con Jesús, llamado el Cristo? El pueblo responde de acuerdo la persuasión que habían hecho los lideres religiosos: “Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!” Marcos dice que Pilato mencionó a Jesús como “el Rey de los judíos” (Mr 15:12). Ese título lo vinculaba con el Mesías subiendo los ánimos de la gente, manipuladas por los sacerdotes, que repetían clamando, como informa Lucas: “¡Crucifícale, crucifícale!” (Lc 23:21). Juan destaca la miseria moral de las personas que gritaban y de los sacerdotes que los manipulaban, al escribir: “Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.” (Jn 18:40). Pedían la muerte de Cristo y la libertad de un ladrón. Pilato trató de liberar a Jesús al pronunciar varias veces su inocencia registrada en Mt 27:24; Mr 15:14; Lc 23:4, 13-15, 22: Jn 18:38; 19:4,6.
1426 - Evangelios. La muerte de Judas. Mt 27:3
2026/09/24
1426 – Mt 27:3 – La muerte de Judas. Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,   Mateo luego del tercer juicio a Jesús, por parte de las más altas autoridades religiosas judías, hace un breve paréntesis para describir el suicidio de Judas Iscariote (Mt 27:1-3). Ninguno de los otros tres evangelios relata este suceso. Su propósito al presentar la historia de las horas finales de Judas no fue tan solo mostrar el terrible destino de quien traicionara a Cristo, sino también mostrar por varios contrastes la belleza, pureza y majestad del traicionado. Jesús es exaltado incluso en el mísero contexto del pecado y la muerte. Además, resalta la cristología con el cumplimiento de las profecías del AT en el Mesías. El suicidio es asesinarse a sí mismo y es rebelión contra la soberanía de Dios sobre la vida y la muerte. Es un acto de pecado e incredulidad, una clara violación del sexto mandamiento: “No matarás” (Éx 20:13). Contraste entre el culpable Judas y el inocente Jesús (Mt 27:3-5).  Judas había seguido el proceso de Jesús y ”viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos”. Judas al ver que Jesús era entregado a Pilato devuelve las treinta piezas de plata. Mateo dice que lo hace arrepentido, según BRV60, pero la palabra en griego que usa Mateo es “metameletheis” que su origen viene del verbo “metamélomai” que significa solo un cambio de pensamiento, remordimiento, lamentarse, pesar. El verbo en griego para arrepentimiento “metanoia” es usado por Pablo que enseña “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.” (2Co 7:10). Nos imaginamos las palabras de Jesús golpeando insistentemente en la mente de Judas “Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.” (Mt 26:24). Así que, las treinta monedas de plata le quemaban las manos y busco devolverlas a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Judas estaba contradiciendo la decisión del sanedrín (Mt 27:1). Además, aprendemos que quienes están endurecidos por el pecado, se burlan de los que expresan remordimiento por una mala acción. Ellos respondieron a Judas: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!” El arrepentimiento genuino conduce a la confesión de pecado ante Dios como el caso del hijo prodigo (Lc 15:21) y quita el peso de carga del pecado, pero el remordimiento solo conduce a reconocer el problema ante los hombres y la carga del pecado se vuelve más pesada e insoportable como fue el caso de Judas que determinó poner fin a su vida. “Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.” El suceso tuvo que ser muy impresionante. Pedro lo relata diciendo: “Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.” (Hch 1:18). ¿Judas Iscariote es salvo? No. Ya Jesús con su Omnisciencia lo había confirmado en Jn 6:70-71; 17:12. Contraste entre el arrepentimiento de Pedro y el de Judas (Mt 26:75; 27:3). Pedro al negar al Señor la tercera vez, “se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.