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Valoracion
4.8de
Este podcast tiene
8 episodios
Idioma
SpanishEditor
Comunidad de FeExplicito
No
Fecha de creacion
2010/05/26
Ultimo episodio
2026/10/18
Duracion media
-
Frecuencia de publicacion
9 dias
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¿Qué significa ser salvo? – Ps. Martín Holguín
2026/10/18
¿Qué significa ser salvo? Por: Pastor Martín Holguín En su forma más sencilla, la salvación es la historia de cómo Dios creó un mundo bueno, cómo el pecado de la humanidad lo corrompió y cómo Dios está restaurando su creación por medio de Jesús. 1. ¿Ser salvo es solamente repetir una oración? ¿Recuerdan a alguien en el Nuevo Testamento que haya repetido una oración de salvación? ¿Lo hizo el ladrón que estaba siendo crucificado junto a Jesús? ¿O Pablo, cuando se encontró con Jesús camino a Damasco? No. Aunque una oración de salvación puede ser un buen punto de partida, lo fundamental es un cambio de corazón: reconocer nuestra condición, admitir nuestro pecado y entender que necesitamos un Salvador. Ese Salvador es Dios, quien nos ofrece salvación por medio de su Hijo Jesús. Si queremos ver cómo es un ser humano que refleja verdaderamente la imagen de Dios, miremos a Jesús. Génesis 1:26-28, 31 (NTV). Cuando Dios creó al ser humano, declaró que su creación era buena. El pecado no es nuestro estado natural ni fuimos creados para vivir en él. El pecado es una distorsión de lo que Dios creó originalmente. 2. ¿Qué hace el pecado en nuestras vidas y en el mundo que Dios creó? Génesis 2:25 NTV: «Ahora bien, el hombre y su esposa estaban desnudos, pero no sentían vergüenza». Génesis 3:7 NTV: «En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse». Antes de la caída, la desnudez representaba inocencia, transparencia y armonía. No había culpa ni nada que ocultar. Existían confianza y libertad delante de Dios y entre ellos. Pero el pecado rompió esa armonía y transformó esa libertad en miedo y vergüenza, llevándolos a esconderse. La gran enseñanza es que el pecado produce una ruptura espiritual. El ser humano intenta cubrir su vergüenza con sus propios recursos, pero no puede restaurar por sí mismo lo que el pecado ha quebrantado. Por eso, cuando Dios les hizo túnicas de piel para cubrirlos. (Génesis 3:21). Santiago 1:14-15 (NTV). El pecado siempre promete más de lo que puede cumplir; y al final nos lleva a la muerte y la esclavitud. Génesis 4:7 (NTV). El pecado comienza muchas veces con un deseo que parece inofensivo, pero, si lo alimentamos, termina dominándonos y alejándonos de Dios. Lo que promete libertad acaba convirtiéndose en esclavitud. 3. La salvación es más un camino que un destino. Filipenses 2:12 (TCB). Imagina que la salvación es como el día de tu boda. Muchos piensan que el objetivo del amor es llegar al altar, decir «sí, acepto» y recibir el anillo. Pero quienes están casados saben que la boda es apenas el comienzo. De la misma manera, la vida cristiana no consiste solamente en el momento en que recibimos a Jesús con una oración. A partir de ese momento comienza una vida de crecimiento, obediencia, transformación y comunión con Dios. La salvación no es solamente una oración que repetimos o un momento que recordamos. Es una vida nueva que comienza con Jesús y que transforma nuestra manera de vivir cada día.
