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Este podcast tiene
357 episodios
Idioma
SpanishEditor
TonyduCastExplicito
No
Fecha de creacion
2025/10/30
Ultimo episodio
2026/10/22
Duracion media
13 min.
Frecuencia de publicacion
1 dias
Descripcion
; 🎧 Este podcast es un proyecto sin fines de lucro, con fines catequéticos. Todo el contenido se comparte con respeto 🎙️ Aviso importante para nuestros oyentes: "Católicos en Camino" es un espacio de evangelización y formación espiritual sin fines de lucro. Todo el contenido compartido —incluyendo reflexiones, lecturas bíblicas, música y fragmentos documentales— Católicos en camino "Un podcast para quienes buscan, creen y quieren vivir con propósito." Email: [email protected] Dios te siga bendiciendo Regalame un 👍 y comparte
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Santo Evangelio Diario 22de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/22
22 Octubre
San Juan Pablo II
Efesios 3, 14-21: “Que arraigados y cimentados en el amor, queden ustedes colmados
con la plenitud misma de Dios”
Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios”
San Lucas 12, 49-53: “No he venido a traer la paz; sino la división”
Dífícil el texto de este día. Seguramente quedarán resonando en nuestra mente algunas
dudas y cuestionamientos sobre cuál será el verdadero significado de fuego, de guerra o
de paz y de divisiones. Quizás si tomamos también la primera lectura que nos ofrece
hoy San Pablo cuando habla a los Efesios, se nos empezará a esclarecer por una parte la
profundidad de este mensaje y por otra la radicalidad de la misión de Jesús. San Pablo
nos hace la invitación a “comprender la anchura y la longitud, la altura y la
profundidad del amor de Cristo y a experimentar ese amor que sobrepasa todo
conocimiento humano”. Quien entiende y vive el amor, puede comprender que no habrá
indiferencia ante la presencia y el amor de Jesús. Es un fuego interior que aunque
nosotros no queramos tendremos que manifestar; es una radical decisión de vivirlo
aunque nos lleve a situaciones difíciles; es una opción por seguir a Jesús que no admite
componendas. Por eso, Jesús define su vida como un fuego que arrasa, que incendia. No
soporta un mundo gélido e indiferente ante la situación que padecen los pequeños que
sufren, que están adoloridos y que son despreciados. Es un fuego que no puede
esconderse. Cuando se pretende hacerlo, aunque un momento pareciera desaparecer, vuelve a resurgir con mayor fuerza y vivacidad. ¿Nos dejaremos quemar y contagiar por
ese amor ardiente de Jesús? ¡Qué diferente a la actitud apocada y tibia que
manifestamos muchos de sus discípulos, como si el Evangelio fuera una opción muy
secundaria que pudiera esconderse o dejarse para otro tiempo. No, a Jesús no le importa
que su amor le acarree contratiempos y acusaciones. No lo detiene el que sus propios
parientes, para no comprometerse, digan que está loco. No se echa para atrás cuando sus
más cercanos amigos parecen dejarlo solo. Y ¿nosotros? ¿Qué tan en serio nos tomamos
su Evangelio? Y nosotros ¿de qué somos capaces para vivir y difundir su Evangelio?
Tenemos que sumergirnos en este amor infinito y dejarnos invadir de ese fuego que no
se apaga. Inflamémonos de amor de Jesús.
Santo Evangelio Diario 21 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/22
21 Octubre
Efesios 3, 2-12: “El designio secreto de Dios realizado en Cristo ha sido revelado
ahora: también los paganos son partícipes de la misma promesa”
Isaías 12, 2-6: “El Señor es mi Dios y salvador”
San Lucas 12, 39-48: “Al que mucho se le da, se le exigirá mucho”
Con frecuencia al escuchar el evangelio nos viene la tentación de acomodárselo, a veces
aduciendo cariño o buena voluntad, a otras personas: a los hijos, al cónyuge, al vecino o
a quienes consideramos lo necesitan. Sin embargo la palabra de Dios está dirigida
primeramente y primordialmente a uno mismo, como un mensaje de salvación. Pedro
también sufre esta misma tentación y su pregunta así lo manifiesta: “¿Esta parábola
también es para nosotros?” Si reconocemos la Escritura como carta de amor para cada
uno de nosotros, la viviremos y disfrutaremos primeramente en nosotros mismos. “Está
atento, ten cuidado”, son las palabras de alguien que nos quiere y llama nuestra atención
para que despertemos nuestros sentidos y examinemos nuestros objetivos en el camino
que estamos recorriendo. Siempre tendremos el riesgo de equivocarnos y debemos estar
siempre en guardia; debemos vigilar y guiar el movimiento de nuestras pasiones, el
pulso de nuestros sentimientos y los impulsos de nuestro temperamento. Siempre es
necesario un auto examen de frente a las exigencias del Evangelio. Las señales de que
se está en buen camino son el servicio y los frutos. Cada uno de nosotros, en grados
diferentes, poseemos algún don que debe ser empleado; tenemos capacidades que se
necesitan ejercitar, cualidades que deben dar frutos. Por desgracia muchas quedan
desperdiciadas en el ocio, en el descuido o en el egoísmo. Las palabras de Jesús son
hoy una llamada de atención para descubrir qué estamos haciendo con nuestras
capacidades y si no nos hemos adormilado descuidando nuestras opciones. Ser un
discípulo de Jesús implica un constante esfuerzo por ser fiel al evangelio, coherencia
entre lo que decimos y hacemos, frutos reconocibles en nuestro servicio a los hermanos.