“ El contraste entre Pedro y Judas se observa entre arrepentimiento ante Dios y remordimiento ante los hombres. Pedro fue perdonado y restaurado por el Señor, fuel al primero de los apóstoles que le apareció después de su resurrección (1Co 15:5).  Pedro fue perdonado y restaurado por segunda vez en Jn 21:15-22. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,”
1425 - Evangelios. Los juicios a Jesús. Mt 26:63
2026/09/23
1425 – Mt 26:63 – Los juicios a Jesús. Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús al finalizar de orar en el Getsemaní fue entregado por Judas Iscariote quien acercándose a ÉL le dijo “¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.” (Mt 26:49-50). Los evangelios se complementan con un suceso durante el arresto de Jesús. Por Mateo y Marcos sabemos que uno de los discípulos de Jesús sacó una espada y le quitó la oreja a un siervo del sumo sacerdote. Lucas dice que fue la oreja derecha y que Jesús sanó su oreja. Por Juan sabemos que fue Pedro quien hirió al siervo del sumo sacerdote llamado Malco (Mt 26:51; Lc 22:50-51; Jn 18:10). Jesús es arrestado esa madrugada en el Getsemaní, sería crucificado ese mismo día y moriría a las tres de la tarde, hora en que se sacrificaba el cordero pascual en el templo. Antes de ser crucificado pasaría por seis juicios, tres de las autoridades judías y tres de las autoridades romanas. Juicio 1. Jesús ante Anás (Jn 18:12-23). “Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año.” Este juicio solo es registrado por Juan quien tenía acceso a la casa del sumo sacerdote Anás y Caifás, porque el papá de Juan les vendía pescado. El sumo sacerdote de aquel año era Caifás, pero quien mandaba era su suegro Anás, quien era para los judíos el sumo sacerdote hasta que muriera. Como los romanos no aceptaban que el sumo sacerdote durará más de diez años, Anás asignaba a un familiar, uno de sus hijos, nietos o yernos como sumo sacerdote, pero él era quien mandaba. Por eso, Anás hace el primer juicio a Jesús “Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.” (Jn 18:19-22). Jesús responde y es golpeado por uno de los aguaciles. Entonces Anás envía a Jesús atado a su yerno Caifás que ya tenía las instrucciones a seguir (Jn 18:24). Juicio 2. Jesús condenado por Caifás. (Mt 26:57-68). “Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte.” (Mt 26:59). No consiguieron testigos contra Jesús y falsos testigos hablaron en contra de Jesús (Mt 26:60-61). “Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.” (Mt 26:63). La frase te conjuro por el Dios viviente obligaba a Jesús a responder la verdad, y lo hace con su exaltación y manifestación en su segunda venida: “Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” (Mt 26:64; Ap 1:7; 19:11-16). Caifás hace algo prohibido para el sumo sacerdote, rasgar sus vestiduras e inclinar el veredicto contra un acusado. “Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!” (Mt 26:65-66). Juicio 3. Jesús ante el sanedrín. (Mt 27:1-2). La ley judía exigía que el juicio para sentenciar una persona a la muerte tenía que ser de día por lo cual el concilio esperó hasta el amanecer. “Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.” Juicio 4. Jesús ante Pilato (1ra vez) (Lc 23:1-7). “Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo.
