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Valoracion
5de
Este podcast tiene
558 episodios
Idioma
SpanishEditor
Iglesia ETPExplicito
No
Fecha de creacion
2016/04/26
Ultimo episodio
2026/10/20
Duracion media
58 min.
Frecuencia de publicacion
8 dias
Descripcion
Charlas Pastores Luis Salas y Jeannette Noguera, Iglesia Cristiana ETP, En tu Presencia en Bogotá, Colombia. Iglesia ETP un nuevo comienzo, familias sanas.
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Al Límite (Pastor Diego Ardila)
2026/10/20
Tema Central:Llegar al extremo de nuestras fuerzas no es el punto final de nuestra historia, sino el lugar exacto donde comienza a obrar la gracia de Dios.Puntos Clave de la Enseñanza:
Los gigantes de la fe también tocaron fondo:Se rompe el mito de que los grandes creyentes eran inmunes al sufrimiento o la depresión. A través de las vidas de Moisés, Elías, Jeremías, Jonás, Pablo y Job, vemos que hombres con una fe inquebrantable también llegaron a sentir que no podían dar un paso más y desearon morir. Sin embargo, Dios no los señaló, sino que los sostuvo.Es legítimo desahogar el dolor (El ejemplo de Job):Usando la vida de Job, se le enseña a la iglesia que Dios comprende nuestra condición humana. Es válido llorar, reconocer que no estamos bien y presentar nuestro dolor a Dios sin reservas ni apariencias.Perder las fuerzas no significa perder la fe:Se hace una distinción liberadora: te puedes quedar sin fuerzas físicas o emocionales, pero la fe sigue ahí. Hay cristianos con fe, pero con los brazos caídos por las circunstancias (enfermedades, crisis familiares o económicas).El principio del Koach:Se introduce la palabra hebrea Koach (capacidad para continuar). Cuando nuestras reservas se agotan por completo, es allí donde el Espíritu Santo interviene para renovarnos. Dios no siempre quita el problema de inmediato, pero da la fuerza para atravesarlo.El puente de vida y la ministración:La vida está encerrada entre dos fechas (nacimiento y muerte). Las marcas del pasado —ya sean buenas o malas— quedaron atrás y no deben gobernar nuestro presente. La enseñanza concluye animando a la congregación a despojarse de las ataduras y el peso del dolor, poner los ojos en Jesús (Hebreos 12:1-2) y decidir vivir el presente con gozo, cambiando el pasado por un futuro de bendición.
Enemigos de la fe (Pastor Alejandro Prieto)
2026/10/12
La enseñanza expone que el mayor objetivo de Satanás no es quitarnos nuestros bienes o talentos, sino destruir nuestra fe. La fe es el ancla que nos sostiene en las tormentas y sin ella es imposible agradar a Dios. Para quebrar esa confianza, el enemigo utiliza cinco ataques estratégicos:
La duda: Siembra cuestionamientos sutiles (como en el Edén con el "¿Conque Dios os ha dicho?") para que dejemos de confiar en las promesas y empecemos a depender de la lógica y las probabilidades humanas.El miedo: Nos paraliza al hacernos quitar la mirada de Jesús para enfocarnos en las circunstancias y amenazas, tal como le pasó a Pedro cuando vio el fuerte viento en lugar del Maestro.La impaciencia: Nos tienta a abortar el proceso y abandonar los propósitos de Dios por cansancio al esperar, olvidando que si Él lo prometió, sin duda lo cumplirá.La autosuficiencia: Es el engaño de creer que nuestros logros y victorias dependen de nuestra propia capacidad o prudencia, invalidando la gracia inmerecida de Dios en nuestra vida.La incredulidad: Genera un "corazón malo" que se niega a confiar, similar a Tomás, quien a pesar de caminar junto a los milagros, cerró su corazón a la fe genuina.El mensaje culmina con un acto de autoridad y guerra espiritual: renunciar, atar y echar fuera a estos cinco espíritus inmundos para desatar el don de la fe en la congregación, abriendo la puerta para que ocurran sanidades, milagros y prodigios.
Contra la pared (Pastor Alejandro Roncancio)
2026/10/05
"Contra la Pared":
Imitación vs. Esencia: El verdadero cristianismo no consiste en un esfuerzo humano y agotador por imitar a Cristo copiando conductas o costumbres religiosas. Se trata de rendirse para que Cristo viva en el interior y sea Su propia esencia la que fluya a través del creyente.Creer en lugar de Hacer Obras: Dios no busca que el ser humano intente producir milagros u obras sobrenaturales por su cuenta. Lo único que exige para otorgar una vida espiritual plena es creer y rendirse a Jesucristo, permitiendo que sea la vida de Jesús la que produzca ese fruto genuino.El Misterio de la Piedad: Este gran misterio (1 Timoteo 3:16) se centra en que Dios se hizo carne. Jesucristo demostró que es verdaderamente posible que alguien en condición humana refleje la gloria, el carácter y las obras de Dios.Dependencia Absoluta: Para restaurar la imagen de Dios que el ser humano perdió por el engaño de la autosuficiencia, Jesús vino como 100% hombre y 100% Dios. Él renunció a usar sus poderes divinos y dependió absolutamente del Padre y del Espíritu Santo para vencer, modelando exactamente el único camino por el cual nosotros podemos tener victoria.Rechazo a la Justicia Propia: Confiar en los méritos propios, el esfuerzo humano o la pureza moral (como en la parábola del fariseo) es inútil; delante de Dios todo eso es considerado como "trapos de inmundicia" (Isaías 64:6). Solo la vida del hombre perfecto, Jesús, operando en nosotros es aceptable.Rendición Total: El mensaje culmina confrontando el orgullo de creer que podemos por nosotros mismos y hace un llamado urgente a quebrar la autosuficiencia mediante una oración de entrega, reconociendo que separados de Cristo nada podemos hacer.
Mundos Diferentes (Pastor Andrés Mejia)
2026/09/27
Mundos Diferentes
El origen del sufrimiento: Ante las tragedias, solemos preguntarnos por qué Dios las permite. La realidad es que Dios no creó el mal; en el diseño original Él lo hizo todo bueno en gran manera (Génesis 1:31, RVR1960), pero hoy habitamos un mundo caído y distorsionado a causa del pecado.La prueba vs. La tentación: Dios no nos tienta con el mal (Santiago 1:13, RVR1960). La tentación es en realidad el arma que usa el enemigo para evidenciar nuestras debilidades y buscar separarnos del Señor. Todos enfrentamos tentaciones, pero nuestra responsabilidad espiritual es vencerlas, no ceder ante ellas.El libre albedrío y el amor: Dios nos creó libres porque el amor obligado deja de ser amor. Esa misma libertad que nos permite decidir adorarle, es la que el ser humano ha usado mal, abriéndole la puerta al sufrimiento. Si Dios eliminara el mal de tajo, tendría que eliminarnos a nosotros y a nuestra libertad de elegir.Preservación divina en medio del dolor: Dios no diseña nuestro sufrimiento, pero sí toma lo que el enemigo planea para destrucción y lo encamina para bendición (Génesis 50:20, RVR1960). Su promesa no es evitar que pasemos por el fuego, sino estar siempre a nuestro lado para preservarnos y que el mal no nos destruya (Isaías 43:2, RVR1960).El llamado a la santidad: La gracia no es una excusa para seguir pecando. Dios ama al pecador para salvarlo y transformarlo, no para que siga viviendo en su maldad. Al final, el mal será condenado y Dios traerá consuelo eterno a sus hijos, enjugando toda lágrima (Apocalipsis 21:4, RVR1960).