Sí, el Señor nos ha dado mucho, pero también nos exigirá mucho en frutos de amor, de
justicia y de servicio.
Santo Evangelio Diario 20 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/20
20 Octubre
Efesios 2, 12-22: “Cristo es nuestra paz; Él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo”
Salmo 84: “Dale, Señor, la paz a tu pueblo”
San Lucas 12, 35-38: “Dichosos aquellos a quienes su Señor, al llegar, encuentre en vela”
Una muy bella imagen nos presenta Jesús para quienes son sus discípulos: con la túnica puesta y con las lámparas encendidas. Es decir el discípulo de Jesús debe vivir con entusiasmo, con alegría, con dinamismo. Una imagen de la túnica blanca y la vela encendida que nos hace recordar el bautismo, inicio de nuestro discipulado. El cristiano no es un indiferente que se duerme en sus grandezas, no es el que está esperando que todo caiga del cielo, no es el apático que deja que otros resuelvan los problemas. Lleva en su interior fuego y felicidad que debe compartir, por eso siempre estará dispuesto al servicio, a la entrega, al anuncio. Pero… ¿Nos reconocemos en estas actitudes los cristianos? A veces parecemos indolentes, descuidados y sin el entusiasmo de quien vive el evangelio. Las dificultades en el camino de la vida siempre han existido en la historia de la humanidad, pero pareciera que en el pasado las personas tenían en su interior una fortaleza que los impulsaba a actuar con más valentía, decisión y seguridad. Hoy, sobre todo entre los jóvenes, se percibe una especie de desencanto y de aburrimiento que fastidia y cuestiona. Pero aquí están las palabras de Jesús para despertarnos y entusiasmarnos. El discípulo se debe caracterizar por el trabajo, la celebración, la atención y la vigilancia. No es que Jesús pretenda asustarnos con el juicio final o que nos invite a una salvación individualista. Al contrario, pretende llenarnos de su mismo entusiasmo por una misión que tiene en su base la fraternidad y el servicio para la construcción del Reino. El cristiano debería ser el primero que se presentara en las situaciones difíciles de los hermanos en desgracia. Gracias a Dios así hemos podido experimentar mucho de esto en las inundaciones o desgracias que ocasionalmente suceden. Hay mucha solidaridad, apertura de corazones y disponibilidad de hogares para quienes sufren desgracias. Que cada día seamos más conscientes de esta actitud del verdadero cristiano: alguien optimista que está siempre dispuesto a encender una luz en medio de la oscuridad y siempre listo para servir a sus hermanos. Así nos lo ha enseñado Jesús.
Santo Evangelio Diario 19 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/20
San Pablo de la Cruz
Efesios 2, 1-10: “Nos dio la vida en Cristo y nos ha reservado un sitio en el cielo”
Salmo 99: “El Señor es nuestro dueño”
San Lucas 12, 13-21: “¿Para quién serán todos tus bienes?”