1424 - Evangelios. Jesús en el Getsemaní . Mt 24:36
2026/09/22
1424 – Mt 26:36 – Jesús en el Getsemaní. Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Mientras estaban en el Getsemaní, Jesús empezó a angustiarse dejando una enseñanza para los momentos de dificultad. Fue un momento de la antesala a la Cruz. El problema espiritual que enfrentó Jesús es tan grande que excede a toda comprensión humana. Jesús en su agonía respondió orando fervientemente a su Padre y enseñando los pasos que debemos usar para orar en momentos de dificultad. Las dos armas que Jesús usó para la tentación y la dificultad fueron las Escrituras y la oración, armas disponibles para sus hijos. Pablo enseña: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” (Ef 6:17-18). Cómo orar en tiempos de dificultades. (Mt 26:36-43). Jesús en el Getsemaní nos enseña por lo menos cinco pasos para orar en tiempos difíciles. P1. Buscar apoyo en la oración con hermanos conocidos (Mt 26:36-37). “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.” Jesús se apoyó con el círculo más cercano, Pedro, Juan y Jacobo, para que lo ayudasen a orar. El salmista enseña: “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” (Sal 73:26). P2. Derrama tu alma a los hermanos para que te apoyan en oración (Mt 26:38). “Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.” Jesús nos enseña que debemos explicar a los hermanos el motivo específico para orar, y animarlos a orar por la circunstancia, dificultad o enfermedad que estamos atravesando. La angustia de Jesús no era por los padecimientos antes y durante de la crucifixión, sino por la posición temporal que tendría de su Padre celestial al ser juzgado por los pecados de los que serían salvos; exclamaría “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27:46). No lo llama Padre, sino Dios porque su Padre celestial estaba actuando como juez. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” (2Co 5:21). P3. Derrama tu alma en privado ante el Padre celestial (Mt 26:39). “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Jesús nos enseña que debemos derramar nuestra alma a Dios con el problema que nos angustia dijo a Dios “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa.” Dios conoce nuestras necesidades, pero Él desea que dependamos, confiemos, digamos a Él cómo nos sentimos. Pablo enseña “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Fil 4:6). Luego de orar a Dios debemos dejar nuestras preocupaciones a Él y descansar en la soberana voluntad de Dios como hizo Jesús, “pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Entonces “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil 4:7). P4. Animar a los hermanos en la fe a perseverar en la oración (Mt 26:40-41). “Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Debemos luchar contra el desánimo y orad sin cesar (1Ts 5:17). Pedro aprendió la lección y luego exhortaría diciendo: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1Pe 5:8).
1423 - Evangelios. La negacion de Pedro. Mt 26:34
2026/09/21
1423 – Mt 26:34 – La negación de Pedro. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Recordemos que entre el final de la institución de la Cena del Señor y la salida al monte de los olivos Jesús dio varias enseñanzas. Juan registra en su evangelio que después de la Cena del Señor, Jesús ofreció a los doce, un extenso mensaje que tradicionalmente se lo ha llamado discurso en el aposento alto. En Juan 14-17 se relata las enseñanzas de Jesús. En Juan 14 enseña acerca del arrebatamiento de la iglesia (Jn 14:1-3), la venida del Espíritu Santo (Jn 14:16, 17, 26); el significado de la verdadera paz (Jn 14:27). En Jn 15-16 enseña la fidelidad, el gozo, el amor; la oposición que los creyentes pueden esperar en el mundo; La obra del Espíritu Santo guiando al creyente a toda verdad y convenciendo de pecado, justicia y juicio. En Juan 17 Jesús concluyó la reunión en el aposento alto ofreciendo una hermosa y profunda oración intercesora a favor de los discípulos conocida como la oración sacerdotal. Los evangelios sinópticos Mateo, Marcos y Lucas omiten las enseñanzas del aposento alto. Cada uno de ellos pasa directamente del final de la Cena del Señor a la escena en el Monte de los Olivos (Mt 26:30; Mr 14:26; Lc 22:39). Mateo al finalizar la cena afirma: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.” (Mt 26:30). El Himno que cantaban era una parte que lo que se llamaba el Hallel, formada por un grupo de salmos cuyo tema es la alabanza. Generalmente se cantaban los dos primeros antes de la cena y los restantes después de esta. Por lo cual, Jesús y sus discípulos cantaron una porción comprendida entre los salmos 115-118. Al finalizar el himno Jesús y sus discípulos abandonaron el aposento alto y salieron al monte de los olivos donde empezando la subida, según la tradición, se encontraba el huerto de Getsemaní. La tensión no se alivia porque camino al monte de los olivos Jesús va a anunciar la deserción de todos los discípulos esa noche. El Señor va a advertir a los discípulos de la debilidad humana frente a la fortaleza divina, la promesa humana frente la promesa divina. Mientras todos lo dejarían, Él seguiría hasta la Cruz para cumplir con la promesa del plan redentor. La secuencia en el relato es interesante: Un anuncio de la omnisciencia divina de Jesús “todos me abandonarán” (Mt 26:31). Una promesa humana de todos los discípulos “nunca sucederá eso” (Mt 26:35). Un fracaso de la promesa humana conforme a lo anunciado por Jesús “todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Mt 26:56). Dios es el único fiel a sus promesas, “porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” (2Co 1:20). La Omnisciencia de Jesús (Mt 26:31-32). “Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.” Jesús nuevamente anuncia su muerte usando la profecía anunciada siglos antes por medio de Zacarías: “Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.” (Zc 13:7). Mateo da énfasis a la cristología y Jesús mediante el texto profético, revela el programa de salvación eternamente dispuesto en el cual Dios Padre, entregaría a su Hijo para que muriese por el pecado del mundo (Jn 3:16; 10:18). Pedro afirmará después: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;” (1Pe 3:18). Ignorancia y autosuficiencia de los discípulos. (Mt 26:33-35). “Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.”