Incansable (Laura Salas)
2026/09/20
Romanos 5:17 (RVR1960): «Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.»Idea PrincipalLos errores, fracasos y tropiezos del pasado no determinan el final de la historia de una persona. Aunque las decisiones equivocadas traen dolor y consecuencias, la misericordia y el propósito divino son superiores a cualquier caída, porque Dios no se cansa; Él es incansable.Puntos Clave
El peso de las equivocaciones y las etiquetas humanas:Existen faltas cotidianas fáciles de enmendar, pero también fallas que producen heridas profundas (palabras destructivas en el hogar, infidelidades, rupturas de confianza).La culpa lleva con frecuencia al ser humano a creer que su propia vida es un error o a cargar con etiquetas destructivas («fracasado», «inútil»).Frente a esa condena, la Escritura recuerda que tenemos un Abogado ante el Padre y que los errores no tienen la última palabra.El propósito divino supera el error (El ejemplo de Adán):Adán cometió la falta más costosa de la humanidad con pleno conocimiento, pero Dios no destruyó la creación para reiniciar desde cero.Adán vivió más de ocho siglos después de su caída (930 años en total), demostrando que hay vida y propósito después del error.La gracia no anula las consecuencias terrenales:La gracia no es una excusa para esconder la falta ni una licencia para pecar. Personajes bíblicos como Adán, Moisés, Sansón, David, Salomón y Pedro asumieron costos directos por sus desatinos.Sin embargo, la mano de Dios jamás nos abandona en medio del proceso (Proverbios 24:16, Salmos 37:24).¿Cómo actúa un Dios incansable?:Interviene para reparar lo que dañamos: Cristo entra en el caos humano para sanar y levantar lo que quebramos (Salmos 51:17). Mientras el mundo mira la versión caída, Jesús ve la versión que Su gracia restaurará.Por Su amor, sigue creyendo en nosotros: Su aceptación no depende de méritos humanos; es un regalo inmerecido (Efesios 2:8-9). Donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia (Romanos 5:20), alcanzando de manera especial a los corazones quebrantados (Salmos 34:18).La verdadera función de la gracia:La gracia comienza justo donde termina nuestra capacidad de pagar.Lejos de fomentar una vida descuidada (Romanos 6:1-2), la gracia es el poder que rescata, limpia y transforma para volver a empezar en rectitud.Llamado FinalNo rendirse con la familia, el matrimonio ni el propósito. Si Dios no se cansa de nosotros, nosotros tampoco debemos darnos por vencidos con los nuestros, descansando en la certeza de que Su fidelidad es incansable.
Conjeturas (Pastor Diego Ardila)
2026/09/13
El mensaje "Conjeturas" aborda cómo Dios transforma situaciones de pérdida y desesperanza en plataformas para sus milagros, desglosado en estos puntos fundamentales:
La trampa de la conjetura: Cuando la vida nos golpea o las puertas se cierran, solemos torturarnos pensando "¿qué hubiera pasado si...?", exactamente como lo hizo Marta ante la tumba de Lázaro. Esta actitud nos aleja de la realidad y nos llena de dudas.Principio 1: Toda pérdida implica sufrimiento. El dolor es parte inevitable del proceso del creyente. Dios usa las lágrimas y los desiertos para enseñarnos a descartar caminos equivocados, quebrar nuestro orgullo y llevarnos a ganar batallas en la intimidad de la oración.Principio 2: Toda pérdida implica esperar. Dios no obedece a nuestro afán ni a la cultura del "¡ya!". Él usa la pausa de manera intencional para moldear nuestro carácter, probar la verdadera medida de nuestra fe y derrumbar nuestros planes humanos para establecer los suyos, que son mayores.Principio 3: Toda pérdida tiene un propósito. Ningún dolor en Cristo es en vano. Reconocer que hay un propósito divino detrás de una traición, una enfermedad o un fracaso es lo que permite que el desierto florezca. Cuando llega el propósito, llega el milagro.Declaración final (Salmo 71): Apoyado en la experiencia de David en su vejez, el mensaje culmina afirmando que el Dios que nos consoló en el pasado nos sostiene hoy. Cierra llevando a la iglesia a declarar en fe que, a pesar del sufrimiento y la espera, lo que creían muerto volverá a vivir.
Apretando las tuercas (Pastor Alejandro Roncancio)
2026/09/06
Apretando las tuercas
La verdadera transformación espiritual no se detiene en la salvación inicial; requiere una renovación constante de la mente. Aunque Dios nos saca de nuestro "Egipto" (nuestra vida pasada de pecado), es nuestra responsabilidad, con la ayuda del Espíritu Santo, sacar a Egipto de nuestro corazón para poder disfrutar de la vida plena que Él nos promete.Puntos Clave de la Enseñanza
El peligro del desierto espiritual: El desierto representa al creyente que ya fue liberado, pero cuya mente sigue anclada en su antigua vida. Es tener a Dios, pero seguir amando el mundo.La trampa de la nostalgia: Ante la primera dificultad, es fácil olvidar las cadenas del pasado e idealizar nuestra antigua manera de vivir. Nos quejamos del "maná" diario que Dios nos da, mientras añoramos los "ajos y cebollas" de nuestra esclavitud.El campo de batalla es la mente: El pecado no ocurre de repente; siempre comienza como un pensamiento tolerado que se convierte en deseo y luego en acción. Si no cambiamos nuestra manera de pensar, no cambiaremos nuestra manera de vivir.Filtrar los pensamientos de forma activa: No se trata de un simple pensamiento positivo, sino de evaluar, colar y desechar valientemente toda idea que no esté alineada con el diseño de Dios.El centro de adoración lo define todo: La raíz del cambio mental está en a quién adoramos. Si Dios no es el centro absoluto de nuestro corazón, terminaremos adorando cosas pasajeras que nos agotarán. Al poner a Dios en Su trono, Él ordena todas nuestras demás prioridades.Respaldos BíblicosPara tener siempre presente la Palabra en este proceso de transformación, aquí están las citas bíblicas fundamentales que sostienen la enseñanza:
1 Corintios 10:11 (RVR1960): "Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos."Éxodo 14:11-12 (RVR1960): "...Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir en el desierto."Números 11:4-6 (RVR1960): "...Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos."Oseas 8:11 (RVR1960): "Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvieron altares para pecar."Colosenses 3:1-2 (RVR1960): "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra."2 Corintios 10:4-5 (RVR1960): "porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo."Filipenses 4:8 (RVR1960): "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad."Deuteronomio 12:8-9 (RVR1960): "No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece, porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios."ConclusiónLa enseñanza nos llama a "apretar las tuercas" de nuestra mente. Nos invita a dejar de dar vueltas en el desierto, renunciar a los antojos del pasado, y rendir nuestra manera de pensar y nuestra adoración completamente a Dios para experimentar verdadera libertad.