El Evangelio de Jesús es anuncio y testimonio de la fe. Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella y comprometerse con la vida diaria, con las situaciones de justicia y con el derecho de todos los humanos a una vida digna. Pero los discípulos de Jesús si por una parte anunciamos el Evangelio, por otra, muchas veces aparecemos como débiles a la hora de un compromiso social serio. El íntimo vínculo que existe entre el anuncio del Evangelio y el servicio de la Justicia y la Paz me parece que no está suficientemente desarrollado, como nos reclama el Papa Francisco en la Alegría del Evangelio. El Evangelio de Jesús no solamente está dirigido a responder a una necesidad íntima de una persona o grupo, sino que tiene que ser contribución seria al desarrollo de la justicia y la paz en el mundo. La crisis económica actual ha puesto al descubierto que la avaricia y la codicia han roto los nexos de sentido, separando la economía de su dimensión social en la vida humana. Estos nexos no se podrán reencontrar más que mediante el amor, la fraternidad y la amistad, que se deben expresar no sólo en las relaciones interpersonales, sino también en la vida económica y la vida comercial. El hombre rico de la parábola se siente cercano a Dios y satisfecho con su riqueza y en ello cifra todos sus éxitos. Pero es muy importante que la comunidad de los discípulos se muestre como una fraternidad, un cuerpo, el Cuerpo de Cristo. La comunidad ya es un anuncio del Evangelio de Dios. A la hora de vivir el Evangelio con frecuencia separamos el amor y la justicia, el camino de la fe de las realidades sociales y políticas. Es urgente desarrollar una cultura de la solidaridad. Los grandes misioneros, a lo largo de los siglos, supieron unir el anuncio audaz del Evangelio de Cristo y el compromiso con los pobres. A menudo sus gestos decían más que sus palabras. ¿Cómo estamos viviendo esta dimensión del Evangelio que nos abre a las necesidades de los demás? ¿Nos encerramos en nosotros mismos para conformarnos con que nuestros graneros estén repletos? ¿Tendremos nosotros también que escuchar las palabras de Jesús: “Insensato el que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”?
A imágen de DIOS
Evangelio Mateo 22, 15-21
XXIX Domingo Ordinario catequesis Padre Antonio Pavia
2026/10/19
Santo evangelio según san Mateo 22, 15-21
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Reflexión: A imagen de Dios
En el Evangelio de hoy, Jesús anuncia que si bien hemos sido creados a imagen de Dios, esta imagen nuestra está sujeta a la acción devastadora del Maligno. (así llama el Hijo de Dios a Satanás). Una imagen así deformada, es despreciada en el juicio por Dios, como nos dice el salmista (Sl 73͵20). Jesús no tiene ninguna intención de amedrentar a nadie, al contrario, nos ofrece el Evangelio para grabar en nuestras entrañas la imagen divina que nos fue y es arrebatada por nuestro Adversario.. recordemos que Satanás significa Adversario...
Nos alegramos con San Pablo que nos dice que hemos sido llamados por el Evangelio para que con su Fuerza se reproduzca en nuestra alma la imagen del Hijo de Dios (Rm 8,29).
Frente a nuestra congénita debilidad, prevalece la esperanza gozosa de que: ¡Jesús, el Señor, jamás renunciará a imprimir, por medio de su Evangelio, su imagen en nosotros!.
(padre Antonio Pavía)
comunidadmariamadreapostoles.com
Santo Evangelio Diario 18 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/18
XXIX Domingo Ordinario
Isaías 45, 1. 4-6: “El Señor tomó de la mano a Ciro para someter ante él a las naciones”
Salmo 95: “Cantemos la grandeza del Señor”
Tesalonicenses 1, 1-5: “Recordamos la fe, la esperanza y el amor de ustedes”
San Mateo 22, 15-21: “Den al César lo que es del César y Dios lo que es de Dios”
“Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. El hombre moderno ha decidido construir un mundo a espaldas de Dios y se ha edificado un altar para sí mismo, pero como dice el Papa León: “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! Basta ya de la guerra por el poder. La verdadera fuerza se manifiesta en el amor y en el servicio”. Cada vez que el hombre se olvida de Dios, pierde el sentido de su propia dignidad. Hoy el Evangelio nos ofrece una de las frases más citadas y comentadas, pero también más manipuladas y utilizadas para los propios intereses. La respuesta de Jesús está condicionada por quiénes hacen la pregunta y también por sus intenciones pues no van con el corazón limpio en busca de la verdad. Ellos que se están enriqueciendo con el tributo a un templo hecho por Herodes y con dinero que lleva la imagen del César, pero también la sangre y el tributo de los sometidos, vienen ahora a poner preguntas sobre licitudes y conveniencias.
La pregunta esperaría de Jesús una respuesta estilo zelota en contra del imperio Romano al que ya muchas veces había denunciado, o bien una respuesta a favor del imperio que lo desprestigiara frente al pueblo que está sufriendo. Pero las palabras de Jesús resultan contundentes: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme?” que los deja confundidos y expuestos. Jesús escapa de la trampa volviéndola contra sus adversarios. Quizás sea solamente eso, una respuesta sarcástica e inteligente que pone en evidencia a los que acumulan riquezas extorsionando a los pequeños y conviviendo en contubernio con quienes oprimen al pueblo. Pero también puede verse en esta respuesta un atisbo de la opción de Jesús de poner como único dueño y como único Señor a Dios.