1422 - Evangelios. Institución de la cena del Señor. Mt 26:28
2026/09/18
1422 – Mt 26:28 – Institución de la cena del Señor. porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo pasa casi de inmediato a la celebración de la cena pascual en el aposento alto. Mateo se enfoca en la cristología demostrando la consumación del nuevo pacto prometido en Jer 31:31-34. La preparación de la cena de la pascua (Mt 26:17-19). Jesús encomendó a dos de sus discípulos para la preparación de la cena pascual que por Lucas sabemos que fueron Pedro y Juan (Lc 22:8). Por Marcos sabemos que “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.” (Mr 14:12-16). Una vez más Jesús demuestra su deidad con su omnisciencia como lo había hecho también en Lc 19:30-31; Mt 17:27; Jn 2:25. El lugar para celebrar la cena sería desconocido por Judas y así evitar que Jesús fuera arrestado antes del tiempo establecido por Dios. En el plan redentor de Dios era necesario que Jesús celebrara la pascua con sus discípulos. Esta sería la última oportunidad de tener comunión y dar las enseñanzas del aposento alto en Jn 13-17. Alrededor de la mesa (Mt 26:20-22). “Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce. Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?” Por Juan sabemos que estas palabras fueron después de Jesús lavar los pies a los discípulos (Jn 13:21). Por Juan también sabemos quién era el traidor porque pregunta: “Señor, ¿quién es? Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.” (Jn 13:25-30). Judas sale a preparar el arresto de Jesús y la institución de la cena se celebra sin su presencia. Institución de la cena del Señor. (Mt 26:26-28). “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.” La pascua judía era figura del sacrificio de Cristo que estableció el nuevo pacto profetizado en Jer 31:31-34; Is 61:8. El pan y el vino son símbolos del cuerpo molido y la sangre de Jesucristo derramada en la Cruz. Después de comer el pan Jesús uso el vino como un segundo símbolo al tomarlo con la tercera copa de la cena, llamada la copa de la bendición, sobre la cual se hacía una oración de acción de gracias (1Co 10:16). Jesús “tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” Jesús de esta manera establece la doctrina del nuevo pacto que sería consumada en la Cruz. El único propósito de la sangre derramada por Jesucristo es para el perdón de los pecados para andar en santidad, y ser agradable, acepto en la presencia de Dios. No es para rociar o clamarla sobre objetos, personas, autos o invocarla para sanidad.