Arena Movediza (Pastor Alejandro Prieto)
2026/08/30
Hay etapas en la vida donde todo es ascenso: creces, escalas, conquistas y sientes que pisas un terreno absolutamente firme. Pero, de repente, la vida da un giro inesperado y el suelo bajo tus pies cede. Es exactamente como caer en arena movediza. Al principio, la superficie parecía segura, pero de un momento a otro comienzas a ser tragado por las circunstancias.
Lo más aterrador de la arena movediza no es el lodo en sí, sino que tu propio instinto de supervivencia te traiciona: intentas luchar, patalear y salir usando tus propias capacidades, pero descubres con desesperación que, entre más te mueves, más rápido te hundes. El pánico te roba la noción de seguridad, sientes que pierdes el control absoluto de tu vida y ves cómo se te escapan de las manos cosas inmensamente valiosas.
Es en ese momento de asfixia y parálisis, cuando te das cuenta de que tus propios esfuerzos solo empeoran la situación, que el alma grita las preguntas más urgentes: "¿En qué me apoyo ahora? ¿De dónde me agarro? ¿De dónde me sostengo para no hundirme?".
El Ejemplo: David
La Biblia nos presenta a un hombre que experimentó esta misma sacudida. Un hombre que, antes de hundirse en el lodo, conoció la cima más alta: David. Su historia es el ejemplo perfecto para nosotros porque, después de derribar a Goliat, su vida fue un ascenso glorioso. Todo era victoria, todo era ganancia. De la noche a la mañana, pasó de ser un pastor de ovejas anónimo a convertirse en el héroe nacional indiscutible; se convirtió en el yerno del rey y en el músico más aclamado del palacio.
Poco tiempo después, fue nombrado capitán de los ejércitos, y su ascenso no parecía tener techo. La Palabra de Dios describe este momento de gloria absoluta con una claridad impresionante: "Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl" (1 Samuel 18:5, RVR1960).
Todo lo que tocaba prosperaba. La vida le sonreía, gozaba del favor divino y de una popularidad arrolladora. De hecho, el impacto de su fama fue tan grande que el pueblo le compuso su propia canción: "Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles" (1 Samuel 18:7, RVR1960).
A Saúl, el rey de Israel, lo menospreciaron. David estaba en la cumbre, Dios caminaba con él y el éxito era su sombra diaria, tal como lo confirma la Escritura: "Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él" (1 Samuel 18:14, RVR1960). Estaba en la cima del mundo, seguro de su destino... hasta que se le movió el piso, hasta que llegó el giro inesperado. Y es que esta es la parte más difícil de la arena movediza: todo te sonríe y, de pronto, el terreno se hunde.
La Biblia relata cómo el rey comenzó a mirarlo de reojo, envenenado por los celos: "Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David" (1 Samuel 18:9, RVR1960). La envidia fue tan grande que Saúl intentó matarlo clavándole una lanza contra la pared, no una, sino dos veces. De la noche a la mañana, literalmente, David lo perdió todo.
Perdió su lugar de privilegio en el palacio, perdió la cercanía con su esposa, Mical; De hecho, no sabemos realmente si alguna vez pudieron disfrutar de su matrimonio, porque Saúl usó esa relación como trampa, mandando guardias a su propia casa para asesinarlo. Si no hubiera sido porque ella se entera del complot y lo ayuda a escapar de madrugada, la historia de David habría terminado ahí: "Y Mical descolgó a David por una ventana; y él se fue y huyó, y escapó" (1 Samuel 19:12, RVR1960).
En un abrir y cerrar de ojos, el que era un héroe nacional comenzó a ser un fugitivo, el que era admirado y celebrado en las calles, ahora era perseguido y acusado de conspirador, la persona que gozaba del favor del rey, ahora cargaba con sus celos y su odio mortal. David comenzó a huir, escapando de un lugar a otro, sin descanso, durante mucho tiempo.
Todo apunta a que David cae en un valle oscuro, en una de esas transiciones de la vida tan difíciles en donde te tienes que preguntar: "¿Qué hago yo aquí? ¿Cómo llegué a este punto y de dónde me agarro para seguir adelante?". Porque el hundimiento no se detiene; la arena movediza sigue tragando sus puntos de apoyo. Pierde a su esposa, y luego con el corazón roto, David pierde la cercanía y el apoyo de Jonatán, pierde a su mejor amigo, el hijo del rey Saúl.
Desesperado, David corrió a las montañas y se fue a buscar refugio en la aldea de su mentor, aquel que lo había ungido: el profeta Samuel. Samuel era la persona que tenía la mejor y más clara visión del propósito y destino de David, porque fue Dios mismo quien le reveló el futuro de ese joven pastor. La Biblia lo relata "Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot" (1 Samuel 19:18, RVR1960).
Quizás en esos pocos días en que estuvieron juntos escondidos, Samuel le dio instrucciones, le infundió ánimo, le dio palabra de parte de Dios y le explicó cosas que, aunque no están registradas en la Escritura, fueron el salvavidas emocional que David necesitaba. Pero la arena movediza lo seguía tragando: inevitablemente, Saúl se enteró del lugar donde se escondían y David tuvo que salir corriendo de nuevo, dejando atrás la aldea. Esa fue la despedida. Nunca más volvió a ver a su mentor. Poco tiempo después, la Escritura sella esta dolorosa pérdida definitiva: "Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron..." (1 Samuel 25:1, RVR1960).
Aquí la arena movediza termina de tragar todo lo que lo sostenía: Pierde el privilegio y la comodidad del palacio, pierde a su esposa, pierde a su mejor amigo, y ahora, pierde a su mentor espiritual; Prácticamente lo pierde todo, pierde hasta la dignidad de ser un hombre amado y aclamado por su pueblo. Despojado, solo y fugitivo, llega a su punto más bajo y termina refugiándose en las sombras de la tierra: "Yéndose David de allí, huyó a la cueva de Adulam..." (1 Samuel 22:1, RVR1960).
Ese fue el fondo del abismo en su historia. Y seamos honestos: una cueva húmeda, fría y oscura no es un lugar bonito para vivir.
Piensa por un momento en lo que verdaderamente significa estar en una cueva. No es un refugio acogedor, es un encierro oscuro, frío y húmedo; un espacio hostil que huele a abandono, donde habitan las sombras y el eco del vacío. Ponte en los zapatos de David, trata de dimensionar el impacto de que, después de haber vivido rodeado de tanta gloria, comodidades y éxito rotundo, tu única casa, tu única salida, sea el fondo de una caverna.