Más de una vez se ha usado esta frase para defender la total separación entre el ámbito político y el ámbito religioso o también se le ha utilizado como excusa para no afrontar los deberes ciudadanos frente al bien común. No se refería a esto Jesús de Nazaret cuando dijo esta famosa frase. Si un cristiano dice estas palabras en sentido disyuntivo o excluyente, no está usando la frase de Cristo en el sentido correcto y verdadero, porque todo cristiano tiene que cumplir al mismo tiempo con sus obligaciones políticas y con sus obligaciones religiosas en todo momento.
Cristo condena con toda claridad esa la manipulación de la religión a favor de un partido o gobierno, pero al mismo tiempo también denuncia al gobierno que impone y subyuga una religión. Muchas veces las situaciones de desigualdad y de privilegio necesitan una justificación ideológica y religiosa. Se utilizan argumentos religiosos y hasta divinos para sostener autoridades o privilegios que humanamente parecerían equivocados. Y la utilización de Dios contra la justicia es de las cosas que menos puede tolerar Jesús, quizás porque Él vivía exclusivamente de la experiencia de un Dios-Papá que es el único que hace al hombre justo.
Santo Evangelio Diario 17 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/18
17 Octubre
San Ignacio de Antioquia
Efesios 1, 15-23: “Constituyó a Cristo como cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo”
Salmo 8: “¡Qué admirable, Señor, es tu poder!”
San Lucas 12, 8-12: “El Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”
¿De dónde tomará el discípulo su fortaleza y su seguridad frente a las adversidades? ¿Cómo puede mantenerse firme si todo a su alrededor se tambalea? La recompensa que tiene el discípulo al seguir a Jesús es muy valiosa: sentirá siempre su presencia. No promete Jesús esa prepotencia que tenían los fariseos al sentirse seguros en el cumplimiento de la ley. No, lo que Jesús promete es esa certeza que nos acompañará en todos los momentos de dolor, de enfrentamiento y de conflicto. Reconocer a Jesús como nuestro Dueño y Señor, aceptar que la construcción de su Reino es la prioridad de nuestras vidas, nos da mucha seguridad para hacer el camino de la vida. En ningún momento Jesús asegura que no habrá contratiempos ni persecuciones, al contrario nos previene para que en esos momentos de contrariedad tengamos la fe suficiente en quien es nuestra fortaleza. Son muy importantes las palabras y la promesa de Jesús en estos momentos de duda e incertidumbre: confiemos en su palabra que el Espíritu Santo nos sostendrá y nos iluminará. Ante los ataques, las críticas y las burlas a quien vive el Evangelio, no podemos caer en la tentación de la venganza y la descalificación. Por una parte estará la consciente reflexión para descubrir en qué nos hemos equivocado, pero por otra estará la certeza que nos da Jesús: “lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre”. Si nosotros no negamos a Jesús ni en nuestras palabras ni en nuestras actitudes, ciertamente el Señor Jesús no nos negará ya que nos ama tanto. Es necesario pues apostar y luchar por el proyecto que Jesús amó hasta llevarlo a sus últimas consecuencias. No acepta Jesús un seguimiento ambiguo y débil, incoherente, que no sea capaz de hacer fructificar el Reino. Asumamos nuestras responsabilidades de discípulos y tomemos la decisión de seguir a Jesús, sabiendo ciertamente que hacerse discípulo implica asumir el conflicto y compartir la misma suerte de Jesús. Pero no tengamos miedo porque el Espíritu Santo nos enseñará en aquel momento lo que convenga decir. Si participamos de su dolor y muerte, participaremos también de su resurrección. Si participamos en la horas oscuras, participaremos en las horas de luz.