1421 - Evangelios. Ejemplo de servicio y humildad. Jn 13:14
2026/09/17
1421 – Jn 13:14 – Ejemplo de servicio y humildad. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Durante la última cena de Jesús con sus discípulos enseñó varios temas que solo recoge Juan en su evangelio. Son cinco capítulos Jn 13-17 llamados las enseñanzas del aposento alto. En Juan 13 Jesús deja principios del siervo modelo y luego da el nuevo mandamiento en Jn 13:34-35. En Juan 14 promete el arrebatamiento de la iglesia, el Espíritu Santo y la paz de Dios. En Jn 15 enseñará que para dar fruto debemos permanecer en Él. En Juan 16 enseña sobre las persecuciones y la obra del Espíritu Santo. En Jn 17 cierra con la oración sacerdotal. Al finalizar va al Getsemaní donde es arrestado y luego crucificado. Principio 1: Seguridad (Jn 13:1-3). “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba”. El Señor los amó hasta el fin significa amar con la plenitud del amor. (Jn 3:16). Jesús en su Omnisciencia sabía de dónde venía y a dónde iba. Él conocía que sería crucificado, pero aun así se dispuso a enseñar y ser de ejemplo en servir a su iglesia y al prójimo. Dejo la seguridad y certeza que su servicio es para Dios y no para los hombres. (Mr 10:45; Col 3:23-24). Principio 2: humildad (Jn 13:4-5). “se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.” En silencio da ejemplo de humildad. ¿Por qué Jesús decide lavar los pies a los discípulos? R1. Ellos discutían quien sería el mayor (Mt 20:20-28; Lc 22:24-27). R2. Tenían un espíritu de competencia. La iglesia es el cuerpo de Cristo donde todos los miembros son iguales (Ro 12:3-5). R3. Los pies de los discípulos estaban sucios y ninguno se dispuso a servir por el orgullo en su corazón. Jesús el Rey de reyes se dispuso como siervo para enseñar y servir. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;” (Fil 2:3). Principio 3: Crecimiento espiritual (Jn 13:6-7) “Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.” Dios es el que da el crecimiento espiritual y sus discípulos debemos buscar conocerlo más cada día. (Jer 9:23-24; 1Co 3:6-7). Crecer espiritualmente es necesario para alcanzar la vida eterna permaneciendo en Cristo hasta el final y ayudar a edificar el cuerpo de Cristo (Ef 4:11-16; 1Pe 2:21-25). Principio 4: Obediencia (Jn 13:8-9). “Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.” La falta de comprensión y el orgullo de Pedro no le permitían obedecer a Jesús. El servicio en la obra de Dios exige que se haga de acuerdo a la Palabra de Dios, de acuerdo a su voluntad y no según los hombres o como enseña el mundo. No hacerlo es correr el riesgo de no entrar en el reino de Dios. (Mt 7:21-23). Jesús mide la obediencia: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” (Jn 14:15). Principio 5: Santidad (Jn 13:10-11). “Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.” Al aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador somos lavados de todo pecado con la sangre
1420 - Evangelios. Plan para entregar a Jesús. Mt 26:2
2026/09/16
1420 – Mt 26:2 – Plan para entregar a Jesús. Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. Mateo al igual que los otros evangelios, presenta una estructura de la obra de Jesucristo, dividida en tres partes: acción, muerte y resurrección. Al acercarnos a estos tres capítulos finales del evangelio de Mateo debemos hacerlo con temor reverente, pobres en espíritu, porque estaremos pisando terreno sagrado, donde Dios revela su gracia que asombra, produciendo gratitud y admiración que excede toda capacidad humana. En Mateo 26 inicia la consumación del evangelio y de la historia redentora, la única esperanza eterna del ser humano. Es la culminación del eterno plan redentor de Dios centrado en la cruz desde Génesis hasta Apocalipsis. Mateo trata con la cruz en una manera concisa y directa. A su evangelio bien podría llamársele una narración extendida de la cruz, y en los tres últimos capítulos el autor se enfoca en este tema central a través de varios elementos culminantes. En Mateo 26 se tratan detalles de la preparación para la cruz, la agonía