En esa cueva no había ventanas para ver la luz, estaba rodeado únicamente por paredes de piedra fría, obligado a enfrentarse al silencio, a solas consigo mismo y con sus propios pensamientos en medio de la nada.
¿Estás tú en una cueva hoy? ¿Has perdido cosas que considerabas invaluables? Tal vez una amistad entrañable, una relación vital, tu familia, o cierto prestigio y estatus que te daba seguridad. ¿Te sientes así en este momento? Es muy probable que muchos de los que están aquí sepan exactamente lo que es estar en lo más alto y, de un momento a otro, perderlo absolutamente todo. Algunos han perdido la estabilidad que alguna vez disfrutaron; otros perdieron ese trabajo que tanto cuidaban, de pronto, miras a tu alrededor y te das cuenta de que todas esas cosas y personas que te rodeaban, en las que te apoyabas ciegamente, simplemente ya no están.
Y ahí te encuentras, buscando desesperadamente de...
Acuérdate de mi (Pastor Andrés Mejía)
2026/08/23
El texto aborda el "sentimiento de abandono" como un dolor emocional profundo que genera reacciones físicas reales, como un vacío en el estómago, opresión en el pecho y un nudo en la garganta. Este sentimiento nace en el momento del alumbramiento y se va arraigando a lo largo de la vida al acumular heridas por la ausencia de los seres queridos.La enseñanza detalla los siguientes puntos clave:
El objetivo del enemigo: Satanás busca que las personas se sientan abandonadas para aislarlas y lograr que tomen decisiones que las alejen del plan de Dios.Manifestaciones negativas: Este dolor se evidencia a través del miedo a la soledad, la dependencia emocional, el autoabandono por buscar aprobación, el temor a sufrir nuevas pérdidas y un fuerte complejo de inutilidad.Bloqueos emocionales: El abandono actúa como un anestésico que drena el gozo, impidiendo disfrutar el presente, distorsionando la imagen de Dios, generando idolatría relacional y esclavizando a la persona al miedo, al control y a la complacencia.La solución espiritual: La verdadera sanidad llega cuando se decide dirigir todo el dolor hacia Dios a través de un diálogo de fe. El texto enfatiza que Jesús soportó el desamparo total en la cruz para que las personas ya no tengan que vivir como huérfanos espirituales.El clamor de fe: Se invita al lector a clamar a Dios diciendo "Acuérdate de mí", lo cual representa una petición directa para activar su favor, socorro y salvación, tal como lo hizo el hombre crucificado junto a Jesús.
Amigo de Dios (Pastor Juan Carlos Gama)
2026/08/17
El Poder de la Amistad y la Lealtad
Un vínculo transformador
¿Alguna vez te has detenido a pensar en el tremendo impacto que tienen las personas que te rodean? Piénsalo por un momento: si tienes a tu lado a alguien que te inspira, que te empuja a ir hacia adelante, que te desafía a alcanzar tus sueños y a ir mucho más allá de lo que creías capaz de hacer, entonces has encontrado un tesoro invaluable. Has encontrado a un verdadero amigo. Mi oración es que, a través de lo que vamos a compartir hoy, descubras el secreto para convertirte tú mismo en ese tipo de amigo incondicional para alguien más.
Esa clase de amistad profunda y verdadera está sostenida por un pilar innegociable. Si alguien me preguntara cuál es la lección más importante y transformadora que he aprendido en la vida, o cuál es esa lección en mi caminar de fe que me ha cambiado radicalmente, diría que es aprender a ser leal y aprender a escoger bien a quién ser leal. En buena parte de mi vida no sabía lo que era ese concepto.
Deseo que el Espíritu Santo lleve esto muy profundo en tu corazón: escoge bien a quién ser leal. La lealtad es como un pacto, una alianza inquebrantable basada en la fe y el amor que une dos corazones en un propósito común. Este es un concepto de lealtad bíblica y espiritual que produce una bendición mutua.
El ejemplo de servicio: De siervos a amigos
Este nivel de relación se ve perfectamente reflejado en la última noche de Jesús en la tierra. Los capítulos 13, 14 y 15 del evangelio de Juan describen esas conversaciones íntimas. En medio de la cena, Jesús se levantó, tomó una toalla y les lavó los pies a los discípulos. Lo que hizo al realizar la tarea de un siervo no le quitó nada de su señorío; seguía siendo el Maestro, pero les enseñó que debían servirse y amarse de la misma manera.
Esa noche, Jesús elevó la relación a otra dimensión: los promovió a otro nivel de confianza e intimidad. Pasaron de ser siervos a ser amigos.
Juan 15:15 (RVR1960) «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.»
Jesús los amó hasta el fin, hasta lo sumo. Nos enseñó que amar no es quitar, no es manipular y no es buscar el interés propio. El amor verdadero y más puro es altruista; se entrega de manera sacrificial.
Juan 15:12-14 (RVR1960) «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.»
La lealtad primaria: Hacia Dios
Para que nuestras amistades y relaciones terrenales funcionen, debemos entender hacia quién Dios nos llama a ser leales en primer lugar: el número uno es Él. Abraham, el padre de la fe, fue probado en su lealtad hacia Dios en un momento de gran lucha, cuando entendió que se le pedía entregar a su único hijo. Aunque no entendía por qué Dios le pedía esto, la Escritura nos dice que nunca dudó en su corazón del buen propósito de Dios. La primera lealtad a la que Dios nos llama es una lealtad sin compromisos, inquebrantable hacia Él, porque Dios es digno de esa lealtad.
Resolviendo conflictos en nuestras lealtades
Habrá momentos en la vida donde nuestras lealtades entrarán en conflicto: hacia la familia, los líderes, la compañía donde trabajamos o el equipo al que servimos. Lo que nos va a ayudar a resolver ese conflicto es precisamente tener claras cuáles son nuestras prioridades. Si entiendes que tu lealtad principal es hacia Dios, eso te ayudará a escoger lo correcto.
Sadrac, Mesac y Abed-nego se encontraron en un conflicto cuando el rey de Babilonia ordenó a todos adorar una estatua. Siendo empleados públicos y líderes, se sostuvieron de pie sabiendo que eso significaba una sentencia de muerte. Estuvieron dispuestos a ir al horno de fuego antes que quebrantar su lealtad hacia Dios.
Daniel 3:17-18 (RVR1960) «He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has erigido.»
Cuando la lealtad hacia una autoridad o incluso hacia un cónyuge conflige con la lealtad hacia Dios, los creyentes tenemos que escoger a Dios primero. La lealtad hacia la cual votes puede llevarte a tu destino o detenerte en el proceso.