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Hay mucho más – Ps. Rolando Rodríguez
2026/10/11
Hay mucho más Por: Pastor Rolando Rodríguez Juan 10:10b. En Jesús ya tenemos vida eterna. Pero ¿es eso todo? Juan 10:10b (Versión amplificada): «Yo he venido para que tengan y disfruten la vida, y la tengan en abundancia, en plenitud, hasta que se desborde». Esto cambia la perspectiva: Dios no quiere que simplemente vivamos o existamos, sino que disfrutemos la vida. La vida no se trata solo de fechas, sino de momentos y etapas; no consiste únicamente en llegar a un destino, sino también en disfrutar el camino. 1 Timoteo 6:17. Podemos pensamos que disfrutar la vida está mal o que no es la voluntad de Dios. Sin embargo, la Biblia dice lo contrario. Dios nos da cosas en abundancia para disfrutarlas. No tenemos que sentirnos culpables por eso ni creer que vivir estresados o angustiados es señal de espiritualidad. Tres cosas que nos impiden disfrutar la vida: 1. Envidia y celos. Job 5:2. La envidia es la insatisfacción que sentimos ante los logros, las capacidades, la posición o las bendiciones de otros. Este sentimiento nos roba la felicidad y puede impedirnos recibir lo que Dios tiene para nosotros. La envidia estuvo detrás de la traición de los hermanos de José y de las acciones de los líderes religiosos que entregaron a Jesús. 1 Corintios 13:4b. La envidia no solo es pecado, también es falta de amor y una expresión de egoísmo. Nuestra vida comienza a cambiar cuando aprendemos a alegrarnos sinceramente por las bendiciones de los demás. 2. Falta de perdón. Mateo 6:14-15. La falta de perdón afecta nuestra relación con Dios y nos roba la paz. Por eso debemos preguntarnos: ¿a quién necesito perdonar? El perdón es una decisión, no un sentimiento. Hay muchas razones para hacerlo: para tratar a los demás como Jesús nos ha tratado, por obediencia a Dios, porque confiamos en la justicia de Dios, para tener paz en nuestro corazón, porque hacer el bien a nuestros enemigos debilita la influencia del mal y porque la falta de perdón contamina el ambiente que nos rodea. 3. Remordimiento por el pasado. No hablamos aquí del arrepentimiento por el pecado, sino del remordimiento por malas decisiones, oportunidades perdidas o experiencias dolorosas que nos mantienen atados al pasado. Jesús ya pagó el precio por nuestros pecados, faltas y errores. No tenemos que vivir cargando una culpa que podemos entregar a Dios. Hebreos 9:14. Salmo 32:5 (NTV). Si Dios ya nos perdonó, ¿por qué seguimos viviendo atados a la culpa del pasado? Debemos desarrollar la capacidad de soltar, no de acumular recuerdos dolorosos, culpas y remordimientos. Aprendamos del pasado, confiemos en Dios para nuestra sanidad y dejemos atrás aquello que nos impide avanzar. ¡Suelta el pasado y decide disfrutar la vida, valorando cada momento que Dios te permite vivir!
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Obstáculos – Ps. David Ingman
2026/10/04
Obstáculos Por: Pastor David Ingman 3 Juan 1:2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” Creo, como expresa Juan, que Dios desea el bienestar integral de sus hijos: que prosperemos en diferentes áreas de nuestra vida y que tengamos salud. Sin embargo, hay cristianos que luchan constantemente en estas áreas y parecen no experimentar victoria. Veamos algunos obstáculos espirituales y prácticos que pueden afectar nuestra vida de fe y nuestra disposición para recibir sanidad, bendición y restauración: 1. Falta de perdón y amargura. Marcos 11:25. Guardar enojo, resentimiento o amargura puede convertirse en una barrera espiritual y afectar nuestra comunión con Dios y nuestra vida de oración. 2. Pecado no confesado o desobediencia. Santiago 5:16. Vivir deliberadamente en pecado o mantener áreas ocultas sin arrepentimiento puede afectar nuestra comunión con Dios. La respuesta es reconocer nuestro pecado, confesarlo y volvernos a Dios con un corazón sincero. 3. Duda e incredulidad. Santiago 1:6-7. Una fe vacilante puede impedirnos acercarnos a Dios con confianza. La Biblia nos llama a desarrollar una fe activa, confiada y fundamentada en quién es Dios y en lo que Él ha dicho. 4. Ignorancia de las escrituras. Proverbios 4:20-22. La falta de conocimiento de la Palabra puede producir dudas, conceptos equivocados y creencias que no están fundamentadas en lo que Dios ha dicho. Por eso necesitamos conocer y guardar Su Palabra. 5. Orgullo. Santiago 4:6. El orgullo nos lleva a depender de nosotros mismos, a negarnos a pedir ayuda y, muchas veces, a no reconocer nuestra necesidad de Dios o de otros. La humildad, en cambio, nos permite recibir Su gracia y buscar ayuda cuando la necesitamos. 6. Estilo de vida y mala mayordomía. 1 Corintios 6:19-20. Dios nos llama a cuidar responsablemente nuestro cuerpo, nuestra vida espiritual y también nuestros recursos. Mantener hábitos que dañan deliberadamente nuestra salud física, espiritual o financiera puede tener consecuencias y afectar nuestro bienestar integral. Proverbios 11:24 RV60: “Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.” La Biblia nos enseña que la verdadera prosperidad no consiste simplemente en acumular bienes. Dios nos llama a vivir con generosidad, justicia y buena mayordomía, entendiendo que todo lo que tenemos proviene de Él.