en el Getsemaní, traición, arresto y juicios a Jesús. En Mateo 27 continúan los juicios, las burlas, escarnios, la crucifixión, la muerte y la sepultura de Jesús. Mateo 28 cierra con la victoria de la resurrección de Jesús sobre la muerte y sus últimas instrucciones para los discípulos. La preparación de la gracia soberana (Mt 26:2). “Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.” Jesús había finalizado con su quinto y último sermón y con su omnisciencia anuncia por cuarta vez, lo que sucedería dos días después, su muerte. (Mt 16:21; 17:22-23; 20:18-19; 26:2). El momento apropiado para que Jesús muriera era la pascua, cuando los corderos expiatorios eran sacrificados, porque esa celebración señalaba al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29). Los sacrificios de todos los demás corderos solo fueron símbolos de lo que el verdadero Cordero pronto iba a lograr en realidad, consumar el plan redentor de Dios. Pedro diría después que Jesús fue el “cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1Pe 1:19-20). Pablo va a decir que Jesús fue “nuestra pascua, que es Cristo, [que] fue sacrificada” (1Co 5:7). La preparación del infame rechazo (Mt 26:3-5). “Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.” Los miembros del sanedrín se reunieron en la casa de Caifás con el único propósito de tramar cómo podían prender con engaño a Jesús. Caifás era el sumo sacerdote de turno asignado por su suegro Anás, el verdadero sumo sacerdote, pero que no ejercía directamente ya que los romanos solo permitían que un sumo sacerdote estuviera diez años en el cargo. Caifás era la síntesis del decadente sistema religioso que ahora dominaba Israel. Por Juan sabemos que Caifás fue usado por la soberana voluntad de Dios para profetizar la muerte de Jesús (Jn 11:49-53). Caifás era el sumo sacerdote, y en el orden original el sumo sacerdote era el instrumento usado por Dios para revelar su voluntad. La preparación de la adoración amorosa (Mt 26:6-13). Mateo presenta, no en orden cronológico sino cristológico, una tercera preparación para la crucifixión de Jesús. Mientras estaban en Betania, Jesús y los discípulos fueron invitados a cenar a la casa de Simón el leproso. Por Juan nos enteramos que María, Marta y Lázaro también estaban presentes, y que Marta servía la comida, tal vez como un gesto de amistad hacia Simón, así como para con el Señor (Jn 12:1-3). Durante la cena vino hasta Jesús una mujer,
1419 - Evangelios. El juicio a las naciones. Mt 25:31-32
2026/09/15
1419 – Mt 25:31-32 – Juicio a las naciones. Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.   La tribulación total durará siete años, y la segunda mitad de ella, la gran tribulación, durará tres años y medio, o mil doscientos sesenta días (Dn. 7:25; 9:27; 12:7; Ap. 11:2-3; 12:14; 13:5). Daniel también habló de un período extendido de mil doscientos noventa días (Dn. 12:11), treinta días más que los básicos mil doscientos sesenta de la gran tribulación, y luego de un período de mil trescientos treinta y cinco días (Dn. 12:12), añadiendo otros cuarenta y cinco días para hacer una adición total de setenta y cinco. El juicio a las naciones será de inmediato a la segunda venida de Cristo y durará treinta días (Dn 12:11). Después de 45 días más iniciará el reino milenial: “Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.” (Dn 12:12). La iglesia es arrebatada antes de los siete años de la tribulación (1Ts 4:16-17) y vendrá en cuerpo glorificado con Jesucristo en su segunda venida para reinar con Él en el milenio. El tiempo del Juicio (Mt 25:31). “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con Él,”. Mateo es el único que hace referencia a este momento de la segunda venida de Jesucristo que será visible a todo ojo humano: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.” (Ap 1:7). Jesucristo vendrá en gloria y no en humildad como su primera venida. ¿Quién acompañará a Jesucristo? Vendrá “con todos los santos ángeles”. Juan lo llama su ejército celestial (Ap 19:14). Conformados por la iglesia (Ap 19:8), los santos de la tribulación (Ap 