El matrimonio y tus amistades: Caminando hacia el destino
Después de Dios, la segunda persona a la que Él nos llama a ser leales es hacia nuestra esposa (o esposo). Esa lealtad somos llamados a honrarla y a guardarla a toda costa.
Malaquías 2:14 (RVR1960) «Y dijisteis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.»
De igual manera, tus verdaderos amigos van a acercarte a tu destino. Si quieres saber a dónde vas a llegar en diez años, revisa quiénes son tus amigos hoy. Un verdadero amigo va a sacar lo mejor de ti y va a enseñarte que hay tesoros adentro que a veces ni tú mismo ves.
Proverbios 17:17 (RVR1960) «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.»
En tiempos de prueba: El buen consejo vs. La deslealtad
El verdadero amigo se pone en la brecha por ti en los momentos difíciles. Sin embargo, no todos saben ser amigos en la prueba. A Job le pasó: perdió todo, y sus amigos de antaño, en lugar de consuelo, le trajeron acusaciones por una mala teología. Fue muy duro, pero Job nos enseña que la clave para avanzar es perdonar y bendecir a esos amigos que fallaron.
Job 42:10 (RVR1960) «Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.»
Honorabilidad, trabajo y amistades destructivas
Esto nos enseña cómo conducirnos en el entorno laboral o ministerial. Mientras estés en una compañía, necesitas ser honorable y leal, identificándote con los valores y con la visión de la persona que lo lidera. Cuando haya conflictos, resuélvelos de frente, con amor y respeto. Abstente de criticar por la espalda; criticar la mano que te da de comer es desleal.
Asimismo, cuida a quién le entregas tu amistad íntima. Hay personas que están en el piso porque quieren estar allí; es más fácil cultivar malos hábitos que llevar una carga. A veces queremos ser salvadores de personas que no quieren ser salvadas.
Proverbios 22:24-25 (RVR1960) «No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.»
Valora, en cambio, los consejos de los verdaderos amigos que te hacen ver tus puntos ciegos:
Proverbios 27:9 (RVR1960) «El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre.»
Un pacto personal: Lealtad vs. Fidelidad
Es vital entender que la lealtad no es lo mismo que la fidelidad:
La fidelidad trata de cómo manejas lo que se te confía en las manos y cómo lo multiplicas:
Mateo 25:21 (RVR1960) «Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.»
La lealtad, en cambio...
Chivo Expiatorio (Pastor Alejandro Roncancio)
2026/08/09
"Chivo Expiatorio"
1. Dejar de buscar culpables y asumir la responsabilidad personal
La tendencia de culpar a otros: Es común culpar al gobierno, al entorno, a la iglesia o a Dios por nuestros problemas, una costumbre que viene desde el Edén (Génesis 3:12-13).Autoevaluación: Antes de señalar la paja en el ojo ajeno, la madurez espiritual nos exige sacar la viga de nuestro propio ojo (Mateo 7:3-5) y examinar nuestras propias obras (Gálatas 6:4-5).2. El deber intransferible de los padres en el hogar
Instrucción y crianza: La formación espiritual y moral de los hijos es responsabilidad de los padres (Deuteronomio 6:6-7, Efesios 6:4), no del colegio, los abuelos ni la iglesia.Consagrar el hogar (Chanak): De acuerdo con Proverbios 22:6 (RVR1960), "instruir" significa dedicar y consagrar solemnemente el hogar a Dios a través del tiempo en familia, la oración y la lectura bíblica.El ejemplo activo: La enseñanza más impactante se da con el ejemplo diario en lo privado (1 Corintios 11:1, Santiago 1:22, Lucas 6:45).3. La ley inquebrantable de la siembra y la cosecha
Lo que se siembra en casa es lo que se recoge: Según Gálatas 6:7-8 (RVR1960), no se puede sembrar maltrato, gritos o descuido y esperar paz o respeto de los hijos.Dios hace milagros, pero requiere nuestra parte: Las excusas no resuelven los problemas; Dios no hará lo que nos corresponde hacer a nosotros, como dedicarle tiempo de calidad a la familia.4. El rol complementario de la iglesia
Apoyo, no sustituto: La iglesia apoya, potencia y enseña la Palabra, pero no reemplaza el gobierno espiritual ni la siembra diaria que debe hacerse dentro de la casa (Proverbios 14:1, Josué 1:8).Conclusion:
Es momento de dejar las excusas, dejar de buscar un "chivo expiatorio" y asumir el liderazgo espiritual del hogar. Con fe, oración, ejemplo y la promesa de Hechos 16:31 (RVR1960) ("Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa"), la restauración familiar empieza por la decisión diaria de rendir el corazón ante Dios.
Del Caos al Orden (Pastor Diego Ardila)
2026/08/02
Cita clave:1 Timoteo 3:2 (RVR1960): «Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;»1. El diagnóstico: ¿Cómo llegamos al caos?
Pérdida de rumbo: El desorden aparece cuando permitimos que malas relaciones, falsas promesas, emociones descontroladas o malas amistades tomen la batuta de nuestra vida.El peligro de la autoconfianza: Pensar que con nuestro propio criterio podemos salir del lío solo nos hunden más. El cambio empieza al sujetar nuestra vida a la autoridad de Jesús.2. Madurez espiritual: Gobernar la propia vida
Carácter sobre talento: Pablo no le pide a Timoteo dones espectaculares, le pide carácter, dominio propio y fidelidad. La verdadera espiritualidad no busca aplausos, validación ni protagonismo, busca transformación interna.Un mandato, no una sugerencia: La Palabra no dice "sería bueno", dice «es necesario».Liderar exige gobernarse: No podemos velar por nuestra familia, finanzas o comunidad si ni siquiera podemos controlar nuestras propias palabras, arranques de ira o impulsos.3. El llamado a ser irreprensibles (Intachables)
Coherencia, no perfección inalcanzable: Ser irreprensible no significa ser perfecto, sino ser recto e íntegro. Que lo que hablas en público sea lo que vives en privado, incluso cuando nadie te ve.Fuerza ante la tentación: Es tener la convicción de rechazar el dinero fácil, las trampas morales o las pasiones desordenadas, manteniendo la transparencia en el matrimonio, la familia y el trabajo.4. Debilidad vs. Esclavitud
La diferencia es el control:Debilidad: Es una lucha constante en la que, con la ayuda de Cristo, mantienes el control y buscas la victoria.Esclavitud: Es cuando la falta de dominio propio (pornografía, chisme, ira, mentira, avaricia) te gobierna y decide por ti.Decisión de cambio: El enemigo conoce los puntos débiles para desordenarnos, pero la victoria empieza al tomar la decisión firme de asumir el gobierno de nuestra vida bajo el poder de Dios.💡 Conclusión
El orden de Dios no se compra, pero exige la decisión de madurar, dejar de ser "niños espirituales" y desarrollar un carácter firme. Si arreglas tu carácter en Cristo, tu hogar, tus finanzas y tus relaciones se van a ordenar por añadidura.