Santo Evangelio Diario 16 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/18
16 Octubre
Santa Margarita María Alacoque
Santa Eduviges
Efesios 1, 11-14: “Ya antes esperábamos en Cristo.- Ustedes han sido marcados con el Espíritu Santo”
Salmo 32: “Alabemos al Señor con alegría”
San Lucas 12, 1-7: “Todos los cabellos de su cabeza están contados”
Cuando escuchamos estas palabras de Jesús seguramente nos quedaremos pensado lo difícil que es encontrar el verdadero equilibrio: no hay que temer al que mata el cuerpo, pero sí hay que temer al que mata al alma; debemos sentirnos protegidos y cuidados de Dios, pero debemos tener una gran claridad para no caer en hipocresías y oscuridades. Para Jesús está todo muy claro. De ninguna manera se puede vivir en la hipocresía porque daña a los hermanos, porque nos deshumaniza y porque a fin de cuentas también nos daña a nosotros mismos ya que hacemos una caricatura de nuestra persona. No es fácil en este tiempo en que le damos una gran importancia a las relaciones y donde las apariencias van sustituyendo el verdadero rostro de las personas. Pero precisamente a ello nos invita Jesús: si nos sabemos amados y protegidos por Dios, si ponemos en Él nuestra confianza, podremos prescindir de estas ambigüedades que nos ofrece la sociedad. En ningún momento la invitación de Jesús es a despreocuparnos de nuestras obligaciones de trabajo, ni a abandonar nuestras responsabilidades como miembros de una familia y de una sociedad. Pero nuestro esfuerzo lo debemos hacer con la seguridad y la responsabilidad que nos da el sabernos hijos de Dios y confiados en sus manos. En estos tiempos de violencia quizás estamos muy preocupados por los que matan el cuerpo y con frecuencia se nos dan indicaciones de cómo prevenir un asalto, un secuestro, y a pesar de eso no nos sentimos seguros. Pero, sin descuidar esto, también debemos temer y preocuparnos por esos otros “enemigos” que pueden matar el alma y que pueden llevarnos a la perdición. Quizás por estar tan preocupados por las situaciones de violencia hemos ido descuidando esas normas fundamentales que hacen la base de una familia: el amor, la sinceridad, la ayuda… y hemos dejado entrar en la casa: la mentira, la hipocresía y el egoísmo. Nos preocupamos de los que matan el cuerpo y dejamos que entren a casa los que matan el alma ¿Cómo podemos seguir las palabras que hoy nos ofrece Jesús?
Santo Evangelio Diario 15 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/18
15 Octubre
Santa Teresa de Jesús
Efesios 1, 1-10: “Nos eligió en Cristo antes de crear el mundo”
Salmo 97: “El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad”
San Lucas 11, 47-54: “Les pedirán cuentas de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías”
¿Cómo vivir en el conflicto? Las tensiones que provoca una vida en medio de situaciones difíciles e injustas nos produce una terrible ansiedad. Hay quien llega a la angustia, mientras otros optan por la indiferencia ante las situaciones más desordenadas. Hoy Jesús nos muestra cómo vive Él ante el conflicto y cuál debería ser nuestra actitud. A pesar de que está en la casa de un fariseo manifiesta abiertamente su posición frente a sus actitudes. Podrá amar y buscar al pecador, pero también se siente con la plena libertad para denunciar públicamente aquello que está mal. No disimula en ningún momento su desaprobación por la forma de actuar: hacen sepulcros a los profetas, pero siguen ignorando sus mensajes. Tienen sabiduría, pero se la guardan para sí mismos e impiden que se haga accesible a las demás personas. Sí, Jesús vive en medio de situaciones injustas, pero no participa de ellas y busca los medios para poder superarlas. La indiferencia o la apatía, es decir el pecado de omisión, también debe ser tenido muy en cuenta. Muchos podremos decir que nosotros no estamos obrando mal, pero no hemos hecho lo que tendríamos que hacer para evitar que el mal se propague. El Papa Francisco insistía en esta responsabilidad de todos frente a las grandes o pequeñas injusticias. El silencio, la queja escondida, la crítica estéril, no llevan a solucionar problemas. Tendremos que participar activamente para superar lo que está mal. Pero atención: Jesús en ningún momento utiliza ni provoca la violencia como solución a los conflictos. La violencia genera más violencia. Ante las situaciones difíciles que vivimos debemos apostar por ir construyendo desde lo pequeño, desde nuestro entorno, desde nuestras relaciones, un mundo más justo y equitativo, un mundo más veraz y fraterno. No nos desalentemos, el Señor Jesús actúa con nosotros, camina con nosotros y nos manifestará el camino que nos lleva a la construcción de su Reino.
Santo Evangelio Diario 14 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/15
14 Octubre
San Calixto
Gálatas 5, 18-25: “Los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo, junto con
sus pasiones”
Salmo 1: “Dichoso quien confía en el Señor”
San Lucas 11, 42-46 “¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes también, doctores de la
ley!”