7:13), los creyentes del AT (Jud 1:14; Dn 12:1-2). Ellos no regresan para ayudar a Jesús en la batalla (están desarmados), sino para reinar con Él tan pronto derrote a sus enemigos (Ap 20:4; 1Co 6:2; 2Ti 2:12; Sal 149:5-9). Cuando el Señor venga por segunda vez, los incrédulos que entonces estén vivos no tendrán oportunidad de recibirlo como Mesías. ¿Quién hará el juicio? Jesucristo “entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de Él todas las naciones”. Dios Padre ha dado la autoridad al Hijo Jesucristo para hacer todo juicio (Jn 5:22-23). ¿Quiénes son sometidos a juicio? Las naciones serán reunidas alrededor de Israel para celebrar la batalla de Armagedón (Ap 19:11-21). El juicio a las naciones, incluyendo a Israel, iniciará cuando el Señor ponga sus dos pies en el monte de los olivos (Zc 14:1-4; Hch 1:11-12; Jl 3:1-2; Ap 19:11-15). El Señor al poner sus pies sobre el monte de los olivos producirá un terremoto que tragará vivo a todos los ejércitos que rodean a Israel y a los tomados para juicio de Israel (Mt 24:40-41). Los creyentes pasarán al reino milenial y los incrédulos al castigo eterno (Mt 25:46). El procedimiento del juicio (Mt 25:32b-33). Uno de los propósitos de la segunda venida de Cristo es completar el juicio que se inició con la tribulación y llevar a cabo “el día de la venganza del Señor” (Is 61:2b). Cuando todas las naciones y los pueblos de la tierra se habrán reunido delante de Él en su regreso, el mismo Señor Jesucristo “apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.” Pondrá las ovejas, los creyentes, a su derecha, para favor y bendición para entrar al reino milenial. Pero a los incrédulos cabritos no entrarán al reino milenial, los pondrá a su izquierda, el lugar de desaprobación y rechazo, la condenación eterna. “¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.” (Is 11:3)
1418 - Evangelios. Los talentos. Mt 25:14
2026/09/14
1418 – Mt 25:14 – Los talentos. Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. El Señor Jesucristo usa una segunda parábola como instrumento para enseñar y advertir a los creyentes sobre la oportunidad de aprovechar y servir fielmente en la obra de Dios en el tiempo de la segunda venida de Cristo. La tragedia de la oportunidad desperdiciada es el tema de la parábola de los talentos. La Biblia tiene varias advertencias de aprovechar la oportunidad mientras se esté disponible. Salomón escribió: “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”, y: “Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno” (Ec 11:1, 6). El Señor en la parábola anterior de las diez vírgenes enseñó sobre la necesidad de velar y en la de los talentos sobre la necesidad de servir en la obra de Dios. La parábola contesta la pregunta ¿Cómo se demostrará quienes son los israelitas fieles y quienes no? Esta parábola no es igual y no debe confundirse con la parábola de las minas en Lucas 19:12-27. La responsabilidad que recibimos (Mt 25:14-15). “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.” El hombre que estaba yéndose lejos obviamente planeaba alejarse por mucho tiempo, quizás muchos meses o incluso un año o más. Con el fin de que sus recursos estuvieran bien administrados durante su ausencia, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. Las cantidades de talentos dadas a los siervos fueron conforme a su capacidad para administrarlos. Se observa que el propietario tenía un conocimiento de la capacidad de sus siervos. El propietario representa a Cristo. Los talentos representan las cualidades con la que el Señor capacita a cada uno de sus siervos para realizar tareas en su obra y miden el nivel de responsabilidad de los siervos. Los siervos representan a aquellos judíos que creerán en Jesucristo en el tiempo de su segunda venida. Los talentos no deben relacionarse con la iglesia o los dones dados a la iglesia. Pablo nos exhorta “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace lo malo, recibirá el mal que hiciere, y no hay acepción de personas.” (Col 3:23-25). La reacción que tenemos (Mt 25:16-18). “Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” Los