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Santifícanos con tu verdad – Ps. Martín Holguín
2026/09/27
Santifícanos con tu verdad Por: Pastor Martín Holguín Conocemos historias tristes de personas que, aunque dicen tener a Jesús, se rehúsan a dejarse transformar por la verdad. En lugar de permitir que la Palabra guíe sus vidas, adoptan como verdad lo que el mundo les dice y terminan enfrentando las consecuencias de vivir bajo principios equivocados. Juan 17:17 (NTV). Muchos asisten a una iglesia, pero no quieren ser transformados. No se dan cuenta de que permanecen iguales porque no permiten que la verdad cambie su manera de pensar. ¿Cómo nos santifica la verdad? Para comprenderlo, necesitamos entender qué significa la santidad y por qué es tan importante. 1 Pedro 1:16 (TLA). Hebreos 12:14 (NTV) Un santo no es una imagen o estatua de alguien que vivió hace siglos, que nunca hizo una travesura y siempre tuvo cara de inocente. La santidad tampoco significa perfección absoluta. Si así fuera, sería inalcanzable. Sin embargo, Dios nos dice claramente: «Sed santos». Santo es aquel que permite diariamente que su vida sea influenciada y transformada por Jesús, quien es la VERDAD y cuyas palabras son verdad. La santidad no se alcanza únicamente mediante nuestra fuerza de voluntad. En cambio, podemos entender la santificación como un proceso en el que la influencia de Jesús transforma progresivamente nuestra vida. Cuando comenzamos a dedicar tiempo a estar con Jesús, leyendo y meditando en Su Palabra, sus enseñanzas empiezan a influir en nuestros pensamientos, actitudes y acciones. Comenzamos a parecernos más a Él. Este proceso de transformación dura toda la vida y se llama santificación. La santidad es mucho más que una perfección moral inalcanzable. Ser santo significa ser diferente: no hacer lo que todos hacen ni pensar como piensa todo el mundo. Significa ser apartado para un propósito divino, un instrumento en las manos de Dios. Dios es glorioso, grande y único, la fuente de toda vida y de todo lo bueno que existe. El sol es una buena metáfora de su santidad: su influencia transforma todo a su alrededor, pero acercarnos demasiado puede destruirnos, no porque sea malo, sino porque su poder es demasiado grande para nuestra condición impura. En el Antiguo Testamento, acercarse a la presencia de Dios requería pureza moral y ritual, apartándose de aquello que representaba la muerte y la impureza, como los cadáveres, ciertos fluidos corporales y la lepra. Pero la historia de Isaías nos revela algo extraordinario: «Con él tocó mis labios y dijo: “¿Ves? Este carbón te ha tocado los labios. Ahora tu culpa ha sido quitada, y tus pecados perdonados”». (Isaías 6:7). Normalmente, lo impuro contamina lo que toca. Sin embargo, el carbón encendido del altar transmite simbólicamente su pureza a Isaías. Él no es destruido por la santidad de Dios, sino transformado por ella. Cuando Jesús vino, cumplió las profecías de maneras sorprendentes. Tocó y sanó a muertos, leprosos y a la mujer con flujo de sangre. Los evangelios nos muestran que, en Jesús, la santidad no se contamina con la impureza, sino que restaura y transforma. La visión de Ezequiel 47:1-12 presenta un río que fluye desde el templo llevando vida y sanidad. Esta imagen, relacionada con el Salmo 1 y Apocalipsis 21, nos recuerda que ahora nosotros somos templo del Espíritu Santo y estamos llamados a llevar la vida de Dios a nuestro alrededor. De la misma manera, cuando dedicamos tiempo a estar con Jesús nos parecemos cada vez más a Él. Este proceso de transformación dura toda la vida y se llama santificación.