Familias de Cartón (Pastor Alejandro Roncancio)
2026/07/27
Gálatas 4:29 "Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. "
Quiero invitarlos a analizar la historia y meternos en la intimidad de una de las familias más conocidas de la Biblia: La familia de Abraham y Sara:
Dios les había dado una gran promesa, pero los años pasaban y nada que se cumplía. Así que, en medio del desespero, decidieron hacer lo que muchos de nosotros hacemos hoy en día: intentar "ayudarle" a Dios con una solución puramente humana.
De esa decisión nace Ismael. Fue un hijo producto de la carne, del afán y de la lógica humana, no del diseño del Espíritu. Sara y Abraham armaron una solución que, por encima, parecía resolver el problema, pero que en el fondo era frágil y trajo mucho dolor tanto en la vida de Sara como también en la vida a Agar. Construyeron una solución "de cartón". Y las consecuencias de intentar forzar las cosas en sus propias fuerzas, en lugar de esperar la promesa de Dios, generaron conflictos familiares tan profundos que aún en el día de hoy podemos ver las consecuencias.
Precisamente sobre este contraste entre lo que hacemos en nuestras fuerzas y lo que Dios hace a través de su Espíritu, es que el apóstol Pablo nos habla hoy en su carta a los Gálatas: "Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora." — Gálatas 4:29 (RVR1960)
Es interesante ver los dos planos que el apóstol Pablo propone para llevar a los gálatas a reflexionar; los lleva a analizar cuándo algo proviene del Espíritu y cuándo algo proviene de la carne.
Por eso, me centré en este pasaje para estudiar un poco a esta familia, ya que el apóstol Pablo la trae a colación. Vamos a revisar los peligros que amenazan a las familias, esos desafíos por los cuales todos atravesamos en estos tiempos.
A menudo nos enseñan cómo construir una familia, cómo formarla y cómo convivir en ella, pero solemos perder de vista los errores que nosotros mismos generamos. A veces queremos que nuestras familias mejoren y sean transformadas, pero los cambios que proponemos son meramente humanos; y cuando son de origen humano, lastimosamente no son permanentes, sino pasajeros.
Lo explico de esta manera: si intentas imponer reglas en tu hogar motivado por la ira, el resentimiento o el mal carácter, tal vez consigas resultados temporales, pero no lograrás un cambio real. Podrás infundir temor, pero nunca una verdadera transformación. Y cuando escudriñamos la Palabra para entender por qué sucede esto, descubrimos una gran verdad que hoy quiero compartir contigo y con todas las familias que me escuchan: la única forma de que un hogar sea verdaderamente transformado es a través del Espíritu Santo.
Podemos acumular riquezas, alcanzar un alto nivel educativo, tener prestigio social o mucho reconocimiento, pero hoy vengo a decirte que la única manera de edificar una familia sólida es mediante el poder del Espíritu Santo.
Si deseas tener una buena familia, necesitas a Cristo. Todo lo demás es bienvenido (los recursos económicos, que tus hijos estudien en un excelente colegio o en una gran universidad), pero absolutamente nada podrá reemplazar la presencia de Dios en un hogar. Cuando permites que la presencia de Dios reine en tu casa, tendrás una familia bendecida para Su gloria. Si Cristo está en la casa, la familia avanza. Cuando Cristo gobierna el hogar, este trasciende hacia el propósito que Dios ha trazado para él.
A la manera de Dios o a mi manera
Ahora, ¿qué pasa cuando los cambios y la transformación en una familia no nacen del Espíritu? Entonces provienen de tus opiniones, provienen de tu crianza. Muchas veces decimos: "Es que así me criaron a mí". Entonces, como tu papá cogía un palo, tú ya también tienes un palo; y como tu mamá tenía una chancla, tú también andas por ahí armado con una chancla en la cintura porque así te criaron.
Hoy no vine a hablarte de tu crianza, hoy vine a hablarte del poder del Espíritu de Dios para que transforme a la familia. No vine a hablarte de lo que viviste en los tiempos de tus abuelos, vine a decirte que Dios está interesado en tu familia para traer una transformación a través del Espíritu, y no por métodos humanos.
Cuando permites que Cristo intervenga en tu familia, entonces ya no serán tus opiniones ni tus emociones las que manden, porque actuar bajo nuestras emociones hace que, en lugar de arreglar las cosas, empeoren mucho más. Lo que nace de la carne se daña, pero lo que es del Espíritu permanece. Por eso te decía que esos cambios que hacemos en nuestra carne, si son normas, están muy bien, pero hay que ungirlas con el Espíritu Santo en oración, hay que pedir que Dios nos guíe y nos hable para que las cosas realmente puedan mejorar, porque cuando lo haces solo a tu manera, el hogar va por un camino en cierta temporada y por otro muy distinto en otra.
Veo en la Biblia que el apóstol Pablo menciona a Isaac y a Ismael para hacer el paralelo entre cuando Dios mete la mano y cuando el hombre mete la mano. Si hemos traído al psicólogo para que nos ayude en casa, no está mal. Si hemos acudido al médico, no está mal; o al arquitecto... Hacemos tantas cosas por nuestra casa en lo físico, en la estructura, en lo mental y en lo emocional. Pero hoy vine a decirte: invita a Cristo a que viva en tu casa, no solo a que la visite. Cuando Cristo vive en la casa, a la casa le va bien, es bendecida, los hijos son bendecidos, el matrimonio es bendecido. No a tu manera, sino a la manera de Dios.
Como un ejercicio pedagógico y para que lo recuerdes, quiero que lo pienses así: vamos a definir si en nuestra casa estamos haciendo las cosas a la manera de Dios o a tu manera. Tenemos la tendencia a querer hacerlo a nuestra manera, nos gusta, entonces nos imponemos y decimos cosas como: "¡Aquí se va a hacer así!". Ese tipo de actitudes demuestran que en esa casa se están haciendo las cosas a tu manera. Y hoy te estoy hablando de hacerlas a la manera de Dios.
El Gobierno del Espíritu en el Hogar
Cuando estaba estudiando un poco la historia de Isaac e Ismael, yo decía: "Señor, ¿cómo es posible que estos dos nunca pudieron estar en paz?". Ismael venía de un actuar de la carne, y ese actuar siempre terminó persiguiendo a lo que venía del Espíritu. Cuando en una casa no se le entrega el gobierno a Dios para que el Espíritu de Dios la gobierne, entonces otras cosas comienzan a gobernar: no gobierna el Espíritu de Dios, gobierna tu temperamento; no gobierna el Espíritu de Dios, gobiernan tus ideas o lo que tú quieres.
Hoy vengo a decirte que, cuando el Espíritu Santo está en tu vida, lo que va a gobernar no son tus deseos, sino los frutos del Espíritu Santo. Podrás tener amor por tus hijos, habrá gozo y paz en el entorno. Ve, estudia los frutos del Espíritu, y te darás cuenta de lo que es una verdadera familia y una verdadera casa. Porque cuando una familia se construye sin Dios, termina luchando contra lo que viene de Dios.