siervos comenzaron con la labor encomendada y el resultado en los dos primeros siervos fue duplicar el capital recibido. Pero el comportamiento del siervo que recibió un talento fue diferente a los dos primeros siervos. Era un siervo negligente y desobediente. Mientras los otros dos trabajaban con los bienes de su señor para multiplicarlos este último permanecía ocioso. Además, estaba desobedeciendo a su señor. Pablo exhorta: “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios.” (Col 3:22). La rendición de cuentas (Mt 25:19-27). “Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.” Lo primero que hizo el dueño al regresar fue arreglar cuentas con sus siervos. EL señor al primer siervo que duplicó sus cinco talentos lo elogia
1417 - Evangelios. Las diez vírgenes. Mt 25:1
2026/09/11
1417 – Mt 25:1 – Las diez vírgenes. Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Esta parábola es la más conocida sobre la segunda venida de Cristo y enseña lo que ocurrirá con el Israel salvo y el no salvo en ese momento. En este tiempo la iglesia ya ha sido arrebatada siete años antes, ha pasado por el tribunal de Cristo, las bodas del Cordero y como esposa del Cordero ya está en condiciones de reinar con Jesucristo en el reino milenial y celebrar en la tierra la cena de las bodas del Cordero (1Ts 4:16-17; 5:23-24; 2Co 5:10; Ap 5:10; 19:1-9). El escenario es el de una típica ceremonia judía de boda que constaba de tres partes: La primera era el noviazgo que era arreglado por los padres de la novia y el novio, el noviazgo equivalía a un contrato matrimonial. La segunda parte era el compromiso, la ceremonia de matrimonio en que los novios intercambiaban votos en presencia de la familia y los amigos. En ese momento la pareja se consideraba casada. Durante el compromiso la pareja continuaba separada y esto podía durar varios meses, a veces un año. La tercera parte que era al final del período del compromiso se realizaba la fiesta de bodas donde el esposo venía por la esposa para consumar el matrimonio. El esposo junto con la esposa, y sus acompañantes, las damas de honor, desfilaban en la noche por las calles usando lámparas y antorchas para iluminar el camino y proclamar que la fiesta de bodas estaba a punto de comenzar. Jesucristo centra su parábola en la tercera parte de la ceremonia de una boda judía. La situación de las damas de honor, las diez vírgenes (Mt 25:1-5). “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.” ¿Cuál es la razón de la parábola? Jesús había enseñado que para ser salvo y entrar al reino de los cielos estaba condicionado al nuevo nacimiento (Jn 3:3-5), y que una vida de piedad aparente no era suficiente para entrar al reino de los cielos. Las diez vírgenes no son la esposa sino las acompañantes y representan a la nación de Israel. Los salvos son representados por las cinco vírgenes prudentes y el Israel no salvo por las cinco vírgenes insensatas. Las acompañantes eran vírgenes, doncellas porque en esa época se acostumbraba que las damas de honor fueran jovencitas que no hubieran estado casadas. La evidencia que cinco damas de honor no estaban preparadas a pesar de su apariencia externa, que no eran salvas, fue el hecho de que no tomaron consigo aceite. Pero las damas de honor prudentes, las salvas, tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. ¿Por qué diez vírgenes? Israel usaba el número diez como completo y en este caso señala a toda la nación de Israel (Rut 4:2; Ap 2:10). El esposo es Cristo demorándose en su segunda venida y regresando inesperadamente. La venida del esposo (Mt 25:6-9). “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.” El significado de insensates en la Biblia es el de quien no presta atención a las cosas espirituales conforme al pensamiento de Dios. El insensato no considera a Dios (Sal 14:1; 53:1). El prudente si tiene temor de Dios (Pr 1:7). La segunda venida de Cristo será repentina, inesperada no habrá tiempo para prepararse y solo el Israel salvo entrará al reino milenial. (Mt 24:30; Ap 1:7;

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