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Yo y mi casa – Ps. David Ingman
2026/09/13
Pero yo y mi casa Por: Pastor David Ingman Esta iglesia fue edificada sobre principios firmes de la Biblia. Y uno de esos principios firmes es este: “Familias fuertes edifican iglesias fuertes”. Por eso, si nuestro enemigo puede atacar con éxito la estructura familiar y causarle daño, entonces podrá hacer lo mismo con la iglesia. Mateo 16:18. La Palabra de Dios nos da esta promesa. Así que, después de años de estudiar este tema, creo que lo que Jesús quiso decir fue que la muerte y el poder de la tumba nunca serían lo suficientemente fuertes para destruir o atrapar permanentemente a Su Iglesia. Entonces, cuando Jesús dijo “no prevalecerán”, estaba diciendo que: “Las puertas del Hades no pueden sobrepasar, conquistar ni detener el avance del pueblo de Dios”. ¡Imagínense eso! Jesús nos estaba diciendo que nosotros, la Iglesia de Dios, ¡somos imparables! Josué 24:15c: “…Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Esta proclamación es atemporal. Salió de la boca de Josué y sus palabras fueron una fuerte afirmación del compromiso de su familia de servir al Señor. Josué, como cabeza de su casa, proclamó y profetizó que, mientras él viviera, no permitiría que en su familia hubiera adoración o alianza con ninguna otra deidad. Como patriarca espiritual, ¿podía Josué dictar las acciones que tomaría su familia, así como las del pueblo de Israel? “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” es una declaración profética y una promesa de que vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que todo lo que suceda dentro de nuestro hogar honre a Dios. También es una oración para que los hijos que crecen en este ambiente puedan permanecer en la fe de sus padres. Aquí debemos hablar también de los hogares de un solo padre, especialmente de las mujeres que han tenido que asumir solas la responsabilidad espiritual y familiar de sus hogares. Dios también las ve, las fortalece y las llama a levantar una casa que le honre. Josué 24:15. Este es un llamado de atención a la familia cristiana moderna. Nos desafía a que los padres hagamos una declaración diaria de liderar nuestro hogar en la fe, por encima del miedo y por encima de las distracciones de la cultura moderna. A esto se le llama “liderazgo intencional”, y consiste en tres cosas básicas: Establecer un estándar. Isaías 54:13. Los padres actúan como líderes espirituales practicando la devoción constante, la oración y la integridad en el hogar, en lugar de simplemente establecer reglas sin explicación. ¿Estás dándole a tu familia el ejemplo que necesitan para vivir una vida en Jesús, o les estás impartiendo un mensaje diferente con tus acciones? Deuteronomio 6:7 (NTV). Resistir los ídolos culturales. Las familias de hoy enfrentan prioridades que compiten entre sí: riqueza, comodidad, ajetreo, entretenimiento y distracciones digitales. Estas cosas pueden convertirse en los ídolos modernos contra los que Josué advirtió al pueblo. Éxodo 20:3-5 (NTV). Tomar decisiones diarias. Servir a Dios debe ser una decisión activa y diaria, no un evento histórico que ocurrió una sola vez ni una placa cristiana en la pared utilizada simplemente como decoración. Santiago 1:22-25. Debemos decidir servir a Dios y obedecer Su Palabra cada día, para que nuestra familia vea nuestra decisión y pueda seguir nuestro ejemplo. Si no somos intencionales en nuestro liderazgo dentro de la familia, entonces el diablo tratará de entrar allí para causar disrupción, engaño, confusión y caos. El enemigo tratará de introducir principios, filosofías y prácticas que no son piadosas y que definitivamente no están de acuerdo con los principios de la Biblia. Por eso, ¡observen de cerca la dirección en la que está marchando su familia! ¿Hacia dónde está caminando? Declaremos con nuestra boca: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.