El reclamo que hace el doctor de la ley parece muy justo por las graves acusaciones que
está dirigiendo Jesús contra los fariseos. Pero este mismo reclamo nos viene a iluminar
hasta qué punto se había perdido el verdadero sentido de la ley. No es que los escribas,
fariseos y doctores de la ley no supieran al dedillo los preceptos que había dado Yavé en
el Antiguo Testamento, es que los habían desvirtuado de tal forma que ahora se podía
vivir en el egoísmo, en la injusticia y “aparentar” vivir conforme a la ley. Es grave que
una persona mienta, es grave que una persona robe, pero mucho más grave es que para
cometer estos delitos se escude en el cumplimiento de la ley, aparente que está siendo
justo. Esto ha sucedido en todos los tiempos. Si examinamos las cárceles están llenas no
tanto de los criminales más peligrosos, sino de quienes no tuvieron el dinero suficiente
para comprar la ley, o que no supieron hacerse de amistades para disfrazar sus fraudes.
Esto es lo grave: se aparenta pero no se cumple. Jesús en ningún momento está
criticando ni intenta destruir la Torá que había sido dada como una enseñanza para el
pueblo que debería parecerse a su Dios creador y liberador. Lo que sí critica fuertemente
Jesús es la hipocresía y manipulación de la ley, que se disfraza con un cumplimiento
rigorista de las leyes secundarias y se escuda para violar los mandamientos
fundamentales de amar a Dios y al prójimo. Las “maldiciones” que profiere Jesús tienen
este sentido de dolor y acusación ante quienes están deformando la ley que les dio
Moisés y que son capaces de dar diezmos secundarios pero que se olvidan de la justicia,
del amor al otro, de la compasión por quien sufre y de poner su vida delante de Dios. ¿Y
nosotros? ¿También le reclamamos a Jesús porque al hablar así nos ofende? ¿Qué tan
coherentes y honrados somos? ¿No es cierto que a veces nos fijamos en las cosas
secundarias y no nos fijamos en el amor a Dios y en el amor al prójimo?
Evangelio Diario 13 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/13
13 Octubre
Gálatas 5, 1-6: “La circuncisión no tiene valor, solamente la fe, que se manifiesta por medio de la caridad”
Salmo 118: “Señor, ten misericordia de mí”
San Lucas 11, 37-41: “Den limosna, y todo lo de ustedes quedará limpio”
Siempre me he cuestionado por qué Jesús acepta invitaciones de los fariseos, convive con ellos, come con ellos, si siempre están observándolo, siempre están criticándolo y tratando de ponerlo en evidencia. A mí me parece que Jesús nunca se da por vencido y siempre espera la conversión del pecador. No creo que Jesús vaya a sus casas con la intención de ponerlos en evidencia. San Lucas nos presenta con frecuencia esta forma de actuar de Jesús: esperar la conversión precisamente allí donde parece que no habría esperanza. Así que otra vez encontramos a Jesús en la casa de uno de los fariseos y otra vez suscita la murmuración y la desaprobación por transgredir sus leyes. ¡A Jesús se le olvidó lavarse las manos! ¡Grave pecado! Y no es que falte a las reglas de urbanidad o que no le importe la salud, sino que no lo hace de la forma ritual que lo establecen las costumbres. Pero ante la murmuración y la crítica Cristo ofrece un planteamiento muy diferente: más allá de los rituales y los lavatorios está la limpieza del corazón. Parece muy fácil decirlo pero también para nosotros resulta todo un reto dar más importancia al interior que al exterior. Bastaría ver los escándalos que armamos por cualquier insignificancia que se olvida o se suprime, para darnos cuenta que no estamos valorando debidamente lo que es más importante. Más que limpiar vasos y platos en su exterior, Cristo propone un compartir lo nuestro con los hermanos. No nos dice que ofrezcamos una limosna de lo que nos sobra o de lo que ya no sirve; especifica muy claramente: “una limosna de lo que tienen”, esto es, una participación de lo que es nuestro. No es dar las sobras para acallar la conciencia, es compartir lo nuestro para hacer la mesa común. Así Jesús, nuevamente en torno a una mesa, nos presenta su sueño y lo hace ante los fariseos que han optado por los rituales más que por la vida. Y es un cuestionamiento también para nosotros: ¿Cuál es nuestra actitud? ¿Qué nos dice a nosotros Jesús?
Santo Evangelio Diario 12 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/13
12 Octubre
Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31-5,1: “No somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre”
Salmo 112: “Bendito sea el Señor ahora y por siempre”
San Lucas 11, 29-32: “A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del
profeta Jonás”
Todos hemos escuchado la historia del profeta Jonás llena de imágenes y simbolismos.