A una familia que no está construida por el Señor no le gusta orar, porque eso viene del Espíritu. No le gusta hacer el devocional, porque eso viene del Espíritu. No le gustan las normas ni hacer lo correcto, porque eso viene del Espíritu. Entonces los hijos quieren entrar a la hora que les da la gana a la casa, porque eso no viene de Él, viene de cómo se está manejando nuestra casa según la carne. "Es que todos los amiguitos en el colegio...", para ahí. "Es que en la universidad se hace...", pero es que nuestra casa no puede estar ...
El Corazón de Abum (Pastor Alejandro Prieto)
2026/07/19
Lucas 15:11 en adelante
La historia de un amor incomprensible
La historia que estamos por leer es conocida para toda la iglesia, pero hoy quiero que conozcas más el corazón de Abum (término utilizado por Jesús en lengua Aramea cuando hablaba con Dios, término similar en Griego de Abba) y además enseñarte algunos aspectos de esta parábola que Jesús narró.
Con esta parábola, Jesús quiso re enfocar la atención del mundo religioso de su época a la esencia del corazón de Dios.
Lucas 15:11-13 (RVR1960) "También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente."
La desfachatez de pedir la herencia
Esta historia nos muestra el día a día de una familia: un padre, dos hijos, una finca, mucha abundancia y mucho trabajo. Pero, de un momento a otro, el hijo menor tiene la desfachatez y el atrevimiento de pedirle a su padre su parte de la herencia en vida.
Al pedir esto, está comprometiendo incluso la economía de su padre, ya que al dividir la herencia, el anciano tiene que entregar una gran parte de su patrimonio. Pensemos por un momento en el dolor que le causó; el padre pensaba que su hijo estaba feliz trabajando a su lado, y de pronto recibe este golpe de exigirle lo suyo. Esto nos hace entender que, cuando el muchacho regresa, lo que queda en la finca es realmente la parte del hijo mayor. Las implicaciones son muy fuertes, en el fondo es decirle a su padre: "no me importa cómo sobrevivas en tu vejez, yo quiero mi mundo, mi vida, mis derechos, lo mío; no me importas tú".
El hijo menor hizo exactamente lo opuesto a este mandato: deshonró a su padre al máximo nivel, tratándolo como si ya no le importara su vida.
Al romper ese mandamiento, automáticamente se desconectó de la promesa. Por eso la historia da un giro tan drástico: como no honró a su padre, no le fue bien. Perdió su dinero, perdió su dignidad y terminó en la ruina deseando comer lo que le daban a los cerdos.
La iglesia tiene que entender que honrar a los padres y a Dios no es solo un tema de reglas o respeto, sino de protección y bendición para nuestro propio futuro.
¿Cuántas veces hacemos nosotros lo mismo? Nos acercamos exigiendo nuestros derechos, buscando nuestras bendiciones y “nuestra parte”, pero olvidándonos por completo de cuidar nuestra relación con quien nos lo da todo. “Hoy en día la falta de honra a los padres está acabando con la vida de los hijos, llevándolos a brotes de maldición, enfermedad, ruina, dolor, sufrimiento; La Palabra dice en Efesios 6:2-3 “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”
La seducción de una ciudad lejana
Cuando trato de averiguar qué pasó en el corazón de este muchacho, me lo imagino en sus años de juventud, trabajando duro de sol a sol, limpiando establos y recogiendo cultivos. Su padre pensaba que estaba formando a un heredero, pero no sabía que, en el fondo, alguien le había robado el corazón a su hijo.
El plan estaba amañado; cuando pidió la herencia, ya sabía a dónde ir: a una ciudad distante, lo más lejos posible de su papá. Me lo imagino recostado en la cerca de la finca, viendo a la gente pasar y escuchando historias sobre la ciudad de la diversión, ese lugar donde la vida comienza justo cuando el sol se oculta. Al ver las luces de esa ciudad noche tras noche, comenzó a soñar. Poco a poco, su corazón se fue despegando de su padre, sin darse cuenta de que, al hacerlo, perdía su propia identidad. Creía que no tenía nada, pero en realidad lo tenía todo en el amor de su papá.
La lejanía con el Padre no comienza con un viaje físico, sino con una mirada constante hacia lo que el mundo ofrece. Es la tragedia de olvidar quiénes somos y menospreciar el amor incondicional por culpa de un espejismo.
El origen de nuestro valor y propósito
Esta historia del hijo pródigo, en la cual él pierde la conexión con su padre, es nuestra propia historia. A veces, teniéndolo todo, te dejas engañar por la seducción del enemigo que te susurra: "No necesitas depender de tu Padre para llegar a alguna parte, puedes hacerlo por ti mismo". Al dejarte seducir y rebelarte, pierdes el vínculo y tu propia identidad.
Tú vienes del aliento del padre, él fue el que sopló en nosotros y nos hizo seres humanos, y tenemos dignidad porque venimos de Dios, porque venimos de él. Él es tu fuente, él es el que te da propósito y te da identidad. Cuando tú estás conectado con él, recibes el sentido, propósito, fuerza y sueños de Dios que le dan sentido a tu vida. Pero cuando te rebelas contra él, pierdes el tesoro más grande. Y aunque el pródigo peleó por una cosa material porque lo material le había robado el corazón, en realidad perdió lo más valioso que era la amistad de él con su padre.
La Palabra nos recuerda en Santiago 1:17 (RVR1960): "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación."
Todo lo bueno y perfecto desciende a ti de parte de Dios tu padre, quien creó todas las luces de los cielos, él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento. Él es perfecto, él es luz, él es tu fuente, él es tu defensa, él es tu abogado, él es tu Dios, él es tu padre, tu mejor amigo, él es tu refugio, él es tu casa, él es tu Señor. Y el pródigo nunca entendió que desligarse del Padre, lo perdió todo, porque el que tiene al padre lo tiene todo.
Qué triste cuando peleas por cosas, porque quieres que el padre te dé cosas a costa de él, cuántas veces buscas bendiciones sin darte cuenta de que, el que tiene al dador de las bendiciones lo tiene todo. Si tú has probado cualquier cosa buena y edificante, probaste un regalo que sólo viene de Dios. El tener el amor de un padre, de una madre, lo inventó Dios. El poder tener el beso de una amada, lo inventó Dios. El besar a un hijo en la frente, lo regaló Dios. Tu salud la regala Dios, la bendición en los negocios lo regala Dios, el salir en la vida adelante es un regalo de tu Padre celestial. Cuenta tus bendiciones porque detrás de esas bendiciones está tu Padre celestial.
La peor tragedia humana no es perder cosas materiales, sino perder nuestra identidad y nuestro propósito al desconectarnos de nuestra única fuente de vida: nuestro Padre celestial. El que tiene al Padre, lo tiene absolutamente todo.