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Las tres tierras – Ps. Rolando Rodríguez
2026/09/06
Las tres tierras Por: Pastor Rolando Rodríguez Lucas 4:17-18. ¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres? ¿Acaso es decirles: “Resígnate, aguanta, así te tocó vivir”? ¡No! Las buenas noticias son: Dios te puede ayudar a salir de ahí. Aunque hoy estés pasando por necesidad, con la ayuda de Dios, vas a salir adelante. La Biblia nos presenta la historia de Israel atravesando diferentes etapas: Egipto, el desierto y la Tierra Prometida. Podemos ver estas tres etapas como una representación de diferentes condiciones y temporadas de nuestra vida cristiana. 1. Egipto representa la tierra de la esclavitud, la aflicción, la escasez y la necesidad. Israel vivía allí bajo opresión y no tenía libertad para decidir su propio destino. Éxodo 3:7-8 2. El desierto representa la tierra de apenas lo suficiente. Después de salir de Egipto, Israel tuvo que atravesar el desierto.Dios proveía, pero el pueblo tenía que depender de Él diariamente. Éxodo 16:4. En el desierto había para el día a día, pero no sobraba. Si ocurría algo inesperado, no había de dónde sacar. 3. La Tierra Prometida representa el lugar de la abundancia y de la provisión de Dios. Es una buena tierra donde hay más que suficiente; no hay escasez, hay producción, crecimiento, fruto y las necesidades son suplidas. Deuteronomio 8:6-10. ¿En qué tierra estás tú? Existen diferentes razones por las cuales una persona puede permanecer en la tierra de escasez o estancamiento: malas decisiones, pecado, falta de conocimiento, malos hábitos, falta de visión o incluso patrones familiares negativos o maldiciones generacionales. Pero, lo que ocurrió en generaciones anteriores no tiene que determinar el futuro de las siguientes. Conformismo no es lo mismo que el contentamiento. Este último es estar agradecido con Dios por lo que hoy tengo y por el lugar donde hoy estoy, mientras creo que Dios tiene algo más para mi futuro. En cambio, el conformismo es acomodarse y resignarse a pensar que la vida siempre será igual y que lo que tengo hoy es todo lo que Dios me puede dar. Muchos caen en esto por pereza, falta de visión o por buscar lo fácil. Pero recuerda: La gente que alcanza cosas grandes no es la gente que busca el camino fácil. Jeremías 29:11-12 (NTV). Las cosas que realmente valen la pena requieren trabajo, esfuerzo, disciplina y perseverancia. Dios puede llevarnos de Egipto a la Tierra Prometida. ¿Cómo llegar a la Tierra Prometida? Salmo 107:20. – Ora y lee la Palabra. Necesitamos una relación con Dios. – Créele a Dios. Hebreos 10:38. La fe nos mueve a actuar. – Siembra. Lucas 6:38. Diezma, ofrenda, sé generoso. – Prepárate. Oseas 4:6. No basta con orar por una oportunidad, debes prepararte para cuando llegue. A las oportunidades les precede la preparación. – Esfuérzate. Josué 1:9. No seas cómodo. Métele ganas. Sigue adelante. Job 8:7. Con fe, obediencia, preparación y esfuerzo, podemos avanzar hacia aquello que Dios tiene para nosotros. ¿Hacia qué tierra estás caminando?
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Un corazón por los perdidos – Ps. Chari Borja
2026/08/23
Un corazón por los perdidos Por: Pastora Chari Borja Según las estadísticas, alrededor de 170.000 personas mueren cada día en el mundo. ¿A dónde van? No podemos hacer mucho por todos, pero sí podemos hacer algo por las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Para ello, necesitamos tener el corazón de Dios por los perdidos. Lucas 15:3-10. En lo natural, una oveja sabe si está perdida. Puede balar esperando escuchar una respuesta. Entra en pánico y puede quedarse paralizada o correr sin dirección. Si se asusta, puede quedar atrapada en los matorrales, estar a punto de caer por un barranco o quedar entre espinos sin saber cómo regresar. ¿Cuántas personas están así? Personas atrapadas en matorrales de pecado, en barrancos de depresión, a punto de caer; personas atrapadas en los espinos de la rebelión, la desesperanza, la soledad y el dolor. La oveja perdida es vulnerable al ataque del enemigo porque está sola. Y allí vemos el corazón del Buen Pastor: deja las noventa y nueve y va en busca de la que está perdida. Lucas 15:11-32. En esta historia, el padre estaba expectante y anhelante por el regreso de su hijo; por eso, cuando corrió a su encuentro, lo recibió con amor. Porque el corazón del Padre siempre espera el regreso de los pródigos. Debemos clamar por ellos, para que vuelvan en sí y regresen a casa. Lucas 15:8-10. ¿Por qué el Señor utilizó el ejemplo de una moneda? Entendemos el ejemplo de la oveja porque el Señor es el Buen Pastor. Entendemos el ejemplo del hijo pródigo porque representa el corazón del Padre. La moneda, en cambio, puede representar a esa persona que, aparentemente tiene todo bien en su vida: bienes materiales, éxito y reconocimiento, pero por dentro está mal. Está perdida dentro de casa y no lo sabe. La mujer de la parábola representa a la Iglesia. El Señor espera que nosotros, como Su Iglesia, tengamos el corazón para buscar a los perdidos. Así como la moneda, una persona que está perdida y no tiene una relación con Dios puede no saber que fue creada a imagen y semejanza de Dios. De esta parábola podemos aprender tres acciones fundamentales: 1. Toma responsabilidad por la pérdida. La mujer no se quedó indiferente. Se involucró. Buscó. Tomó responsabilidad. De la misma manera, no podemos ser indiferentes ante las personas que están perdidas a nuestro alrededor. 