Hace algunos días, refiriéndose a esta narración, unos niños me decían que si un hombre
puede vivir en el vientre de una ballena. Mucho más allá de los simbolismos que utiliza
este breve librito está su profundo significado: un Dios misericordioso que llama a la
conversión y que está dispuesto a otorgar el perdón a un pueblo que muestra su corazón
contrito. Jonás se oponía a predicar la conversión y decide, por su cuenta, ir por otros
lugares. Pero los planes del Señor son ofrecer la salvación. Finalmente Jonás, aunque
obligado, predica la conversión y para su sorpresa se convierte en signo de salvación
para aquel pueblo que con su rey y todos sus habitantes se entregan a la penitencia y a la
conversión. Jonás, profeta desconocido en Nínive, se había convertido en señal del
perdón de Dios. El reclamo de Jesús es que la generación que ahora lo escucha no es
capaz de descubrir en Él, el signo de la misericordia de Dios. Ha predicado desde el
inicio de su ministerio y ahora aquella generación sigue exigiendo signos y señales. ¿No
nos pasará a nosotros algo semejante? ¿Cuánto caso hacemos a las llamadas de
conversión que hemos escuchado del mismo Jesús? Hay quien se atreve a pedir señales
y signos que le “obliguen” a la conversión, pero ahí está la vida y la predicación de
Jesús que nos habla del Padre Misericordioso, que nos ofrece las parábolas del perdón,
que con imágenes y señales nos manifiesta que no ha venido a condenar al pecador sino
a llamarlo a conversión. El Papa Francisco insistía hasta la saciedad en la necesidad de
la conversión de todos, sacerdotes, obispos, fieles, y continuamente nos recordaba esta
imagen del Padre lleno de Misericordia, nosotros ¿seguiremos sordos? ¿Nos pasará lo
mismo que aquella generación que Jesús llama perversa? Hoy es tiempo oportuno, hoy
es tiempo de cambio, hoy es tiempo de entregar el corazón al Señor. Que no hechemos
en saco roto sus palabras.
Santo Evangelio San Mateo 22,1-14
XXVIII Domingo Tiempo ordinario
catequesis Padre Antonio Pavia
2026/10/12
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 22,1-14 XXVIII Domingo del Tiempo ordinario
Parábola del banquete nupcial
1 Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo:
2 «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.
3 Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.
4 Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: “Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.”
5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;
6 y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.
7 Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.
8 Entonces dice a sus siervos: “La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos.
9 Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.”
10 Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.
11 «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda,
12 le dice: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?” El se quedó callado.
13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.”
14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»
Reflexión: ¿Cómo resucitamos?
El Evangelio de hoy nos dice que Dios invita a todo hombre a participar de un banquete. Damos a la palabra invitar todo su alcance, que implica que es el hombre quien tiene que decidir si acepta o no la invitación de Dios. Somos nosotros los que tenemos que situar o no la invitacion en la lista de nuestras prioridades, jamás se le ocurrirá a Dios interferir en nuestra libertad. Dios es quien invita y tú quien prioriza. Sin embargo, es bueno señalar en qué consiste el banquete al que somos invitados... pues consiste en el ofrecimiento por parte de Dios para entrelazar tu vida, la temporal y eterna con Él. Aun siendo una perspectiva que nos abre a la Plenitud...aun así.. Dios nunca elegirá por tí...es a tí a quien le toca.
(Por el padre Antonio Pavía)
comunidadmariamadreapostoles.com
Santo Evangelio Diario
Domingo XXVIII ORDINARIO
11 de octubre
Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/11
XXVIII Domingo Ordinario
Isaías 25, 6-10: “El Señor preparará un banquete y enjugará las lágrimas de todos los rostros”
Salmo 22: “Habitaré en la casa del Señor toda la vida”
Filipenses 4, 12-14.19-20: “Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza”
San Mateo 22, 1 – 14: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren”
Quien lea con atención el canto del banquete de Isaías, que hoy se nos presenta en la primera lectura, se quedará sorprendido por la descripción fantasiosa de una reunión de todos los pueblos convocados a participar del banquete ofrecido por el Señor en el monte de Sión. No solamente se presentan platillos suculentos y vinos exquisitos, sino se ofrece una verdadera paz, quitar el velo de muerte y arrancar el paño de dolor que cubre el rostro de los pueblos. ¿Solamente fantasías? Quizás los hombres nos hemos conformado con sueños mezquinos y hemos limitado las expectativas que Dios tiene al crear a la humanidad. Quizás estamos cegados por nuestros intereses individualistas que limitan la felicidad a cada uno de los hombres y se cierra el corazón a la participación de todas las gentes. El gran sueño e ideal de Dios es este banquete en el que participen todos sus hijos, donde no haya distinciones, donde puedan quitarse el dolor y la muerte. Sin embargo, el hombre, con sus ambiciones y egoísmos, se cierra al plan de Dios y se abalanza sobre los bienes de la naturaleza arrebatando a sus hermanos lo que necesitan para comer y vivir dignamente. La condición que pone Isaías para que llegue este día de ensueño es reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros: “Aquí está nuestro Dios. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae”. Ahora la profecía de Isaías suena como un reto, como un desafío que nos impulsa a contribuir desde nuestra pequeñez a hacer realidad el proyecto de Dios. Entre más desequilibrio haya, entre más lejanos estemos de este proyecto, menos humanos seremos.