La ilusión del mundo y la verdadera miseria
El hijo pródigo pensó que la vida era hacer lo que le daba la gana, lejos de la obediencia. Pero quien se desliga del amor del Padre, se somete a la esclavitud de sus propios deseos.
Lucas 15:14-16 (RVR1960) "Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba."
Regresa no como un noble, sino como un reo: sucio, rapado y maloliente. El mundo nos engaña haciéndonos creer que vivir alejados de Dios es libertad, pero nos encadena a la búsqueda de fama y de posesiones. Nos pone a competir con todos para demostrar que valemos ...
Desgraciados (Pastor Andrés Mejía)
2026/07/12
Introducción: El amor que se inclina
Hace algunos años, alguien dijo: "El amor que se inclina es GRACIA". Me convertí al Señor conociendo la gracia como el favor inmerecido de Dios hacia nuestras vidas, y por mucho tiempo pensé que solo esa expresión lograba describir todo lo que significaba.
Sin embargo, encuentro que, a lo largo de la historia de la iglesia, encasillar virtudes eternas en definiciones estrictas nos ha dejado cortos en el entendimiento y disfrute de la realidad de Dios. O, como bien dice un amigo: hemos puesto puntos finales en asuntos que realmente llevan una coma.
"Gracia" es una de las palabras más frecuentes en la Biblia; aun así, en las Escrituras no aparece una definición exacta acerca de ella. Lo que sí podemos ver claramente es su impresionante obrar de amor y el testimonio de hombres que vivieron llenos de esta virtud.
La multiforme gracia de Dios
Pero lo peor que podríamos hacer es quedarnos en la orilla. Ante un mar inmenso como lo es la gracia, necesitamos urgentemente una experiencia más profunda con todo su contenido: con sus diversas expresiones, con su realidad, con su obra de justificación, con su poder transformador y con el privilegio de estar sentados en una mesa donde podemos comer de Cristo permanentemente.
La gracia es como un diamante; si lo miras por encima, ves una sola gran pieza; pero si lo observas con detalle, podrás ver que está conformado por muchos lados. Esta es una maravillosa alegoría de lo que podemos encontrar en la Escritura:
1 Pedro 4:10 (RVR1960): "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios."
En su sentido más puro, la palabra multiforme significa: abundante, mucho, variado, grande, de múltiples tipos.
Las expresiones de la gracia
Miremos por un momento algunas descripciones que la Biblia nos muestra acerca de la gracia:
Salvados por gracia: Efesios 2:4-5 (RVR1960): "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”.Justificados por gracia: Romanos 3:23-24 (RVR1960): "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.Perfeccionados por su gracia: 1 Pedro 5:10 (RVR1960): "Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.”Gracia suficiente: 2 Corintios 12:9 (RVR1960): "Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”Fortalecidos por la gracia: 2 Timoteo 2:1 (RVR1960): "Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús."
Más que una puerta a la eternidad
La gracia de Dios no simplemente nos abrió la puerta a la vida eterna, también nos hizo contenedores de plenitud. Nos colocó en Cristo, el lugar donde el pecado está muerto para nosotros, y nosotros para él. Nos sostiene y nos sustenta, se vuelve nuestra fortaleza y libertad, y hasta el último día de nuestras vidas, trabaja en lo profundo de nuestros corazones conformándonos a la gloriosa imagen del Hijo de Dios.
Todo en la vida del espíritu es gracia. No hay llamado, avance, fruto, revelación o servicio que no sea para la alabanza de la gracia divina que opera en el corazón de los hijos de Dios.
El estándar de la ley presentaba al corazón del hombre una posición inalcanzable, que dejaba en evidencia su incapacidad de salvarse a sí mismo de su naturaleza pecaminosa. Pero la gracia se entregó en una cruz, el lugar donde el corazón del Padre quedó satisfecho eternamente; y, por medio de ella, podemos vivir todo lo que es Cristo en nosotros.
Cristo: La gracia en nosotros
Si dejas de contemplar por un momento la gracia de Dios, solo verás las ruinas, miserias e incapacidades de un corazón endurecido que intenta producir buenos frutos para Dios por sus propias fuerzas. Pero qué asombroso e inexplicable es el amor de Cristo, quien es la gracia misma en nosotros; el único que cumple todo lo que el Padre espera.
Cristo habita en nosotros y conquista todo nuestro interior. Se convierte en el fruto, la medida y la expresión de la verdadera adoración; esa obediencia que el Padre cosecha de su iglesia. La gracia salva, transforma, restaura, sostiene, corrige, enseña, bendice y abre puertas. Es una llave que cambia todo a tu favor; la gracia es una protección constante.
Los enemigos de la gracia
Todo lo que digamos de la gracia realmente se quedaría corto. Sin embargo, hay actitudes, mentalidades y conductas que muchas veces llegan a atropellarla o a convertirse en sus enemigas.
Cuando hablo sobre los enemigos de la gracia, me refiero a todo aquello que endurece el corazón, daña lo que hemos recibido, apaga la sensibilidad espiritual, reemplaza la dependencia de Dios o convierte lo santo en algo común, destruyendo así lo que Dios ha depositado en nosotros.
El orgulloEl primer enemigo de la gracia es el orgullo. Nace de un corazón que, aunque recibe, no se deja transformar. Muchas veces el problema no radica en lo que Dios nos da, sino en nuestra falta de transformación personal a pesar de haberlo recibido.
Santiago 4:6 (RVR1960): "Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes."
La actitud de tu corazón determina si el nivel de gracia en tu vida aumenta. Si recibes gracia pero hay orgullo en tu interior, esa gracia se estanca en ese nivel. En cambio, si respondes con humildad, Dios derrama aún más, porque sabe que esa abundancia no te hará daño ni se convertirá en un estorbo.
La soberbia aparta al hombre de Dios. Aunque todos hemos recibido gracia, no todos tienen el mismo nivel de ella, porque en la gracia se crece de acuerdo a la medida de nuestra humildad.
Mira al rey Saúl, comenzó dependiendo de Dios, pero al recibirlo todo, respondió con orgullo, creyendo que sus logros eran mérito propio. El orgullo te desvincula de la gracia porque te hace creer que ganas las cosas por tu propio esfuerzo o por los "precios" que has pagado. Ningún precio que tú pagues se puede comparar con el que pagó Cristo; todo lo que logras es puramente por la gracia de Dios.
El orgullo te hace pensar que no tienes necesidad de nada, mientras que la gracia siempre te llevará a depender completamente del Señor. No se trata solo de las victorias que vives, sino de cómo responde tu corazón a la gloria que experimentas. A veces el fluir de Dios se detiene porque en lugar de humildad nace la soberbia, y el corazón no está listo para manejar lo que se ha derramado.
El legalismoEl segundo enemigo es el legalismo, el cual intenta merecer por esfuerzo propio lo que solo se puede recibir por gracia.
Lucas 18:9-14 (RVR1960) nos muestra un claro ejemplo: "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templ...
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