2. Enciende la lámpara. La mujer encendió una lámpara para poder encontrar la moneda. En aquella época se utilizaban lámparas de aceite. Esto nos recuerda nuestra necesidad de la presencia, la unción y la guía del Espíritu Santo para alcanzar a las personas con el mismo corazón de Dios. 3. Barre la casa y busca diligentemente. La mujer barrió la casa y buscó con diligencia hasta encontrar la moneda. Esto nos habla de limpiar la casa con la Palabra de Dios y permitir que el Señor quite de nuestro corazón todo aquello que puede impedirnos ver a los perdidos. La Iglesia debe ser un lugar donde las personas puedan encontrar el corazón de Dios, identidad, propósito y seguridad en Cristo. Isaías 52:7. Somos llamados a llevar las buenas nuevas. Vamos por las ovejas perdidas. Intercedamos para que los pródigos vuelvan a casa. Busquemos a aquellos que no saben que están perdidos, hasta encontrarlos. Y cuando los encontramos, los llevamos al lugar donde puedan descubrir su identidad y propósito en Cristo, y depositarlos en el corazón de Dios y en la casa de Dios. Que Dios nos dé un corazón por los perdidos
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Tenemos la respuesta – Ps Jeffrey Huff
2026/08/18
TENEMOS LA RESPUESTA Hay algo maravilloso que nosotros hemos recibido y que el mundo necesita conocer: tenemos esperanza, tenemos paz y, sobre todo, conocemos a Jesús. La Palabra nos recuerda que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, pero también nos hace una pregunta desafiante: ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si nadie les predica? (Romanos 10:8-16). Tenemos que llevar la respuesta. Tenemos que llevar a Jesús dondequiera que vayamos. AMEMOS LO QUE DIOS AMA La razón para alcanzar a otros no debe ser una obligación, sino un genuino amor por las personas. Dios nos mostró ese amor entregando a su Hijo para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna (Juan 3:16). Y Jesús nos enseñó que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37-39). “Lo que nos lleva a ganar a los perdidos es un genuino amor por las almas.” SEAMOS COMO EL BUEN SAMARITANO Jesús contó la historia de un hombre que necesitaba ayuda. Un sacerdote y un levita lo vieron y siguieron su camino, pero el samaritano lo vio, tuvo compasión, se acercó y actuó (Lucas 10:29-35). El samaritano también tenía cosas que hacer y un lugar adonde llegar, pero estuvo dispuesto a detenerse ante la necesidad de alguien. Jesús es nuestro mayor ejemplo de una vida entregada a los demás (Filipenses 2:7-11). No necesitamos tener todo resuelto para ayudar a alguien. Muchas veces, mientras nosotros también atravesamos procesos, Dios puede utilizarnos para llevar esperanza a otra persona. TODOS PODEMOS HABLAR DE JESÚS No necesitas ser pastor, líder o experto en la Biblia para compartir las buenas nuevas. Después de que Jesús liberó al gadareno, le dijo: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lucas 8:38-39). Ese hombre simplemente salió a contar su testimonio. “Un encuentro con Jesús es todo lo que necesitas para compartir las buenas nuevas.” Quizás esa persona está en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro barrio, nuestra universidad o entre nuestros amigos. NO SOLO ALCANCEMOS PERSONAS, CUIDEMOS DE ELLAS El buen samaritano no solamente se acercó al hombre herido; curó sus heridas, lo llevó a un lugar seguro y cuidó de él (Lucas 10:34). De la misma manera, nuestra misión no termina cuando alguien llega a la iglesia o recibe a Jesús. Debemos acompañarlo, cuidarlo y ayudarlo a crecer. Esta es la Gran Comisión: ir, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles, con una maravillosa promesa de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:16-20). TENEMOS LA RESPUESTA Iglesia, hay personas esperando conocer la esperanza que nosotros ya encontramos. Veamos la necesidad. Tengamos compasión. Acerquémonos. Hablemos de Jesús. Y cuidemos de las personas que Dios pone en nuestro camino.
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Resenas del podcast
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guerrera19 2019/03/19
Gloria a Dios!
Bendigo la vida de ustedes y agradezco enormemente las prédicas que comparten por este medio, las cuales son para la edificación de un pueblo sediento...
cesarsalazar007 2013/01/30
Excelente
Excelentes prédicas de la Iglesia. Muy útil para escuchar y guardar la palabra en todo tiempo.
Adnvzo 2012/03/14
De bendición
Palabra fresca en todo momento, hacia falta.
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