La parábola de San Mateo viene a añadir nuevos matices este bello sueño. Uno de los símbolos más usados por Jesús para expresar las características del Reino es el banquete y la fiesta, porque así es el evangelio: un mensaje de alegría, de fiesta y de vida. Pero la parábola de este domingo presenta aspectos que a primera vista nos parecen excesivos y hasta chocan con nuestra mentalidad. La invitación siempre deja la posibilidad de aceptarla o rechazarla, pero en la narración la negación provoca la ira del rey a tal grado que manda matar a los renuentes y quemar la ciudad. Por otra parte, quienes la rechazan se sienten tan ofendidos por la insistencia a la invitación que dan muerte a los mensajeros. La construcción de un nuevo mundo donde todos tengamos la posibilidad de vivir como hermanos, con dignidad y respeto, no se puede tomar a la ligera como si sólo de una invitación cualquiera se tratara, es la invitación que dará todo el sentido a nuestra propia vida y a la vida de la humanidad. Cada vez que el hombre separa de la mesa a su hermano, se hace menos humano y lastima a toda la humanidad. Tan importante es este “banquete universal” que Cristo se hace hombre para hacer posible a todos los hombres y mujeres su participación plena. No podemos negarnos, ni tampoco negar la participación a otras personas. Torcemos el proyecto de Dios y desvirtuamos el sentido de la naturaleza y del hombre.
Hay parábolas que nos parecen extremosas y que en nuestro tiempo son difíciles de entender si las tomamos al pie de la letra y no buscamos el fondo de sus enseñanzas.
Santo Evangelio Diario 10 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
2026/10/11
10 Octubre
Gálatas 3, 21-29: “Todos ustedes son hijos de Dios por la fe”
Salmo 104: “El Señor nunca olvida sus promesas”
San Lucas 11, 27-28: “Dichosa la mujer que te llevó en su seno - Dichosos todavía más los que escuchan la Palabra de Dios”
San Lucas a lo largo de todo su evangelio la da una importancia capital a la Palabra y a la fuerza que ella tiene. Desde el inicio de su Evangelio al presentarse Jesús en la sinagoga se manifiesta como quien es evangelizador y anunciador de Buena Nueva. Y después en la continuación del Evangelio a través del libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos manifiesta cómo la Palabra va recorriendo el camino, una palabra que debe no solamente ser escuchada, sino meditada, y puesta en práctica. También desde el inicio de su evangelio ha presentado a María como la discípula atenta y obediente a la Palabra de Dios, desde la anunciación con su “fiat”, hágase en mí según tu palabra, hasta el cumplimiento al pie de la cruz como discípula fiel que se mantiene firme en el cumplimiento de la palabra a pesar de todos los fracasos y de todas las dificultades. Así, el pasaje de este día, encierra una gran alabanza a la mujer que ya merecía todo por ser madre del Salvador, pero que se hace más digna de alabanza por ser la primera en escuchar y vivir la palabra. Gran enseñanza para todos nosotros sus hijos, discípulos de Jesús. Escuchar la palabra requiere una preparación que nos lleve a disponer el corazón y los oídos para dejar penetrar la palabra. No podemos acercarnos a la Escritura solamente con los ojos del científico que busca la sabiduría del mundo, sino que debemos acercarnos a la Escritura, como el enamorado que espera descubrir rastros del amado en todas las líneas. Dios nos habla a través de su palabra pero debemos hacer nuestras y actuales las palabras y no dejarlas como si fueran dichas sólo para aquellos tiempos. San Lucas hace muy actuales y concretas las palabras de Jesús para su tiempo y nosotros las debemos hacer actuales para nuestro tiempo y situaciones. ¿Qué me dice hoy la palabra de Dios en medio de las situaciones tan crueles y difíciles que estamos viviendo? ¿Tiene sentido escuchar la Palabra de Dios? Si respondemos con toda sinceridad y buscando llevarla a la práctica, la Palabra de Dios se convierte en luz que ilumina nuestros pasos en estos tiempos de incertidumbre. Hagámosle caso este día a la palabra que el Señor nos regala y pongámosla en práctica que ella será luz para nuestros pasos.
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